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El Beso Que Embaraza

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Categoría: Música Y Cine

Enviado por: Sara 09 junio 2011

Palabras: 3087 | Páginas: 13

...

se la boca.

PATY: ¿Y por qué dice que si tienes relaciones… cómo relaciones? ¿Por qué dice…?

PAPÁ: ¡Qué ya te calles!

MAMÁ: Bueno, ¿no vas a entender, Paty?

PAPÁ: Mándala mejor al pan, ¡Órale, al pan!

PATY: ¿Por qué no va mi hermano? Yo fui ayer.

HERMANO: ¡Estás loca! ¿Por qué yo mensa?

MAMÁ: Tú ve ándale, no discutas. Traes de dulce y dos tiras de bolillo.

Sale Paty.

HERMANO: Te vienes rápido, ¿eh?

MAMÁ: (al salir): ¿Vas a querer de cenar?

PAPÁ: Si, ahorita voy, nomás deja ver quién ganó. Cámbiale, tú.

Se escucha el final del futbol.

MAMÁ: (desde afuera): Ya está el café.

PAPÁ: Ya voy, (levantándose), ¡Chin! Para acabarla de fregar ¡tenía que perder el América!

Sale

Una calle. Entra Pancho. Joven moderno. Un poco punk. Espera. Entra el amigo. Lleva un balón.

AMIGO: ¡Ese Pancho!

PANCHO: ¿Qué hay, pues?

AMIGO: Nada, aquí nomás. Oye, qué padre está tu camisa. ¿Qué estás haciendo?

PANCHO: Esperando a una chava.

AMIGO: ¿Es tu novia?

PANCHO: Casi, ¿Qué no tienes nada qué hacer?

AMIGO: Voy a jugar un rato, ¿vamos?

PANCHO: Cómo crees. ¿No te digo que estoy esperando a una chava?

AMIGO: ¿Quién es, eh?

PANCHO: Oye, qué te importa. Ya veté, ¿no?

AMIGO: Híjole, Pancho, qué lentes tan chidos, ¿me los dejas ver?

PANCHO: ¡Oh!, ¡qué latoso eres, güey! Ya no jodas.

AMIGO: No seas gacho, Pancho, es que quiero ver si me compro unos iguales.

PANCHO: Ja, ja, ja, ¡Cálmate! Si son “Raiban”, güey. Bueno, ya vete. ¡Órale!

AMIGO: Está bien, está bien, ya me voy (camina unos pasos. Se vuelve). Pancho…

PANCHO: ¿Qué?

AMIGO: ¿De veras no quieres ir a jugar? (amago de persecución de Pancho. El amigo se va. Pancho espera).

Entra Paty

PANCHO: Quihubo, Paty, te estaba esperando.

PATY: Hola, Pancho. ¿Esperando por qué?

PANCHO: Bueno, ya sé que a estas horas vas al pan. ¿Te acompaño?

PATY: No, n…no…, mejor no.

PANCHO: ¿Por qué?

PATY: Es que ya ves cómo son mis papás. ¿Y si luego me regañan? Capaz de que nos ve mi hermano, o alguien, y si se enteran me castigan; no les gusta que hable con los muchachos, y luego tú que tienes fama de ser de los más vagos…

PANCHO: ¿Quién? ¿Yo? ¡Ah! Puras habladurías, no te creas lo que la gente dice, yo soy de los serios; ¡o a poco no te he pedido seriamente que seas mi novia?

PATY: ¿Yo tu novia? ¿Qué no es Fevi tu novia? O al menos eso dicen en la escuela…

PANCHO: ¿Fevi? Pobrecita. Tan rogona… No, Paty; aquello es cotorreo… pasarrato… esto es otra cosa, amor puro de a de verás…

PATY: Oye, tú, suéltame, qué va a pensar la gente.

PANCHO: Que te quiero, que nos amamos…

PATY: Ay, si: “que nos amamos”… no seas pesado, suéltame… ¡suéltame te digo!

PANCHO: Bueno, dame un beso y me pongo en paz.

