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Favorecer Las Relaciones Interpersonales A Través Del Trabajo Cooperativo

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Jerry 10 abril 2011

Palabras: 14950 | Páginas: 60

...

mismas.

o Evaluar el trabajo desarrollado por los niños, la educadora y los padres de familia para modificar los errores y así alcanzar el objetivo planteado que es favorecer las relaciones interpersonales a través del trabajo cooperativo.

o Poner en práctica las competencias adquiridas durante proceso de formación en la Licenciatura en Educación Preescolar.

De los propósitos planteados seis de ellos se lograron, ya que se investigó y conoció la diferencia entre el trabajo cooperativo y el trabajo grupal, además se comprendieron los beneficios que trae consigo la cooperación, demostrando que el mismo es una necesidad fundamental en el grupo, se planificaron actividades que apoyaron al desarrollo del tema analizando las intervenciones y estrategias implementadas, finalmente la docente en formación puso en práctica las competencias adquiridas durante su formación. El propósito relativo a evaluar el trabajo desarrollado por los niños, la educadora y los padres de familia para modificar los errores, no se alcanzó en su totalidad, ya que los padres de familia participaron de manera escasa en las actividades.

Esta experiencia permitió que se diferenciara entre el trabajo grupal y el cooperativo, identificando que el segundo es un verdadero reto pero a la vez aporta mayores beneficios en los pequeños. Al observar estas aportaciones que la cooperación da en el aula, pasa a ser una estrategia de trabajo para generar un ambiente afectivo que permita la adquisición de conocimientos en el salón de clases. Se planificaron y principalmente se analizaron las intervenciones, estrategias y los resultados de las situaciones didácticas propuestas, permitiendo evaluar si fueron las adecuadas para el logro de la cooperación.

Se realizaron diferentes actividades de indagación que aportaron conocimiento y experiencias sobre nuevas situaciones, que sin lugar a dudas apoyaron la obtención de información requerida para que la docente continuara con el desarrollo de su tema. Entre estas encontramos la observación, que fue un medio indispensable durante todo el proceso; también el diálogo con la tutora, los niños y las madres de familia acerca de las concepciones que tenían sobre el trabajo cooperativo y los cambios que observaron a partir de la intervención de la docente en formación en el favorecimiento de las relaciones interpersonales de los pequeños principalmente.

Durante el despliegue de las actividades propuestas para el logro de la cooperación, se encontraron algunas dificultades que impidieron mejores resultados. Al querer trabajar actividades para lograr con los padres de familia y con los pequeños mejores relaciones sociales, la inasistencia de los mismos imposibilitó la observación de sus actitudes al trabajar para un fin en común, ya que para que los niños se encuentren familiarizados con actitudes cooperativas, las deben observar en el trabajo que realizan las personas que conviven a diario con ellos.

El documento está estructurado por varios apartados, que se enuncian con el propósito de hacer más comprensible su contenido. A continuación de hace una breve descripción de los apartados que contiene:

o Tema de estudio: Se menciona la línea temática en que se ubica el tema, así como los núcleos temáticos con los que se relaciona. Se describe el tema de estudio y se plantea una lista de preguntas centrales para ser respondidas a lo largo del desarrollo del tema, y así obtener mayores conocimientos. También se describe el lugar en donde se realizó el servicio social para una mejor ubicación por parte del lector.

o Desarrollo del tema: En este apartado se da respuesta a las preguntas formuladas al inicio a través de las actividades de indagación pero sobre todo de la puesta en marcha de situaciones didácticas planeadas con el propósito de lograr el trabajo cooperativo para favorecer las relaciones interpersonales, se realiza una reconstrucción de las mismas.

o Conclusiones: Es en este apartado en donde se plantea la síntesis de las respuestas a las preguntas que la estudiante formuló para llevar a cabo el desarrollo del tema, se mencionan las preguntas que fueron respondidas de forma provisional y los retos adquiridos gracias a esta experiencia.

o Bibliografía: Se enlista los documentos que sirvieron de consulta para el apoyo de la elaboración del trabajo.

o Anexos: Constituyen muestras de trabajo que permiten al lector percatarse de las actividades o instrumentos que apoyaron el proceso de la información.

Se espera que el contenido de este documento sea útil para quien lo consulte, teniendo la seguridad de que fue realizado con gran motivación y esfuerzo, sin olvidar que para la elaboración del mismo, participaron varios actores, entre los cuales encontramos principalmente a los pequeños del Jardín de Niños en donde se desarrolló la práctica docente, la estudiante y la asesora, lo que hace valorarlo de manera única.

