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Análisis De La Casa De Asterión De Borges

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Categoría: Informes De Libros

Enviado por: Kate 14 abril 2011

Palabras: 7105 | Páginas: 29

...

ización 5-6

Focalización interna 7

Las limitantes de las perspectivas 8-9

El mito del Minotauro y su relación con “La Casa de Asterión” 10

Análisis del Texto. 10-17

Tema propuesto y fragmentación del texto 10-11

El epígrafe de Apolodoro 12

Análisis del primer segmento. 13-14

Análisis del segundo segmento 15-16

La perspectiva de la trama en “La Casa de Asterión” 16-17

La perspectiva del lector en “La Casa de Asterión” 17

Dulcinea del Toboso 18

Conclusión 18

Bibliografía 18

Anexo 1: "La Casa de Asterión" de Jorge Luis Borges 19-20

Anexo 2: "Dulcinea del Toboso" de Marco Denevi 21

Anexo 3: Cita del mito del minotauro por Apolodoro. 22

Introducción

Uno de los escritores más importantes de la literatura latinoamericana es Jorge Francisco Isidoro Luis Borges. Éste nació el 24 de Agosto de 1899 en Buenos Aires y murió el14 de Junio de 1986. Fue uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Ensayista, cuentista y poeta, este escritor argentino buscaba alejarse de toda postura dogmática proponiendo temas relacionados directamente con los dilemas existenciales que han aquejado desde siempre al ser humano. Uno de sus libros más representativos es El Aleph en el que se encuentran 12 pequeños cuentos que buscan retratar distintos aspectos del ser humano. Este ensayo en específico se enfocará en el cuento de “La Casa de Asterión”.

La perspectiva es uno de los recursos más utilizados para lograr un efecto de compenetración entre el lector y el autor. Ésta es ,en palabras de Gérard Genette, “una restricción de campo, que es en realidad una selección de la información narrativa, lo cual implica la elección de un punto de vista restrictivo” (Figures III 203) Debido al gran número de aspectos literarios que se encuentran dentro de “La Casa de Asterión” únicamente se analizara la utilización de la perspectiva para presentar el sentido total del texto, ya que ésta es la herramienta de mayor peso para la transmisión temática del mismo.

Marco Teórico

La perspectiva del narrador, de los personajes y su relación con la focalización

A partir de la definición de Gennete podemos hablar de este recurso como un proceso de selección y filiación que responde ante un propósito en específico. Esto significa que el autor, presenta y omite ciertos aspectos informativos ante el lector con una finalidad, a la que le llamaremos orientación temática.. Así mismo el lector tendrá un punto de vista del que dependerá su interpretación personal del relato. De esta manera se pueden mencionar cuatro tipos de puntos de vista o perspectivas; la del narrador, la de los personajes, la de la trama y la del lector. Para comenzar a entender esta herramienta literaria se tiene que tener en cuenta también el concepto de la focalización en la narración, sobretodo en cuanto a la del narrador y a la de los personajes. A éste se le define como “la mediación de alguna perspectiva a través de la cual se presenta la historia en el texto, verbalizada mediante el narrador pero no necesariamente suya” (Rimmon-Kenan, 71) esto implica que debemos de hacer una distinción entre quien narra la historia, y el punto de vista desde el que se narra, el cual pude no corresponder al del vehículo de narración. Existen tres distintos tipos de focalizaciones; la externa, la interna y la cero. La focalización externa es aquella en la que el autor escoge un punto en el espacio diegético y narra lo que va sucediendo en el mismo “En la focalización externa el foco se ubica en un punto dado del universo diegético, punto que ha sido escogido por el narrador fuera de cualquier personaje, y que por lo tanto excluye toda posibilidad de información sobre los pensamientos de cualquiera de ellos” (Gennete 1983, 50). dicho enfoque conlleva ciertas limitaciones cognitivas puesto que al narrarse objetivamente lo que sucede en un lugar en el espacio la mente de los personajes queda fuera del alcance del conocimiento del narrador que, al servir de herramienta de transmisión informativa para el lector, imposibilita igualmente que el lector conozca los pensamientos de los involucrados en la historia. La focalización cero también llamada “no focalización” es aquella que suele corresponder al narrador de tipo omnisciente “El foco del relato se desplaza constantemente de una mente figural a otra en forma casi indiscriminada. Este modo de focalización corresponde al tradicional narrador omnisciente; aunque su “omnisciencia” es, de hecho, una libertad mayor no sólo para acceder a la conciencia de los diversos personajes, sino para ofrecer información narrativa que no dependa de las limitaciones de tipo cognitivo, perceptual, espacial o temporal de los personajes.” (Pimentel 98) Esto quiere decir que la focalización cero le permite al lector conocer los pensamientos e intenciones de los personajes, además de que se puede proveer de información sin contar con la barrera de las limitaciones anteriormente mencionadas. Por último, la focalización interna es aquella en la que el “foco del relato” coincide con una mente figural. Es decir que un personaje es el encargado de narrar la historia. A diferencia de la no focalización, este tipo de enfoque cuenta con todas las limitaciones puesto que cada uno de los personajes se encuentra con dichas barreras tanto en el plano espacial, como en el temporal, etc.