PATY: Estás loco… mira, ya déjame ir sola al pan; si me tardo me van a regañar.

PANCHO: Yo te defiendo.

PATY: Ay sí, mira.

PANCHO: Tú di que andas conmigo y ni en tu cas te regañan.

PATY: ¡Cálmate! De veras, ya me voy.

PANCHO: Te acompaño.

PATY: Bueno, pero quietecito, ¿eh?

Salen al pan. Entran las dos amigas. Platican. Regresan Paty y Pancho. Él insiste.

PANCHO: ¿Entonces qué Paty?

PATY: ¿Qué de qué?

PANCHO: Mi beso. ¿A poco no me porté bien?

PATY: Espérate, Pancho; eso del beso lo dijiste tú, no yo.

PANCHO: No le hace, tú cumple y ya.

PATY: Ay si, mira… Estás loco, yo no te prometí nada.

PANCHO: ¿Qué te pasa? No me prometiste nada, pero me vas a cumplir, a mí nadie me hace esa humillación. ¿Crees que soy tu burla, tu juguete? No, Paty, hay un montón de viejas que se las queman porque yo le dé un beso. ¿Tu quien te crees? ¿Salma Hayek? No, ahora me lo das porque me lo das.

PATY: No, Pancho, no, ¡Suéltame! ¡No!

PANCHO: Cómo que no, cómo que no.

Forcejean. Pancho le rompe la manga del vestido. Se cae el pan. La besa. Las amigas observan.

PATY: Pancho, ¿Por qué hiciste eso?, ¿por qué eres así?

PANCHO: ¿Qué? ¿A poco no te gustó? Pídeme otro.

PATY: ¡Suéltame, estás loco! Eres un desgraciado, vete de aquí. ¡Lárgate! ¡Déjame en paz!

PANCHO: Oye… tanto arguende por un beso, ¡ni que estuvieras tan buena!

Sale Pancho. Paty queda sollozando entre la rabia y la impotencia.

AMIGA 1: ¿Viste?

AMIGA 2: Sí, Pancho besuqueándose con Paty… ¿Le decimos a Fevi para que se la deschongue?

AMIGA 1: No, espérate, mejor vamos a botanearnos a Paty, al cabo es rete ignorante.

AMIGA 2: ¿Cómo?, ¿vamos a jugarle una broma?

AMIGA1: Tú fíjate. Abusada, hazme segunda (se acercan) Quihubo, Paty, ya te vimos.

PATY: ¿Qué?

AMIGA 1: ¿Cómo qué? Estabas en un duelo de lengüita con Pancho.

PATY: Estás loca, yo no…

AMIGA 2: Cómo no, si te vimos. No te hagas.

PATY: Si, pero…

AMIGA 1: (canta): “La vi estrenando novio allá en el jardincito” ja, ja, ja.

PATY: Oye, no es mi novio.

AMIGA 2: Pues como si lo fuera… te besó.

AMIGA 1: ¿Qué sentiste, a poco no se hundió el suelo?

PATY: No… sentí raro… como si…

AMIGA 1: ¿Sentiste raro? Ja, ja, ja. Mas raro vas a sentir después.

PATY: ¿Cómo?

AMIGA 1: Sí, cuando te empiecen a dar mareos, vómito y ganas de tejer.

AMIGA 2: ¡Ay, oye, qué bárbara!

PATY: ¿Por qué?

AMIGA 1: Y te empiece acrecer la pancita como si te hubieras comido un globo, ja, ja, ja.

PATY: Pero. ¿Por qué?

AMIGA 1: Porque estás embarazada?

AMIGA 2: Em-ba-ra-za-da. ¿Sabes lo que es eso?

PATY: No.

AMIGA 1: Ay, oye; está de veras que es zonza.

AMIGA 2: Yo te lo explico. Mira, eso quiere decir que… (se lo dice en secreto)

PATY: ¡No, pero yo no quiero eso! ¡No quiero estar embarazada! ¡No, no es cierto! (sale)

AMIGA 2: ja, ja, ja… Oye no te mediste.