TEMA DE ESTUDIO

A lo largo de los seis semestres cursados de la Licenciatura en Educación Preescolar, se han realizado observaciones y prácticas en jardines de niños de diferentes contextos; urbano, urbano marginado, rural e indígena. Cada práctica y observaciones han aportado experiencias significativas que permiten detectar los aciertos, desaciertos y carencias en las intervenciones de las educadoras, que sin lugar a duda se ven reflejados en los niños de diversas formas; en sus expresiones orales, escritas, actitudes, comportamientos, conocimientos, etc.

En esta ocasión, la atención se centró en el campo formativo Desarrollo personal y social, específicamente en el aspecto de relaciones interpersonales, por lo tanto, el tema elegido se denominó El trabajo cooperativo para favorecer las relaciones interpersonales con el grupo de 3° “C” del Jardín de Niños Fausto M. Ortega, el cual permitió que el trabajo desarrollado por los niños, brindara un ambiente saludable, que dio pauta a aprendizajes significativos, en donde se manifestaron relaciones interpersonales positivas entre los niños, dando paso a un sin fin de aportes benéficos, entre ellos se encontró el trabajo cooperativo, el cual llevó a resultados más gratificantes y enriquecedores para los preescolares.

El tema que se desarrolló, se ubica en la línea temática uno Experiencias de trabajo, porque al desarrollarlo en los diferentes períodos de trabajo, la docente en formación puso de manifiesto los conocimientos adquiridos en el proceso de formación de la licenciatura, así como el diseño, aplicación, y análisis de diversas actividades didácticas enfocadas al logro de un trabajo cooperativo y congruente con los propósitos de la educación preescolar, para que a partir de éstas, se observaran las relaciones y reacciones de los niños.

El núcleo que principalmente se abordó es el de “La educadora”, ya que se puede identificar la relación tan estrecha que existe entre el tema y este núcleo, puesto que fue necesario que la docente manifestara un dominio y manejo de los propósitos y contenidos de la educación preescolar, para poder ofrecer una educación de calidad y ser una persona competente y sociable en el ahora y mañana. Ella debió mostrar la capacidad de comunicarse y establecer relaciones positivas con los niños, familia y compañeros de trabajo, para propiciar y permitir que los pequeños se desenvolvieran en un ambiente adecuado para la adquisición de competencias. De igual manera, sus intervenciones fueron variadas y utilizó diversas estrategias para no hacer del trabajo algo monótono y sin motivación. Entonces, para valorar hasta dónde sus estrategias y propósitos se desarrollaron correctamente, fue necesario evaluarse constantemente para que a partir de esto, modificara o enriqueciera las mismas.

No se debe olvidar que la educadora es el principal actor que permite o limita las relaciones cooperativas entre alumnos-alumnos, alumnos-educadora, padres-alumnos y padres-educadora a partir de las estrategias que implemente y de los objetivos que tenga en mente. En ocasiones la educadora es la que principalmente no propicia ni genera oportunidades de acercamiento para lograr un trabajo cooperativo entre los involucrados en el aula.

La docente en formación tuvo que identificar qué capacidades poseían los pequeños y la manera en que podía desarrollarlas con su intervención acertada, focalizando sus observaciones primordialmente en el aspecto de las relaciones interpersonales, para no perder el punto de atención del tema. A partir de clarificar lo que quería lograr, pudo percatarse de cuáles capacidades necesitaría desarrollar o favorecer en los niños, analizar y proponer actividades didácticas para fortalecer las capacidades básicas pertenecientes al campo de desarrollo social-afectivo de los preescolares. Por lo tanto el tema desarrollado también se relaciona con el núcleo que se refiere a “Los niños”.

Los documentos de Seminario de análisis del trabajo docente I y II, y Orientaciones académicas para la elaboración del documento recepcional durante séptimo y octavo semestres, permitieron ubicar el tema en la línea temática adecuada y los núcleos temáticos.

