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Ensayo De Don Quijote De La Mancha

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Enviado por:  klimbo3445  10 abril 2011
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Palabras: 1637   |   Páginas: 7
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s te guíe, nata y flor de los andantes caballeros! ¡Dios te dé la victoria, pues llevas la razón de tu parte!

Alonso Quijano, así se llamaba Don Quijote en sus momentos de lucidez, se levantó temprano un día caluroso de julio, se armó de todas sus armas, montó sobre su caballo y salió por la puerta falsa de un corral sin darle aviso a nadie, "apretándole a ello la falta que él pensaba que hacía en el mundo su tardanza, según eran los agravios que pensaba deshacer (...) abusos que mejorar, y deudas que satisfacer".

Cinco cosas necesita una persona para convertirse en un caballero andante: Un apodo: Don Quijote de la Mancha; otro para su caballo: Rocinante; una mujer a quien encomendarse antes de cada batalla: Dulcinea del Toboso; un escudero: Sancho Panza; y armarse como Caballero conforme a la ley de caballería, requisito exigible para poder tomar armas contra otro Caballero.

Las aventuras del Caballero Andante, que a lo largo de toda la obra se repetirán con mucha frecuencia, tienen dos puntos en común: lo primero es que son situaciones ordinarias en las que él imagina una injusticia y se mete a pelear para enderezarla, y lo segundo es que en casi todas, el resultado le será desfavorable a tal punto, que en cada regreso tendrá menos costillas y menos dientes.

Don Quijote confunde molinos con gigantes, labradores con ejércitos, ovejas con soldados, títeres con seres humanos, hombres disfrazados con encantadores y muchas otras ilusiones inimaginables a un lector discreto. Siempre se mete en el medio creyendo solucionar un entuerto y resulta apaleado en todo su cuerpo. Pero siempre vuelve a intentar nuevas batallas, con el mismo ímpetu y seguro de que su fuerte brazo y su diestra lanza terminarán con cualquier ejército, en un abrir y cerrar de ojos.

Los enemigos más crueles del caballero son los encantadores, demonios que persiguen a Don Quijote cambiando las apariencias de las cosas. Por supuesto que esta es la salida del Quijote para explicar sus

constantes disparates. Así cada vez que Sancho trate de ponerlo en razón, él responderá que son los encantadores quienes lo confunden y le impiden distinguir lo que es claro para todos, menos para él.

Pues Don Quijote de la Mancha es loco, menguado y mentecato, y Sancho Panza, su escudero, lo conoce, y, con todo eso, le sirve y le sigue [...] sin duda alguna debe ser él más loco y tonto que su amo.

"En este tiempo solicitó Don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien, pero de muy poca sal en la mollera. En resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió que el pobre villano se determinó de salirse con él y servirle de escudero."

Sancho Panza, que así se llamaba el labrador, dejó su mujer y sus hijos y se fue a servir a Don Quijote, convencido de que en recompensa recibiría alguna porción de tierra que gobernar, e innumerables riquezas para su familia. A Don Quijote mucho no le gustó que fuera montado sobre un burro, ya que hizo memoria y no recordó ningún ...



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