AMIGA 1: ¿No te dije que era bien lela? Ja, ja, ja. Qué buen puntacho. ¿Viste la cara que puso?

AMIGA 2: Qué buena broma. Muy buena ocurrencia. Ja, ja, ja.

Salen. Casa de Paty. Llega agitada, toca.

HERMANO: (desde afuera): ¡Ahí voy! (entrando) ¡¡Ahí voy!! ¡Ay chintolo! (abriendo) ¿Ah, tú! ¿Por qué tocas así? (la observa) ¿Qué traes? ¿Qué te traes? Contesta. ¿Dónde está el pan?

PATY: Allá…

HERMANO: ¿Dónde allá, mensa? ¡Mamá, venga mamá!

MAMÁ: (entrando): ¿Qué paso?

HERMANO: Ésta, que no trajo el pan, ¡y mire nomás cómo viene; mire!

MAMÁ: Paty, ¿qué paso?, ¿qué te pasó?

PATY: es que…es que…

MAMA: ¿Qué… qué?

HERMANO: ¿Qué? ¡Rápido, muda!

MAMÁ: ¿Dónde está el pan?

PATY: se me cayó… me caí. Es que…

MAMA: ¿qué te pasó? A ver, dime.

HERMANO: ¡Dinos rápido!

MAMÁ: Tu vete para allá, déjame hablar con ella.

HERMANO: pues que diga, pues.

MAMA: vete para allá. Ven, Paty ¿por qué traes roto el vestido? ¿qué pasó? Dime

PATY: Es que mis amigas… Es que pancho…

HERMANO: ¿Cuál pancho?

MAMA: Vete para allá, ¿Qué te pasó?

PATY: Es que estoy…

MAMÁ: ¿Estas qué?

PATY: Estoy embarazada.

MAMÁ: ¿Queeé?

HERMANO: Papá, venga rápido, papá.

MAMÁ: Paty, ¿por qué me haces esto? Eres una desconsiderada.

HERMANO: ¡Papaaá!

PAPÁ: (entrando): ¿Qué argüende traen, qué gritería?

HERMANO: Está, ésta… ¡está embarazada!

PAPA: ¡Embarazada! Perra desgraciada, ahorita vas a ver.

HERMANO: Cálmese, papá, cálmese.

PAPÁ: Qué cálmese ni que la tiznada, suéltame, suéltame.

MAMÁ: Ay, Paty; mira cómo me destrozas el corazón, mira cómo sufro.

PATY: Es que yo no quería.

PAPÁ: Eso dicen todas… ¡mustia!

HERMANO: ¡Para eso me gustabas!

PAPÁ: Esta casa no la vas a ofender así como así. ¡Toma! ¡Toma! (le pega) ¡Lárgate de esta casa! ¿Me oyes? ¡Pero ya! ¡Sácate de aquí!

PATY: No, papá… no… dile que no mamá.

MAMÁ: ¡Ay, Paty!, esto me duele más que a ti, pero él es tu padre, él manda.

PAPÁ: Lárgate ya, cusca, güila, ya no eres mi hija.

HERMANO: Órale, que te vayas.

Entre el papá y el hermano la sacan. Ella se va llorando.

PAPÁ: Nomás esto me faltaba, que en mi propia casa vinieran a darse estas vergüenzas.

MAMÁ. Ay, Dios, ¡Qué desgracia, qué desgaracia!

PAPÁ: Tú tienes la culpa. Eres una vieja alcahueta.

MAMÁ: Óyeme, yo no, la culpa es tuya; tú eres el que daba los permisos de salir.

PAPÁ: Si, pero tú la tapabas cuando llegaba tarde.

MAMÁ: La culpa es tuya, reconócelo.

PAPÁ: No la culpa es tuya, ¡Consentidora!

MAMÁ: ¿Y tú? ¡Desobligado!

HERMANO: No se peleen, la culpa es de los dos.

LOS DOS: Tú no te metas; ¡a ti quien te habla, esto no te importa!

HERMANO: ¡Oh, pues! Yo nomás decía.