Para no generar confusión al desarrollar el tema, se especificaron las competencias que se pretendían estudiar a profundidad. Se esperaba que los niños se aceptaran y comprendieran tal y como son, reconociendo que tienen los mismos derechos y las mismas responsabilidades; que a través del diálogo se conocieran e identificaran que tienen diferentes necesidades y puntos de vista que son respetables; que adquirieran verdaderamente el concepto de la amistad y reconocieran que es necesario dentro de un aula, ya que a partir de ésta se manifestaron valores como la confianza, la honestidad, solidaridad, etcétera; gradualmente debieron interiorizar las normas que permitieran una adecuada relación basadas en el respeto y equidad; identificaron que a través de un trabajo cooperativo los logros son más fáciles de obtener; desarrollaron la capacidad de escucha para permitir la existencia de una comunicación adecuada, en donde los pequeños pudieran argumentar sus puntos de vista y escuchar otros más, para finalmente llegar a un acuerdo grupal.

El grupo de tercer año “C”, presentaba características propias en sus capacidades básicas del campo desarrollo social-afectivo, otras más del campo adquisición y desenvolvimiento de lenguaje, las cuales son importantes mencionar puesto que a partir de su identificación, se pudo iniciar o continuar en el proceso del favorecimiento de las relaciones interpersonales a través del trabajo cooperativo.

En ocasiones se pudo observar que algunos niños no aceptaban a sus compañeras en los juegos por ser del sexo femenino. Se les dificultaba a algunos, permitir que sus compañeros quisieran ayudarlos en las diferentes actividades, puesto que la ayuda para ellos significaba el impedimento para realizar las actividades de manera autónoma e independiente, mientras que para otros era una gran ayuda y satisfacción el que sus amigos se preocuparan por ellos y quisieran involucrarse en sus trabajos.

Se interesaban cuando las pláticas eran sobre lo que realizaban en casa, sus costumbres y tradiciones familiares, comprendiendo un poco que como grupo, cada integrante tiene diferentes necesidades y puntos de vista, haciendo lo posible por respetarlos. Identificaban que eran partícipes de diferentes grupos sociales y que los papeles que desempeñan en los mismos son cambiantes y en cada uno su encomienda es diferente.

Participaban con sus iguales, aunque presentaban dificultades cuando alguno no desempeñaba correctamente su papel. El establecimiento de relaciones de amistad tuvo un gran avance, ya que se pudo identificar más muestras de afecto hacia algunos de sus compañeros, valoraron la importancia de la amistad. En relación a las normas de comportamiento, a algunos niños se les dificultaba darse cuenta de las consecuencias que traen consigo sus palabras o acciones hacia los otros, además, algunos pequeños no podían superar la frustración al perder en las diferentes actividades.

La utilización del lenguaje oral fue para comunicar su estado de ánimo, emociones, necesidades e intereses en diferentes momentos, sobre todo, sus explicaciones más estructuradas y complejas. Algunos dialogaban para resolver conflictos, otros más aún no lo lograban y mostraban conductas agresivas para hacerlo. Se les dificultaba solicitar la palabra y respetar turnos en el momento del diálogo. Proponían ideas para la realización de ciertas actividades, aunque a algunos casos, les era difícil aceptar aquellas que no iban acorde con sus intereses o necesidades. Se les facilitaba más proporcionar que solicitar ayuda en las diferentes actividades. Al exponer sus ideas y realizar preguntas, lo hacían organizando de una buena manera las mismas, el hecho de que presentaran ciertas deficiencias en la pronunciación de algunas palabras, no los limitó para expresarse.

Se debió partir por tener muy claro qué es lo que se sabe sobre el tema, de forma general, pero sobre todo haciendo referencia al grupo en que se realizaron los periodos de trabajo docente, es decir, identificar las características que el grupo presentaba en cuanto al trabajo cooperativo.

Ante la temática, fue necesario definir qué significa cooperar, y se encontró que esto implica obrar conjuntamente con uno u otros para un mismo fin. Al escuchar esta definición, sonaba algo muy fácil de lograr, pero en la realidad y sobre todo en un grupo de preescolar, fue algo verdaderamente retador, puesto que cotidianamente los niños observan conductas de individualismo en las personas que les rodean y eso comienza a ser algo normal y adecuado. Por lo que es necesario que el logro del trabajo cooperativo deba ser también en el entorno en el que principalmente se desenvuelve el niño, es decir, la familia.