Focalización interna

El relato puede estar focalizado únicamente en un solo personaje, lo que significa que no existen cambios de voz, y a esto se le llamará focalización interna fija. Por otro lado éste puede focalizarse en varios personajes, a lo que se le denominará focalización interna múltiple. Existen dos tipos de narraciones en la focalización interna conocidas como la narración consonante y la disonante. Esta clasificación depende del grado de individualidad que el narrador conserve aunque se vea forzado a compartir las mismas limitantes que las del sujeto figural (es por esto sumamente importante recordar que no es lo mismo quien narra la historia a la figura en la que se enfoca para hacerlo). En la narración disonante, el grado de individualidad del narrador se conserva, por lo que se pueden encontrar dos distintos tipos de perspectivas, la suya y la del sujeto figural. Por otro lado, la narración consonante es aquella en la que la individualidad del autor y la del personaje figural se compenetran y se vuelven una misma, de esta manera la calidad de la información se ve afectada hasta el más mínimo detalle puesto que el narrador y el sujeto que narra son prácticamente el mismo individuo. Un ejemplo de lo anterior se encuentra en el libro La Muerte de Artemio Cruz del escritor mexicano Carlos Fuentes en donde el protagonista se ve limitado por su incapacidad física para distinguir a otro personaje por lo que, al ser éste el narrador de la historia, la información que recibe el lector, también se ve afectada “ Si sólo distinguiera mejor su rostro. Si sólo distinguiera mejor su mueca. Debe darse cuenta de este olor de escamas muertas [...] La alejan de mí.” (Fuentes 14)

Las limitantes de las perspectivas

En cuanto a las perspectivas, cada una de ellas presenta una serie de limitaciones las cuales pueden agruparse en grandes planos mismos que son definidos por Luz Aurora Pimentel en su libro El relato en Perspectiva estos son: el plano cognitivo, espaciotemporal, afectivo, ideológico, ético y estilístico. En cuanto al plano cognitivo estas limitaciones dependen del grado de conocimiento que posea el narrador, personaje, o lector, dependiendo de la perspectiva que se analice. Las restricciones espaciotemporales son aquellas que afectan a cualquier individuo que se encuentra dentro de un espacio y un tiempo determinado, por ejemplo, un personaje que se ubica en la edad media dentro del tiempo diegético del relato puede tener muchas creencias que para el siglo XX parecerían inverosímiles y que sin embargo para su tiempo pudieran ser válidas. El plano afectivo tiene que ver con aquellas afecciones que tienen los sujetos; por ejemplo, Kafka tenía cierta inclinación relacionada con la figura paterna y ésta se puede encontrar en la perspectiva del narrador por la cual se orientan muchas de sus obras. La ideología juega un papel importante en cuanto a las limitaciones que pueden presentar distintas perspectivas, por ejemplo, la trama de una historia puede comprenderse de una serie de eventualidades que terminen por perjudicar a un personaje que haga lo que se consideraba correcto en el momento en que se escribió la obra puesto que el autor de la misma presentaba ciertas inclinaciones ideológicas, como sucede al protagonista del libro Bajo la Rueda de Herman Hesse. Lo mismo sucede en el plano de la ética en obras como Otelo de Shakespeare en donde se presentan dilemas morales como el racismo. Por último, las restricciones estilísticas se relacionan con las corrientes literarias a las que pertenecían distintos autores, por ejemplo al pertenecer al Siglo de Oro, Cervantes se encontraba ya predispuesto a presentar ciertos temas o sesgos ante los lectores de su época. Por último en cuanto a la perspectiva de los personajes primero debe mencionarse que existen dos tipos de discursos que se refieren a la manera en que el relato se orienta a través del discurso verbal. El primero de ellos es el discurso narrativo que se refiere a la psiconarración consonante, lo que quiere decir que es cualquier tipo de narración en la cual interviene un narrador para contar la historia. Por otro lado el discurso directo se presenta en forma de monólogos, diarios “entre otras formas discursivas no mediadas por el narrador y que por ende se organizan en torno a la perspectiva del personaje, es decir en torno a restricciones [...] que se derivan del discurso” (Pimentel 115)