PAPÁ: Pues no diga. Con razón tenía días que la veía rara. A mí nadie me engaña; como que ya lo veía venir. Y ya que se pare el mitote. Muerto el perro, se acabó la rabia. Vamos a terminar de cenar.

Salen

ESCENA SEGUNDA

Jardín, en penumbras. Entra Paty desconsolada. Se sienta en una banca. Llora. Se escucha la canción de Gloria Trevi “Chica embaraza” .

Pausa.

Entra Pancho, la ve.

PANCHO: Y ora tú, ¿qué haces aquí?

PATY: ¡Suéltame, déjame tranquila! Por tu culpa me corrieron de mi casa.

PANCHO: ¡Chale!, ¿y por qué por mi culpa?

PATY: ¿Qué no sabes que estoy embarazada?

PANCHO: ¿Qué estás embara…? Oye, y yo qué…

PATY:¡Cómo qué!, tú me embarazaste.

PANCHO: ¿Yo? ¿Yo? Estas bien loca, chava. A mí no me embarres. Qué fácil ¿no? Qué dijiste: aquí ya agarré barco. Pues no, chiquita, búscate a otro menso y déjame an paz, ¿me oíste? ¡Déjame en paz!

Sale. Entran las dos amigas.

AMIGA 1: Mira, ¿no es Paty?

AMIGA 2: Sí, es ella.

AMIGA 1: Paty, ¿qué te pasó, por qué lloras?

AMIGA 2: ¿Qué haces aquí tan sola, tan tarde?

PATY: Es que… mi papá me corrió de la casa.

AMIGA 1: ¿Por qué, qué hiciste?

PATY: Nada… le dije lo que ustedes me dijeron: que estaba embarazada.

AMIGA 1: ¿Eso le dijiste?

AMIGA 2: ¿Y eso hizo?

AMIGA 1: Oye, ¿pero cómo se te fue a ocurrir?

PATY: Le dije que yo no había tenido la culpa, pero no creyó. Me dijo de cosas y me echó a la calle.

AMIGA 1: Paty… ¡pero si todo eso fue una broma!

PATY: ¿Una broma? ¿Cómo una broma?

AMIGA 1: Pues sí, una broma. Vimos que Pancho te besó y nomás por bromear se nos ocurrió decir que el beso te había embarazado.

AMIGA 2: Pero no puede ser; nadie se embaraza así. Hay otras formas.

PATY: Pero ustedes me dijeron…

AMIGA 1: Sí te dijimos, pero ¿cómo es posible que te lo hayas creído? Oye, ¿pues en qué siglo vives?

PATY: ¿O sea que no estoy…?

AMIGA 2: ¡Claro que no estás! Despreocúpate de eso. Ahora lo que hay que ver es lo de tu casa (se dirige a la amiga). Oye, ven ¿Que hacemos?

AMIGA 1: ¡Híjole, pues no sé!

AMIGA 2: Fue idea tuya.

AMIGA 1: Pero tú me ayudaste. Sí hasta te estabas botando de la risa.

AMIGA 2:¿Qué hacemos?

AMIGA 1: Pues… pues ir a hablar con los papás, ¿qué más?, ¿te animas?

AMIGA 2: Pues sí, que otra…

AMIGA 1: Mira, Paty, ve a tu casa y diles que todo fue una broma… que fue una broma nuestra y… y ahorita te llegamos nosotras para explicarles; vamos a buscar a Pancho para decirle.

PATY: No, a Pancho no.

AMIGA 1: Sí, es que tiene que saber. Además, bien que mal él está metido en esto: si no hubiera sido por él no hubiera pasado nada. Ándale, vete a tu casa, ahorita te alcanzamos.

PATY: Pero…¿y si me corren otra vez?

AMIGA 1: No mujer, no te corren… enseguidita llegamos nosotras. Es más, yo voy contigo (se dirige a la amiga 2) tú ve por Pancho y nos alcanzas.

AMIGA 2: ¡Órale!

Sale.

AMIGA 1: Vamos. A ver qué sale.

Sale junto con Paty.

Casa de Paty.