Además de los beneficios extrínsecos que permite la cooperación, encontramos que cuando en un grupo de individuos cooperan en el trabajo, ocurre un conflicto socio-cognitivo que crea un desequilibrio, estimulando el desarrollo cognitivo en el ser, permitiendo llegar a la metacognición, en donde el niño se forma como el verdadero y principal actor de su propio aprendizaje, lo que favorece un mejor desempeño académico por parte de los pequeños, y en consecuencia se disminuye la dependencia de sus profesores y aumenta la responsabilidad de los primeros por su propio aprendizaje, es aquí donde encontramos el surgimiento de una escuela activa.

Piaget comparte que en el preescolar el niño es egocéntrico por naturaleza, es decir tiende a querer todo para sí y no compartir con nadie. Pero cuando empieza y se le induce a realizar acciones a favor de los demás, el egocentrismo cede paso a una conducta cooperadora.

Quizá esto en un primer momento fue un tanto complicado, pero una vez que el niño verdaderamente entendió el propósito y los beneficios de adoptar una conducta cooperadora, entonces el trabajo se aminoró y enriqueció con las aportaciones de cada uno de los pequeños.

Igualmente, a esta edad el preescolar mantiene sus primeras relaciones socio-afectivas con sus iguales, y el aprender a ser cooperativos permite que los niños controlen sus impulsos agresivos, y esto a su vez proporciona en el clima del aula un ambiente de respeto hacia los que lo integran; reconociendo la importancia del punto de vista, las cualidades y capacidades de cada niño, de esta forma las opiniones de los mismos tuvieron un valor único e irremplazable y los pequeños se sintieron tomados en cuenta y valorados en su lugar de trabajo; esto permite que desarrollen la sensibilidad hacia las necesidades de los demás, así como la capacidad de empatía; aumenta la obediencia en el salón de clases que se rige a través de los acuerdos entre el maestro y el alumno, lo que facilita que los niños convivan y logren sus fines propuestos; adquieren la responsabilidad sobre ciertas situaciones y/o acciones, y sepan que cada acción tiene una reacción.

Fue necesario entender que lo importante en el desarrollo cooperativo, no es tanto el recibir u otorgar la ayuda para diversas situaciones, sino la conciencia de requerir ayuda, la necesidad consciente de comunicarlo, sobre todo el esfuerzo de expresarlo oralmente y de integrar la ayuda de quien la ofrece en el trabajo propio. Esto último es lo más importante, en ocasiones la ayuda está ahí, pero no se sabe cómo integrarla al trabajo que cada uno realiza. http://educacion.idoneo. com/ index.php/Dinámica_de_grupos/Trabajo_cooperativo (2008, 18 de Octubre).

En el grupo de práctica se identificó que a varios pequeños se les dificultaba aceptar ayuda más que ofrecerla; además de no poder dejar de pensar en lo que ellos personalmente consideraban lo mejor, entonces en ocasiones no lograban realizar un trabajo en donde verdaderamente se tomaran en cuenta las aportaciones de los demás, sin lograr integrar esa ayuda a su forma de trabajo.

Además la docente en formación también tuvo una misión relevante en esta adquisición del trabajo cooperativo, puesto que para propiciarlo, ella debió proporcionar los recursos necesarios que provocaran en el niño un verdadero interés, específicamente en las estrategias y actividades didácticas que implementó, puesto que fue necesario que las mismas tuvieran cierto grado de dificultad para que de esta forma el niño tuviera la necesidad de buscar la cooperación con sus iguales y así sacar adelante el trabajo.

Se debió realizar un monitoreo del desarrollo del trabajo, así la docente se pudo percatar de los resultados obtenidos por los niños, de sus logros y dificultades; pues a partir de los resultados debió modificar las estrategias implementadas hasta lograr que el trabajo fuera relevante e indispensable en la vida del pequeño.

A continuación se enlista una serie de preguntas que al darles respuesta con las experiencias obtenidas de los periodos de trabajo docente, permitieron la elaboración del documento recepcional:

o ¿Cuáles son las características más sobresalientes de las relaciones que manifiestan los niños del grupo?

o ¿Qué actitudes manifiestan los niños ante las actividades de trabajo cooperativo?

o ¿Qué evidencias existen de que en el entorno familiar exista el trabajo cooperativo?

o ¿Se presentaron dificultades al desarrollar las actividades de trabajo cooperativo en el grupo de práctica?

o ¿Cómo se atendieron?

o ¿Cómo influyó el desempeño de la docente en formación en los resultados obtenidos?

o ¿Qué estrategias se implementaron para lograr el trabajo cooperativo con los niños y los padres de familia?

o ¿Cuáles fueron los resultados?

o ¿Cuáles son los beneficios que aporta el trabajo cooperativo?

o ¿A qué dificultades se enfrentó la docente al propiciar el trabajo cooperativo?

o ¿Qué opinión tienen los padres de familia sobre los progresos o dificultades que muestran los niños ante el trabajo cooperativo?

o ¿Qué sugerencias se les dio a los padres de familia para que ellos crearan en la casa un ambiente que propiciara el trabajo cooperativo?