Por otra parte, a la perspectiva de la trama se le puede definir como el principio de selección y restricción de los hechos que acontecen en una historia y la manera en que éstos ocurren con la finalidad de que presenten un propio punto de vista que puede diferir del de los personajes o el narrador. Un claro ejemplo de este tipo de perspectiva se da en La Vida es Sueño, obra dramática en la que el protagonista intenta, a través de todos los medios, evitar que se haga realidad el hado que le han pronosticado, objetivo que logra al final de la historia. De esta manera se propone por medio de una perspectiva basada en el desarrollo de la diégesis un libro en el cual , se contrapone el final de la obra con el del resto de los escritos de la época en los que se continuaba con la tradición clásica en la que el héroe cumplía con su destino sin importar las acciones que tomara para evitarlo.

El mito del Minotauro y su relación con “La Casa de Asterión”

Para comprender el cuento de “La casa de Asterión” a cabalidad es necesario tener el contexto mitológico de Apolodoro (ver Anexo 3). En la leyenda contada por Apolodoro Asterio fue un ser marginado por ser el resultado de una relación zoofílica, sin embargo este monstruo era temido por toda la gente, no por razones de bastardía si no porque ellos conocían únicamente a un monstruo el cual daba muerte a siete mancebos y siete doncellas cada nueve años con lo que se le caracterizaba a Asterio como una criatura despiadada y salvaje.

Análisis del Texto.

Tema propuesto y fragmentación del texto

Es un hecho que el sentido de toda propuesta literaria se identifica por la redundancia con que se presenta o la forma en la que lo hace en el cuento, novela, etcétera. En “La Casa de Asterión” se presenta un protagonista con una referencia cultural previa que alude a la leyenda de Teseo y el Minotauro, pero a diferencia del mito original, Borges se encarga de caracterizar a este personaje como un ser sapiente y consciente de la realidad en la que vive. De esta manera el escritor argentino logra contrastar al clásico ser de la mitología Griega el cual se presentaba como una bestia sanguinaria e insensible con el personaje de su historia dando a relucir por medio de este contraste de perspectivas uno de los temas del cuento: los prejuicios que provoca el ser diferente ante la sociedad y cómo éstos pueden afectar al desadaptado social.

Para poder analizar el texto de manera más apropiada, éste se segmentó en dos partes; la selección de las mismas se basó en los cambios de voz que se dan en el relato, ya que ésta característica está íntimamente relacionada con el tema central del análisis el cual se enfoca en la utilización de la perspectiva. La primera parte consta de los cinco primeros párrafos, en los que el narrador es el propio Asterión y no existe ningún cambio focal. Los siguientes dos párrafos son los que conforman la segunda parte en la que el escritor devela sin lugar a dudas la identidad del personaje principal tras introducir marcas culturales mucho más reconocibles que en el primer fragmento e introduciendo posteriormente a dos personajes característicos del mito por medio de un narrador extradiegético.

