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Ensayo Sobre La Felicidad..Seis Hojas

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Categoría: Filosofía

Enviado por: Ninoka 28 mayo 2011

Palabras: 2388 | Páginas: 10

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estén de acuerdo.

A partir de esto, deduzco, que luego de cumplir una meta o alcanzar un sueño experimentamos felicidad. Y claro, cada vez que cumplo una meta con un previo esfuerzo me embarga una sensación de infinita satisfacción, alegría y ganas de expresarme de las maneras ya mencionadas pues me siento completa. Sin embargo, esta sensación no me dura más que un tiempo, pues luego se esfuma y, siendo sincera, es reemplazada por una nueva necesidad, pero, no me atrevería a decir que ya no soy feliz; pues solo se esfumó esa emoción y satisfacción.

Creo que esto es normal en el ser humano, sentirse a menudo faltos de algo, cualquier cosa y por más que se intente interpretar nuestra necesidad, la mayoría de las veces llegamos a conclusiones erróneas. Compramos ropa, comemos, salimos a reírnos un rato, otros consumen alcohol y en el peor de los casos drogas, no consiguiendo ser felices.

ENSAYO SOBRE LA FELICIDAD

¿Qué es la felicidad? ¿Cómo se llega a ella?

A primera vista, parecen dos preguntas muy simples, pero al meditarlas se descubre la profundidad y complejidad de ellas. ¿Qué es la felicidad? Esto se lo pregunta cada persona a diario sin saber que tiene una gran cantidad de respuestas distintas, ninguna de las cuales se podría asegurar que está totalmente correcta, ni incorrecta.

Para la mayoría de las personas la felicidad no tiene una definición universal, pero la perciben estrechamente vinculada a la riqueza, la belleza, la salud, la fama o el poder y al parecer todo mundo tiene una concepción errada, ya qué percibimos de diferente forma la realidad, y lo qué para unos es felicidad, para otros, puede no serlo. Podemos decir que la felicidad es un estado avanzado del ser humano, el cual crea condiciones, complementa y combina unidades: entre lo espiritual, entre sensaciones físicas agradables del cuerpo y realización material.

Si tenemos todo lo que realmente necesitamos porque nos seguimos preguntando: ¿qué es la felicidad?; si somos felices o no lo somos, si sería completamente diferente nuestro mundo si lo fuéramos. O si solo somos seres humanos infelices, insignificantes, carentes de valor, peleadores vanos, si tan solo nos rodeamos de cosas inútiles, nos satisfacemos con falsas ambiciones, con el dinero y la posición social. Si nos sentimos seres infelices, aunque podamos poseer conocimientos, dinero, propiedades, muchos hijos, automóviles, experiencia. Si somos seres humanos tristes, sufrientes, y debido a que sufrimos, deseamos la felicidad; y así nos dejamos arrastrar por aquellos que nos prometen esa felicidad tan codiciada, ya sea social, física, económica o espiritual.

Revisando la filosofía griega para ver si podemos encontrar algunas pautas para responder a nuestras propias cuestiones y así darnos una vaga idea de lo que podría ser o es la felicidad.

En la antigua Grecia, Sócrates sostiene que es la imperturbabilidad mientras que Santo Tomás de Aquino la identifica con la contemplación beatífica de Dios, y la vida de un santo. Desde el inicio de la reflexión filosófica, se ha entendido que la felicidad es un estado último de aspiración del ser humano, sobre todo para Aristóteles. En otras palabras, todo ser humano aspira a la felicidad.

Para Platón, la felicidad sólo es posible en el mundo inteligible. La felicidad, es esa sensación de plenitud, de paz y serenidad que nos llena de alegría interior, y nos permite disfrutar de la vida. Pero esto parece ser una fantasía inalcanzable para la mayoría de la gente. Para Platón, la felicidad es posible cuando el hombre puede contemplar las esencias de las cosas, las cuales son las ideas de Dios.