Como anteriormente ya se ha comentado, para la docente en formación le resulta importante darse cuenta de cuáles son las aportaciones positivas y/o negativas que se desprenden a partir del desarrollo de un trabajo cooperativo con los niños y los padres de familia.

Entonces para obtener las aportaciones, fue necesaria una intervención adecuada que permitiera que la cooperación se diera en el grupo de práctica, a partir de esa intervención, pudo valorar o evaluar, hasta qué grado sus estrategias y actividades implementadas le permitieron lograr la cooperación.

Durante la estancia en el jardín de niños en donde se desarrolló la práctica docente, se observó que la maestra titular no propiciaba que los padres de familia mantuvieran relaciones sociales entre ellos mismos y con la maestra, con actividades específicas que conllevaran a la cooperación, lo que quizá fue el motivo por el cual los padres no participaran de la forma deseada, ya que no se les permitía darse cuenta de que al relacionarse y participar de una forma adecuada, estaban propiciando que su hijo tuviera mejores y mayores experiencias y aprendizajes.

Sin embargo, se pensó obtener buenos resultados al pedirles a los padres su participación en actividades con sus hijos y en otras más que fueron en beneficio de la escuela como faenas, talleres, juntas, etcétera. Esto, porque en algunas charlas exteriorizaron tener disposición para el trabajo, ya que estaban conscientes de que todo lo que realizaran siempre sería para beneficio de sus hijos, lo cual les fue muy importante. Esto parece indicar que los padres sabían que los niños son sujetos de aprendizajes que influyen y son influenciados por el medio ambiente físico y social en el que se encuentran inmersos (New, 1999), y es por esto mismo que las actitudes de los que rodean a los pequeños deben cambiar (si no son las correctas), para que un verdadero logro sea más fácil de obtener, puesto que en ocasiones la adquisición de actitudes positivas son más fáciles para los niños si son observadas en otros.

Se planearon algunas actividades que permitieron la interacción entre padres e hijos y otras más en donde se trabajó en beneficio del infante, y sobre todo en donde se observaran los resultados tan gratificantes después de haber realizado un trabajo cooperativo, que además permitiera el mejoramiento de las relaciones interpersonales entre los participantes. Algunas actividades serían: el aseo del salón, la creación de una obra plástica, entre otras.

En cuanto a los pequeños, anteriormente se observaban actitudes egocentristas en algunos de ellos, pero conforme trascurrió el tiempo y se intervino para contrarrestar esto, se pudo observar que estas actitudes pocas veces se presentaban, aunque en ocasiones uno que otro niño las seguían demostrando. Éste fue un gran paso dado, para que se pudieran realizar intervenciones en donde los niños gradualmente se dieran cuenta qué es lo que aporta en su desempeño el trabajo cooperativo. (Ver anexo 1)

Primero se debió prepararlos para que sus participaciones se dieran con igualdad y respeto, sin que uno dominara al otro, para evitar un ambiente de enfrentamiento. Ahora bien, fue necesario que comprendieran las ventajas que tiene trabajar en conjunto, y esto fue a través de ejemplos de doctores, albañiles, bomberos, etcétera. Otro paso fue que redactaran una lista de reglas que permitieran el desarrollo de un trabajo adecuado y armonioso, en esta lista, ellos fueron los que propusieron las reglas del mismo.

Fue importante que cada vez que se proponían actividades cooperativas, los niños supieran que dentro del equipo o grupo deberían tener un papel asignado, para que de esta forma tuvieran una razón para participar. En un primer momento, el maestro fue quien designó esos papeles, puesto que serían según los niveles de desarrollo de cada alumno. Posteriormente se debió propiciar que los niños fueran capaces de designar papeles según correspondiera.