El epígrafe de Apolodoro

Como introducción al cuento, el autor anexa un epígrafe con la finalidad de enlazar su relato con la mitología griega “Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión. Apolodoro, Biblioteca, III,I” (Borges 77 ). La importancia de este fragmento se encuentra directamente relacionada con la epifanía que el escritor le propone al lector con esta historia. En cuanto al análisis de la perspectiva en este segmento, se debe descartar la de los personajes, ya que la extensión del segmento evita que se pueda hacer un análisis de la misma.. La perspectiva del narrador que está en tercera persona no se encuentra focalizada, o se encuentra en focalización cero. (Esto significa que, a diferencia del narrador omnisciente, existe una serie de limitaciones que el mismo autor se impone al escoger este tipo de enfoque narrativo ya que éste consiste únicamente en escoger un punto dentro del espacio diegético y narrar lo que sucede en él, evitando de esta manera la intromisión en la mente de los personajes) puesto que en ningún momento se conocen los pensamientos de la reina aludida o su hijo llamado Asterión. De esta manera el escritor argentino presenta la primera pista de que la historia que se va a desarrollar está ligada en cierta manera a la literatura de la antigua Grecia. Esto se encuentra directamente ligado a la perspectiva del lector, la cual podrá variar dependiendo de las restricciones cognitivas que éste presente, es decir que si reconoce dicho adjunto, podrá variar la interpretación que posteriormente le dará al cuento en su totalidad.

Análisis del primer segmento.

En cuanto al primer segmento del cuento, en éste se pueden encontrar tres tipos de perspectivas narrativas (la de los personajes, la del narrador y la del lector.) Es evidente que el narrador en esta parte del relato se encuentra en primera persona, ya que el sujeto figural o móvil de la narración que Borges escoge para que la historia se desarrolle es el Minotauro. De esta manera puede decirse que el relato se encuentra focalizado sistemáticamente en un sólo personaje, lo que significa que existe una focalización de tipo interna fija característica que conlleva una serie de limitaciones “La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. “ (Borges 79 ) como se puede observar, existen una serie de limitantes de tipo cognitivas y espaciotemporales que distorsionan la perspectiva que el protagonista tiene sobre el mundo puesto que éste sólo conoce el laberinto en el que habita. Sin embargo estas limitaciones no deben de ser consideradas un elemento azaroso sino que le fueron adjudicadas al personaje principal para alterar la percepción del mismo con lo que se comprueba que el protagonista no está loco sino que más bien es un personaje cuya situación solitaria le hace distinto a los demás. “Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. [...] A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos. No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa.” (Borges 79) De la misma manera éste tiene un concepto ético que le limita puesto que se ve como el redentor de las doncellas y los mancebos que entran en el laberinto, en ningún momento se considera un asesino ni mucho menos, e incluso espera que algún día se puedan invertir los papeles para que pase a ser él el que se redima ante alguien más.

Ya que se ha distinguido que el punto focal del relato en esta parte del cuento es de tipo interna fija se debe ahora distinguir el tipo de narración utilizado. El tipo de narrativa utilizada por Borges a lo largo de este fragmento del cuento es de tipo consonante..”Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.)” (Borges 79) Como se puede observar, la individualidad del narrador se combina de manera sublime con la del sujeto figural a través del cual se narra la historia. Además de que, todas las limitantes son compartidas por ambos, no se encuentra ninguna discordancia entre el personaje caracterizado por el autor y la manera en que éste narra su historia, lo que significa que, aun cuando Asterión es únicamente el vehículo que utiliza el escritor argentino para contar el cuento de “La Casa de Asterión” Jorge Luis Borges logra compenetrarse de forma cabal con dicho personaje complementando su individualidad con la del mismo personaje, permitiéndole así al lector darse cuenta de forma más directa de los sentimientos y el por qué de las acciones de Asterión que si el autor hubiera decidido caracterizarlo de forma directa por medio del componente verbal. La perspectiva narrativa de esta manera tiene que ver directamente con el factor empático que el protagonista presenta al lector para contrastar al mismo de manera más efectiva con la bestia mitológica tradicionalmente sanguinaria y cruel de los mitos griegos. En cuanto a la perspectiva de los personajes, es claro que, al ser Asterión el único personaje mencionado en el fragmento, ésta coincide con la perspectiva del narrador.