AMIGA 1: Tú espérame aquí (toca)

HERMANO: (entrando): ¡Ah, qué lata!

Abre.

AMIGA 1: Oye, quiero hablar con tu pa…

HERMANO: (cerrando): Paty no está.

La amiga vuelve a tocar. El hermano vuelve a abrir.

HERMANO: Te digo que Paty no está…

AMIGA 1: No quiero hablar con Paty, quiero hablar con tu papá.

HERMANO: ¿Con mi papá? ¿Para qué?

AMIGA 1: De una cosa que no te incumbe a ti sino a él. ¿puedo pasar?

HERMANO: Pásale, pues. ¡Papá! ¡Papá!

PAPÁ: ¿Qué quieres?

HERMANO: Aquí lo buscan.

PAPÁ: ¿A mí? ¿Para qué? ¿Tú quien eres?

AMIGA 1: Buenas noches, señor. Mire, soy amiga de Paty y…

PAPÁ: No quiero oír de ésa en mi casa.

AMIGA 1: Permítame explicarle, es que las cosas no son como cree; hay una confusión. Paty no está embarazada.

PAPÁ: ¿Qué? ¿Tú como sabes? ¿Quién te dijo?

AMIGA 1: Miré, es poco largo de contar, pero la verdad es que mi amiga y yo tuvimos la culpa. Cuando Paty fue al pan, un amigo de ella, Pancho, le dio un beso y…

HERMANO: ¿Cuál Pancho?

AMIGA 1: Y entonces a nosotras se nos ocurrió decirle que con ese beso se había embarazado, pero claro que eso no es cierto, usted lo sabe.

PAPÁ: ¿Pero qué broma es ésa? ¿Y qué Pancho es ése que la besó?

HERMANO: ¡Mamá, venga, mamá, Paty no tiene nada!

Entra la mamá, y el hermano, sin que se escuche le cuenta todo.

AMIGA 1: Pues la broma fue muy pesa, pero no creímos que fuera a llegar a tanto; y Pancho, pues… es un compañero de la escuela.

PAPÁ: Bueno, pero ¿por qué ella no aclaró nada?

AMIGA 1: Es que dice que no le dieron de tiempo de explicar nada de nada.

MAMÁ: ¡Ay viejo! ¿Ya ves cómo eres de arrebatado?

PAPÁ: ¡Cállate! ¿Cómo que arrebatado?

MAMÁ: Pues sí, para qué la corriste así… la hubieras dejado hablar.

PAPÁ: Tú tienes la culpa, me calentaste la cabeza.

MAMÁ: No, la culpa es tuya, nunca quieres oír razones, ¿no hasta dijiste que a ti nadie te engañaba?

PAPÁ: Pues sí, pero tú…

HERMANO: Los dos tuvieron la culpa.

LOS DOS: ¡Tu cállate, metiche! ¡Cierra la boca!

AMIGA 1: Bueno, Paty está aquí afuera. ¿Le digo que pase?

LOS DOS: Pues… sí.

Sale la amiga por Paty.

MAMÁ: ¿Y qué vamos hacer?

PAPÁ: Nada, como si nada.

Entran Paty y la amiga 1.

PATY: Este… ya vine.

MAMÁ: A ver, siéntate aquí. Oye, estás fría (al hermano. Trae algo para que se tape (el hermano va y vuelve con un chal). A ver, cúbrete.

EL COMPADRE: (asomándose): ¿Se puede?

PAPÁ: ¡Ah, compadre, pásele!

MAMÁ: ¡Que milagro!

EL COMPADRE: Pues han de disculparme, pero hasta la casa oí como que discutían y me dije: “Salvador, es tu deber, como buen compadre, que vayas a ver si hay algún problema y puedas ayudar”. Y vine.

MAMÁ: ¡Ay, muchas gracias compadre! No se hubiera molestado.

PAPÁ: Pues a problema no llega; es más bien un mal entendido. Lo que pasó es que…

Sin que se escuche, platican.

MAMÁ: (al hermano): tráele un vaso de agua y unos desenfrioles a tu hermana, no sea que se vaya a resfriar.