Un último paso fue que los pequeños evaluaran su propio trabajo y las conductas manifestadas en el mismo, tomando conciencia de sus acciones. De esta manera, se permitió la reflexión en ellos y el trabajo fue mejorando. Propiciar y lograr el trabajo cooperativo, fue un proceso un tanto complicado y lento, puesto que antes se debió preparar a los estudiantes para haber podido desarrollar el trabajo que se requería.

En los párrafos anteriores se describe lo que se necesita antes de llegar a lo que es la cooperación. Y de igual manera se debió planear actividades que permitieran que los niños llegaran a dar estos pasos. A continuación se definen algunas de ellas:

o “Pasar el tesoro”: El equipo ha de conseguir que el que lleva el objeto llegue hasta el otro extremo de la pista.

o “Salvarse por parejas”: Se trata de conseguir que no te toquen ya sea aprehendiéndose de la mano de alguien o mediante carrera.

o “Sillas cooperativas”: Consiste en que los alumnos han de subirse todos encima del número de sillas que tengan, dependiendo del momento del juego en el que estén.

o “Formar palabras”: Formando subgrupos y tumbados en el suelo, tienen que formar una letra de la palabra que el/la monitor/a asignará, de manera que los subgrupos formen la palabra.

o “El arcoiris gigante”: Mediante respuestas acertadas a preguntas (sobre cualquier contenido que nos interese) se va formando un arco iris gigante.

Éstas fueron sólo algunas de las actividades planeadas para desarrollar con los pequeños, y en estas actividades como se puede leer, el trabajo no sólo se desarrolla en equipos, sino también por parejas.

Se sabe que el aprendizaje en parejas, es una de las formas más intensas de aprender; porque se guían el uno al otro, ambos contribuyen de igual forma a la realización del trabajo o actividad, existe prácticas de habilidad de comunicación interpersonal y para esto fue necesario que la docente en formación designara y no dejara escoger con quién trabajar a los pequeños, de esta forma se propició la relación de niños con otros que pocas veces se relacionaban. Fue importante mencionar lo anterior, porque comúnmente se trabaja la cooperación por grupo o equipos.

Y es la misma docente quien debió de estar muy pendiente que el desarrollo de las actividades se diera de una manera adecuada; de la existencia de una interacción positiva en donde todos contribuyeran y se relacionaran de forma cordial, pero sobre todo, no trabajaran en forma aislada; que hubiese responsabilidad individual, en donde cada integrante sabía que era responsable de su comportamiento y que de él dependía los resultados del trabajo; con tareas específicas, los niños se dieron cuenta que al realizar correctamente lo asignado, el trabajo resultaba adecuado; y finalmente en la evaluación, los pequeños se percataron que deben evaluar el trabajo para valorar hasta dónde es adecuado o no.

Un punto importante fue saber que se contaba con la disposición de la tutora para apoyar el trabajo tanto con los niños como con los padres. Y claro que esto era necesario, puesto que era ella la que contaba con gran experiencia y sabiduría, lo cual permitió aportaciones al trabajo para que resultara lo mejor posible.

Para tener una visualización del lugar en donde se desarrolló el servicio social, es necesaria la descripción del mismo, y así conocer algunas características del jardín y de la colonia en donde se ubica.

La educación preescolar se imparte en la colonia Emiliano Zapata desde el año de 1956, siendo la Profesora Esther Leal Aguilera quien la iniciara. Las clases se iniciaron en el edificio de la escuela primaria. Por problemas de espacio en 1970 dejó de impartirse la educación preescolar en la comunidad. Siendo hasta el 1° de Septiembre de 1980 que se reinaugura con las profesoras Rocío López Lima, Carmen Hernández González y Guillermina Ramírez Nava quienes para lograr su cometido, realizaron varias veces un recorrido por la comunidad con el objetivo de invitar a los pequeños para que fuesen educados.

A partir del 1° de Febrero de 1984, hubo cambios de personal docente, integrándose al trabajo María del Rocio López García (quien más tarde fungiera como directora), quien logra que los ejidatarios de la comunidad donaran el terreno, otorgándole los permisos del municipio, autoridades, la colonia, los padres de familia y la Secretaría de Educación Pública. En ese momento la población estudiantil era de 120 niños, se impartían clases en tres grupos con 40 integrantes.

El jardín de niños es llamado “Fausto M. Ortega” y se ubica en carretera a Morillotla, calle Francisco Villa, col. Emiliano Zapata, perteneciente al municipio de Cholula, Puebla, con clave 21DJN0213V, sector 05 y zona 32. El nombre de la supervisora es la Mtra. Guadalupe Monroy Castro y la jefe de sector es Mtra. Juana Oubalia Becerra Sánchez.