Análisis del segundo segmento

En cuanto al segundo segmento del relato, en éste existe un cambio de voz por lo que las perspectivas, tanto del narrador como de los personajes, se modifican. La transformación más notable en la primera de ellas es que el punto de vista cambia de primera a tercera persona. Existen dos tipos de narradores que comparten esta característica, el omnisciente que tiene acceso a la mente y pensamientos de los personajes y aquel que se encuentra en una no focalización y que se encarga de narrar tan sólo los hechos y acontecimientos que suceden en un espacio dentro de la historia. “El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre. -¿Lo creerás, Ariadna? –dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.”(Borges 81) A diferencia de como sucede en la primera parte del relato, en ésta el autor utiliza una perspectiva no focalizada con el fin de contraponer la clásica perspectiva extradiegética que utilizó Apolodoro en el mito original con la que éste utilizó en los primeros párrafos del relato. De la misma forma, esta focalización cero implica limitaciones como la imposibilidad de poder explorar a profundidad los sentimientos y pensamientos de los personajes con lo que Borges pretende presentar el desenlace del cuento en el que Teseo da muerte a Asterión, sorprendido de que éste no se hubiera defendido, aspecto en el que difiere del mito clásico del minotauro. Aun cuando el lector conoce ya a la perfección las razones por las que el protagonista no se defendió del ataque del héroe, a éste, su perspectiva externa lo hace sorprenderse pues no ve al personaje principal como el ser sapiente y solitario que en realidad es sino como una bestia sanguinaria e inmisericorde que merecía morir. La perspectiva de los personajes juega un papel muy parecido a la del narrador ya que demuestra como el punto de vista, ajeno y común de la sociedad hacia el minotauro, (que era el mismo que tenía Teseo) provocó que el héroe pensara en el minotauro como una fiera que simplemente lucharía por su vida y por conseguir darle muerte, cuando en realidad el protagonista era mucho más que un animal.

La perspectiva de la trama en “La Casa de Asterión”

Ya que se han interpretado los dos segmentos por separado se puede comenzar con el análisis completo del texto para que de esta manera se pueda tomar en cuenta la perspectiva de la trama. Si se ha dicho que ésta consiste en el principio de selección y restricción de los hechos que acontecen en una historia y la manera en que éstos ocurren con la finalidad de que presenten un propio punto de vista, es claro que en el caso de “La Casa de Asterión” existe también una filtración de este tipo.

El hecho de que el autor proponga a un personaje que difiere por mucho del minotauro de la mitología clásica, pero que éste termine por morir de cualquier forma provoca la impresión de que una gran injusticia ha sido cometida ya que el héroe mítico no termina con la vida de un ser salvaje, sino con la de un ser distinto pero elocuente. De esta manera la perspectiva de la trama ayuda también a que el tema de “La Casa de Asterión” sea transmitido con mayor eficacia ya que son los prejuicios que calificaban al protagonista como un animal salvaje por los que Teseo no vacila ni un segundo en darle muerte al minotauro puesto que para él, así como para la sociedad en general, éste era tan sólo una bestia sanguinaria a la que todo el mundo temía, sobretodo, por su apariencia física, no por su procedencia zoofílica "Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar” (Borges 79)

La perspectiva del lector en “La Casa de Asterión”

La perspectiva del lector es la más compleja de todas ya que ésta consiste en la conjunción de todas las demás y la manera en que éstas afectan al lector. En el caso de “La Casa de Asterión”, las limitaciones, sobretodo cognitivas del lector podrían llegar a afectar la transmisión íntegra del tema anteriormente propuesto. Esto se debe a que, es sumamente importante que el lector conozca el mito del minotauro y pueda ir identificando cada una de las marcas culturales que Borges va planteando a medida que el cuento se desarrolla. De la misma manera es importante que se logre identificar la verdadera intención del texto con bases sólidas como la utilización del lenguaje, marcas culturales o la misma utilización de la perspectiva. Las limitantes tanto psicológicas, como espacio-temporales, éticas, etc. afectan también a la interpretación y punto de vista de quien lea el relato por lo que es importante tratar de dejar de lados sesgos de esta índole que puedan dar paso a interpretaciones o comentarios fuera de lugar con respecto al texto.

Dulcinea del Toboso

El texto “Dulcinea del Toboso” de Marco Denevi se puede mencionar como un ejemplo similar de un cuento en el que se toma también una historia y un personaje preexistente y cuya percepción discierne completamente con respecto a la que se tenía originalmente mediante la perspectiva propuesta en el cuento. (Ver anexo 2)

Conclusión

De esta manera Borges propone un tema de enorme trascendencia social como lo es los prejuicios que provoca el ser diferente ante la sociedad y cómo éstos pueden afectar al desadaptado en un pequeño cuento, donde se vale de un personaje que ya existía y de su previa caracterización mitológica, para contrastarlo con un nuevo protagonista; valiéndose para lograrlo de una extraordinaria utilización de la perspectiva, demostrando de esta manera como en una pequeña extensión literaria puede transmitirse un mensaje de enorme trascendencia.