HERMANO: ¡Ah! ¿Yo por qué?

MAMÁ: No discutas y anda (sale el hermano)

PATY: No, mamá, estoy bien deberás.

MAMÁ: No, no, no. Te puede dar una catarro.

HERMANO (vuelve con lo pedido): Ten.

EL COMPADRE: No, cual de malas; es que no es posible, quién se va a tragar una mentirota como ésta.

PAPÁ: Es que la niña está chica y no sabe que…

EL COMPADRE: ¡Ah, no! Espéreme. Paty ya no es una niña. Hay cosas que debe saber, por su bien, por su seguridad. Compadre, estamos en pleno siglo veintiuno , ya cumplimos 200 de Independencia y 100 de Revolución, y con esas ignorancias… no, eso no está bien. Hay que platicar con los hijos con las palabras adecuadas y explicarles el mundo. Esto es muy importante.

PAPÁ: Es que queremos conservar la decencia y…

EL COMPADRE: No, compadre, discúlpeme; eso no es decencia, es ignorancia. Una cosa que no tiene que ver con la otra.

MAMÁ: Además, es muy difícil hablar de esas cosas… a nosotros, pues, se nos hace difícil.

EL COMPADRE: Bueno, si ustedes no pueden, busquen a alguien que les pueda ayudar. Hay muchas personas-doctores, trabajadoras sociales, instituciones que pueden darles información sobre éstas cosas, y gratis; sólo es cosa de que quieran. Pregunten. Al que no habla, Dios no lo oye.

LOS DOS: Pues sí.

Llegan la amiga 2 y Pancho.

AMIGA 2: Buenas noches, (a la amiga 1), ¿ya?

AMIGA 1: Ya, pásate. Ella es mi amiga.

PAPÁ: ¡Ah! ¿Y ese quién es?

PANCHO: Yo soy Pancho.

PAPÁ: ¡Ah, con que tú eres el tal Pancho!

EL COMPADRE: Tranquilo, compadre, tranquilo; no empecemos otra vez la bronca.

HERMANO: Así que tú eres Pancho.

PANCHO: Sí, ¿y qué?

HERMANO: No, nada.

PANCHO: Mire, señor, yo vengo a pedir disculpas por lo que pasó. Sé que no estuvo bien, pero no pensé que se fuera a hacer un problema como éste. Además, pues quiero pedirle permiso para venir a platicar con Paty, aquí en la puerta.

PAPÁ: Mmmm…¡Hasta con eso! Mira, vente mañana y platicamos ya más trnaquilos.

PANCHO: Muy bien, gracias. Buenas noches, Paty discúlpame.

Se va.

AMIGA 1: Pues nosotras también ya nos vamos, y sentimos mucho lo que pasó. No era nuestra intención. Buenas noches. Adiós Paty.

Las dos amigas se van.

EL COMPADRE: Pues yo aprovecho el viaje. ¡Qué bueno que no era nada serio! Digo, sin agraviar. Y piensen lo que les dije. Hasta luego.

Sale.

TODOS: Que le vaya bien. Buenas noches. Adiós.

PAPÁ. Este… bueno…, tráete un café para acá.

MAMÁ: Sí (va a salir, pero se detiene). Pero… no hay pan, ¿no le hace?

PAPÁ: No le hace. ¿No quedó ningún tamalito de ayer?

MAMÁ: Sí, hay dos.

PAPÁ: Bueno, pues los repartimos (al hermano), a ver, tú, prende la tele.

Enciende el televisor. Se escucha un anuncio del SIDA. Todos se ven. Bajan el volumen de televisor.

PAPÁ: Bueno, mira Paty… pues quizás no tenemos las palabras adecuadas para explicarte el mundo de los adultos… pero, procuraremos buscar a alguien para que nos oriente sobre estas cosas.

MAMÁ: Pues sí, trataremos de tener más comunicación contigo y con tu hermano.

HERMANO: Sí Paty cuando quieras ¡yo te explico!

LOS TRES: (Se le quedan viendo)

HERMANO: ¡Oh, pues! Yo nomás decía.