Platón reconoce que no se puede ser feliz sin ver la obra de Dios en el mundo que se manifiesta como modelo para la felicidad humana. Para que el hombre pueda alcanzar la felicidad es necesario que se identifique con Dios practicando la virtud. Nunca un ser humano podrá ser como Dios pero la tarea del hombre para ser feliz es parecerse a Dios lo más que pueda por medio de la sabiduría; ya que los dioses se ocupan de cuidar a todos los que desean ser justos. Platón consideraba que ofrecerle sacrificios a Dios y elevarle súplicas, para el hombre justo es la mejor forma de lograr una vida feliz.

Aristóteles en la Ética a Nicómaco afirma que el bien moral coincide con el bien completo de la persona en la medida exacta en que ese bien está en juego en la conducta humana y ha de ser realizado a través de ella. Es necesario aclarar que el concepto de bien y felicidad están íntimamente relacionados en la doctrina aristotélica.

Para Aristóteles sencillamente, llamamos perfecto lo que siempre se elige por sí mismo y nunca por otra cosa. En este sentido, el filósofo griego afirma que ese fin o bien perfecto (bien supremo) es la felicidad, pues la elegimos por ella misma y nunca por otra cosa, mientras que los demás bienes o fines los deseamos a causa de la felicidad que producen. Este fin último es definitivo y mucho más perfecto. “En palabras afirma Aristóteles: lo perfecto, lo definitivo, lo completo es lo que, siendo eternamente digno de ser buscado por sí mismo, no es buscado en relación con otro objeto que él mismo.”

Según Aristóteles, casi todo el mundo está de acuerdo en que la felicidad es el bien supremo. La felicidad para Aristóteles es el fin último querido natural y necesariamente por todos y cada uno de los seres humanos. Fin último significa aquí el bien querido por sí mismo de modo absoluto, en razón del cual se quieren todos los demás bienes. Por ello, conocer mejor significa influir positivamente sobre la vida misma; por tanto, todos los esfuerzos y acciones humanas van encaminados a conseguir la felicidad, ya que ésta es el bien propio de la naturaleza humana.

Aristóteles afirma que todas las cosas tienen una función que les es propia, o sea su actualidad. Por ejemplo la marcha es la actualidad del pie, la visión es la actualidad del ojo y la función propia del hombre es la felicidad. A diferencia de Platón, Aristóteles considera que la felicidad requiere de otras condiciones aparte de la vida teorética, y estas son principalmente: la madurez, los bienes externos, la libertad personal y la salud.

Aristóteles concibe la felicidad no como un estado o una posibilidad de gozar el placer, sino como una actividad perfecta buscada y realizada por sí misma. La felicidad es la vida feliz, la mejor, la más bella y la más agradable. La felicidad no es el producto de una actividad ni la consecuencia de una acción, ni tampoco la conformidad de la acción con un criterio normativo externo. La felicidad es la íntima esencia de un tipo de vida, la vida feliz, que es concebida como posesión del bien humano, como actividad perfecta, ininterrumpida y autosuficiente dentro de lo posible.

Simplemente depende de la persona; lo mismo sucede en el caso de cómo alcanzar la felicidad, miles de personas intentan caminos distintos, muchos de ellos encontrando esta sensación tan codiciada, y muchos nunca encontrándola. Ya definida la felicidad como tal, más importante es el cómo alcanzarla. Esta interrogante tiene aún mas respuestas que qué es la felicidad, y es también mucho más trascendente, debido a que las vidas de las personas giran alrededor de la felicidad, y el cómo alcanzarla define como una persona vive su vida. La religión católica nos ha explicado muy bien cómo podemos alcanzar la felicidad: San Benito, en su Regla, nos dice que si quieres vivir una vida verdadera y perpetúa, guarda tu lengua del mal y tus labios no hablen con falsedad; apártate del mal y obra el bien, busca la paz y síguela. En cuanto a la Biblia misma, en ella se nos dice en la famosa parábola del joven rico vete, vende todo lo que tienes y reparte el dinero entre los pobres, y tendrás un tesoro en el Cielo. (Marcos 10, 21) También la Biblia nos dice, en las bienaventuranzas, que Felices ustedes los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios. Felices ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. (Lucas 6, 21) Y así también para quienes lloran, y quienes son odiados. Ahora bien, esto no nos indica directamente como podemos llegar a la felicidad en nuestras vidas, sino que podemos alcanzar la felicidad eterna a pesar de, o hasta mediante, las penas en la tierra. Ahora bien no todos tienen conceptos tan definidos en cuanto a cómo se llega a la felicidad. Existen quienes creen que la felicidad se encuentra en lo material, es decir el dinero y los bienes, mientras otros creen que se encuentra a través de los placeres, en especial los placeres corporales. Sin embargo, estas metas ordinarias de la existencia el poder, las riquezas, los placeres de los sentidos, la fama pueden procurar satisfacciones momentáneas, pero nunca son una fuente de satisfacción permanente y el día menos pensado se acaban transformando en descontento, justamente el opuesto de la felicidad. Luego la felicidad se debe encontrar en algo que va más allá de lo corporal, material; y pasa a ser algo que enriquece el ser mismo.