El jardín está conformado por: seis aulas, una para primer grado, dos para segundo grado y tres para tercero; dirección, cocina, oficias para terapias, baños para niñas y otros para niños, patio central, áreas verdes, arenero, chapoteadero, llantópolis, canastas para basquetbol, cancha para futbol y diversos juegos como columpios, casita y carrousel.

El contexto al cual pertenece es urbano marginado. Los pobladores se desempeñan como obreros, comerciantes, campesinos, albañiles y amas de casa. Gran parte de los miembros de la comunidad tienen un nivel socioeconómico bajo.

A un costado del Jardín se encuentran las oficinas de la organización Desarrollo Integral de la Familia (DIF), existen comercios como tiendas, pollería, papelerías, tortillerías, café internet, de material de construcción, entre otros. Encontramos terrenos baldíos, a 10 minutos el hospital del niño poblano, la casa de la niñez poblana, centros comerciales y fraccionamientos. La escuela primaria está a 5 cuadras. Cuenta con los servicios de drenaje, teléfono, luz, agua potable, internet, y medios de trasporte como son carros, bicicletas, caballos y transporte público.

Durante este proceso de impartición de la educación preescolar en esta colonia, han ido pasando diversas docentes quienes ocuparon el cargo de directora del Jardín, las cuales son: Profra. Rocío López Lima (1980), Profra. María del Rocío López García (1982), Profra. Luz María Montes de Oca (1991) y la Mtra. María Irma Cortes Perianes (1992), quien continúa con su cargo. Actualmente en el jardín de niños laboran: una directora, seis educadoras, una psicóloga del Centro de Atención y Prevención de Educación Preescolar (C.A.P.E.P.), una maestra en Educación Especial de C.A.P.E.P., un maestro de Educación Física, un maestro de Educación Musical y una intendente.

En los párrafos anteriores se mostró una breve descripción del tema a desarrollar en las siguientes páginas, el cuál como se sabe, está enfocado a lograr el trabajo cooperativo para favorecer las relaciones interpersonales en los preescolares.

DESARROLLO DEL TEMA

En las presentes líneas, se expone la experiencia obtenida en el jardín en donde se llevó a cabo el servicio social, analizando lo sucedido a partir de la intervención de la docente en formación, en relación al tema seleccionado El trabajo cooperativo para favorecer las relaciones interpersonales con el grupo de 3° “C” del Jardín de Niños Fausto M. Ortega. Siendo así el desarrollo una parte importante para el entendimiento del mismo.

Cuando se encuentran en el nivel preescolar, los pequeños, mediante procesos de maduración, van adquiriendo y desarrollando valores y actitudes, los cuales al verse inmersos dentro de un contexto social, comienzan el proceso de ser capaz de asumir roles, cooperar, colaborar y dialogar para la toma de decisiones al saberse miembros de un grupo, siendo necesaria una intervención adecuada por parte de los adultos que les rodean. El PEP 2004 cita:

Sean capaces de asumir roles distintos en el juego y en otras actividades; trabajar en colaboración; de apoyarse entre compañeras y compañeros; de resolver conflictos a través del diálogo, y de reconocer y respetar las reglas de convivencia en el aula, en la escuela y fuera de ella (SEP, 2004, p. 27).

Se sabe que los propósitos fundamentales de la educación preescolar, son el objetivo que persigue el Jardín de Niños, es decir son la guía para el docente y se favorecen con una adecuada intervención en las actividades cotidianas, por lo cual la formación de la docente debe ser constante. En los párrafos anteriores, se describió uno de esos propósitos, el cual se relaciona con el tema a tratar en este documento.

La importancia de generar la cooperación en el grupo

Se ha demostrado que los alumnos aprenden más, les gusta la escuela, establecen mejores relaciones con los demás, aumentan su autoestima y adquieren valores y desarrollan habilidades sociales más efectivas cuando trabajan en grupos cooperativos que al hacerlo de manera individualista y competitiva.

La Cooperación consiste en trabajar juntos para alcanzar objetivos comunes. En situaciones cooperativas, los individuos procuran obtener resultados que son beneficiosos para ellos mismos y para todos los demás miembros del grupo. El aprendizaje cooperativo es el empleo didáctico de grupos reducidos en los que los alumnos trabajan juntos para maximizar su propio aprendizaje y el de los demás (Johnson, Johnson y Holubec, 1999, p.14).