Bibliografía:

Apolodoro. Biblioteca Mitológica. Primera Edición. México D.F: Alianza, 2004.

Borges Jorge Luis. El Aleph. Primera Edición.México D.F: Alianza, 2003

Calderón de la Barca, Pedro. La Vida es Sueño. 20. México: Editorial porrúa, 2006.

Denevi Marco. Falsificaciones. Primera Edición. México D.F: Corregidor, 2005

Genette Gerard. Figures III. Primera Edición. Paris: Seuil, 1979

Pimentel Luz Aurora. Tercera Edición. El Relato en Perspectiva. México D.F: Siglo Veintiuno Editores 2003

Rimmon-Kenan Solomith. Narrative Fiction. Primera Edición. Londres: Routledge, 1983.

Anexo 1:

Jorge Luis Borges (El Aleph - 1949)

La Casa de Asterión

Y la reina dio a luz un hijo

que se llamó Asterión.

Apolodoro: Biblioteca, III, I

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones ( que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es catorce) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aqui ni el bizarro aparato de los palacios pero si la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridicula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, anadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se posternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó en el mar. no en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espiritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duremo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocaremos en otro patio o bien decía yo que te gustaría la canalta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás como el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reimos buenamente los dos.

No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, asterión. quizá yo he creado las estrellas y el sol la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La cremonia dura pocos minutos. uno tras otro caen sin que yo me ensangrinte las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadaveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llgaría mi redentor. desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mo oído alcanza todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Como será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

-¿Lo creerás, Ariadna? - dijo Teseo -. El minotauro apenas se defendió.

Anexo 2:

Marco Denevi (Falsificaciones - 1966)

Dulcinea del Toboso

Leyó tantas novelas que terminó perdiendo la razón. Se hacía llamar Dulcinea del Toboso (en realidad se llamaba Aldonza Lorenzo), se creía princesa (era hija de aldeanos), se imaginaba joven y hermosa (tenía cuarenta años y la cara picada de viruelas). Finalmente se inventó un enamorado al que le dio el nombre de don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote había partido hacia remotos reinos en busca de aventuras y peligros, tanto como para hacer méritos y, a la vuelta, poder casarse con una dama de tanto copete como ella. Se pasaba todo el tiempo asomada a la ventana esperando el regreso del inexistente caballero. Alonso Quijano, un pobre diablo que la amaba, ideó hacerse pasar por don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en su rocín y salió a los caminos a repetir las hazañas que Dulcinea atribuía a su galán. Cuando, seguro del éxito de su estratagema, volvió al Toboso, Dulcinea había muerto.

Anexo 3:

“Cuando Asterio murió sin dejar descendencia, Minos quiso reinar en Creta pero se lo impidieron. Entonces él alegó haberle sido destinado el reino por los dioses; en prueba de ello dijo que le sería otorgado aquello que pidiese. Y al ofrecer sacrificios a Poseidón, le rogó que hiciera aparecer un toro desde el abismo, prometiéndole inmolarlo en cuanto se presentase. Como recibiera de Poseidón un hermoso toro, obtuvo el reino; entonces lo envió a la manada y sacrificó otro en su lugar [...]. Poseidón, irritado contra él por no haber sacrificado el toro, transformó a éste en animal bravío y encendió en Pasífae pasión por la bestia. Ella, enamorada del toro, tuvo por cómplice a Dédalo, arquitecto que había huido de Atenas a causa de un asesinato. Este construyó una vaca de madera, sobre ruedas, la ahuecó y le cosió la piel de una vaca que desolló. Después de colocarla en el prado -donde el toro acostumbraba a pacer, introdujo en ella y al llegar el toro, creyéndola real, tuvo ayuntamiento con ella. De esta unión nació Asterio, llamado Minotauro. Tenía cara taurina, pero el resto de su cuerpo era humano. Minos, aconsejado por ciertos oráculos, lo encerró en el laberinto y lo custodió. El laberinto, cuyo constructor fue Dédalo, era un recinto de complicados ambages, que confundían la salida.” (Apolodoro 83)