Algunos dirán que la felicidad consiste en obtener todo lo que deseamos. Uno desea un coche, lo obtiene y, ¿ya es feliz?, Deseamos muchas cosas, el logro, el éxito, llegar a ser virtuosos y si lo conseguimos, ¿ya somos felices?, y si no las conseguimos, ¿somos desdichados?, Así, lo que muchos llaman felicidad simplemente es obtener lo que desean. También buscamos la felicidad por medio de cosas, de pensamientos e ideas, a través de relaciones. Por lo tanto, se vuelven sumamente importantes las cosas, las relaciones y las ideas, no la felicidad. Cuando buscamos la felicidad por medio de algo, ese algo adquiere un valor mayor que la felicidad misma. Buscamos la felicidad en la familia, en la propiedad, en el nombre, entonces, la propiedad, la familia, el nombre, adquieren una extrema importancia, ya que la felicidad es buscada a través de un medio; de esa manera, el medio destruye al fin y ya no sería un bien supremo. También se cree que la felicidad no es, ni tiene porque ser permanente, sino que se constituye de momentos felices; por lo cual será más feliz quien acumule mayor número de momentos felices esto determina espacios en los cuales la persona no es feliz, por ende se puede deducir que nadie puede asegurar con propiedad que siempre ha sido feliz o infeliz. Y podemos decir que quienes decidimos, cual evento nos hace felices y cual no, somos nosotros mismos, porque nosotros somos quienes le asignamos la cualidad de positivo o negativo a cada acto a cada momento que vivimos.

Los mayores obstáculos que se oponen a la felicidad humana son el temor a la muerte y a la ira divina, y pueden ser eliminados gracias al conocimiento de la naturaleza. De hecho, se asegura a los hombres que la felicidad es fácilmente alcanzable una vez se hayan satisfecho unas pocas necesidades naturales indispensables, ya que la felicidad no es otra cosa que la ausencia de dolor físico y un estado de ánimo libre de cualquier turbación.

Se propone una sabiduría de vida caracterizada por el optimismo y la admiración ante la existencia del mundo y del hombre. Por último, carece también de sentido temerle al futuro puesto que: “el futuro ni depende enteramente de nosotros, ni tampoco nos es totalmente ajeno, de modo que no debemos esperarlo como si hubiera de venir infaliblemente ni tampoco desesperarnos como si no hubiera de venir nunca”.

Se alcanza mediante el amor y la satisfacción, a la cual se llega al hacer el bien. La felicidad se alcanza al evitar el deseo, el apego, el odio, el orgullo, los celos, y de todas las emociones negativas; es decir se es feliz mediante la imperturbabilidad, el despego al yo. Puedo decir que la felicidad es algo mucho más complejo de lo que se puede imaginar a simple vista, pero que sin embargo mediante un poco de investigación y reflexión es posible llegar a las respuestas de las preguntas de qué es la felicidad, y cómo se llega a ella; De ahí lo único que falta es poner estas conclusiones en acción, y hacerlas presentes en la vida diaria, y de esta forma idealmente encontrar la felicidad profunda y duradera que todos buscamos.

LA FELICIDAD es la más alta de todas las sensaciones, un estado de ánimo sublime de satisfacción y bienestar espiritual.