A partir de las diferentes experiencias y consultas se encontraron mejores definiciones que amplían el conocimiento del lector sobre la cooperación entre un grupo. En esta definición se encuentra que para lograr grupos cooperativos, los integrantes deben buscar resultados que sean de beneficio para cada uno, y éstos deben ser reducidos para permitir un sano desarrollo.

En un aula de aprendizaje, es necesario que los integrantes de la misma manifiesten actitudes y cualidades positivas del carácter y de la personalidad hacia el trabajo cooperativo, de esta forma se garantizará el éxito del mismo. Se hace mención de esto porque es sabido que dentro de un grupo de niños encontramos aquellos que se distinguen por sus aportaciones positivas hacia la labor desarrollada, pero también existen aquellos que con sus actitudes y comentarios comienzan a obstaculizar el desarrollo del mismo, ya que a todo le encuentran dificultades y defectos.

Desde el nivel preescolar se debe comenzar a contrarrestar estas actitudes de los niños, para que durante su estancia en el mismo y en el futuro, adquieran esa actitud cooperadora que les permitirá desarrollar un trabajo en donde logren una unión con los involucrados en él y entre todos vean realizados de una manera más fácil y mejor lo propuesto.

Al formar un grupo de trabajo cooperativo, se crea una interdependencia entre los integrantes, y una responsabilidad ya no sólo del trabajo propio sino también de una preocupación hacia el grupal. El verdadero conocimiento del uno con el otro, propicia que los integrantes se asignen los roles según corresponda, ya que en el aula existe una gran diversidad de niños y por lo mismo, los aprendizajes, experiencias, conocimientos, actitudes, capacidades, etcétera, son diferentes y los roles que se asignan van de acuerdo a las características de cada niño. Para lograr que reconozcan las capacidades, actitudes y habilidades de sus iguales, será necesario que la educadora lo propicie, a través de actividades que permitan que los niños demuestren lo que saben hacer por medio de la expresión oral, escrita, corporal, plástica, teatral, etcétera.

El trabajo cooperativo no sólo se logró con el alumno y el profesor, sino que fue necesario involucrar en este proceso a todos los integrantes y responsables de la educación de los pequeños del grupo de práctica, es decir, a los padres de familia y el personal docente, lo que importó fue la actitud emprendedora y motivadora de las que estaban frente al grupo, que en este caso fueron la tutora y la docente en formación.

Organización del grupo para el logro de la cooperación

La tarea previa al trabajo en equipos cooperativos, fue partir por el trabajo individual, a través de esta forma de trabajo, el niño se dio cuenta de los logros y las estrategias utilizadas al llegar al término de una actividad o la resolución de una situación planteada. Esto además, ayudó a la docente en formación a identificar sus actitudes, habilidades y conocimientos obtenidos hasta ese momento.

Posteriormente se organizó al grupo en equipos, lo que permitió comparar el desenvolvimiento de los niños con sus iguales, y ellos mismos pudieron evaluar el trabajo cuando fue individual y en equipo, permitiendo valorar la cooperación con sus compañeros, al darse cuenta que el trabajo en equipo es una herramienta que facilita ese progreso.

Resulta sumamente importante dedicar una parte del documento para hablar sobre la organización del grupo de práctica en trabajo por equipo, ya que es una de las formas principales que permitieron el favorecimiento de las relaciones interpersonales, a través de propiciar la cooperación entre los niños. Y la razón principal fue identificar si este medio de intervención para el desarrollo de las actividades, fue planeado y desarrollado de la forma correcta.

Pero, ¿por qué el trabajo por equipo?, la palabra “equipo” implica incluir a más de una persona, esto quiere decir que el objetivo a lograr, no se puede alcanzar sin la ayuda de todos los miembros que integran al equipo. Además cuando se trabaja así, las actividades fluyen de una manera más eficiente y rápida, sus integrantes aportan a las mismas diversas ideas, conocimiento y habilidades que así lo permiten.

Implica la existencia de liderazgo, armonía, responsabilidad, creatividad, voluntad, organización y sobre todo cooperación por parte de los que integran al equipo. No es fácil que se entiendan entre sí, cada niño piensa de forma diferente, y en ocasiones quieren que “su opinión” impere sobre la de los demás. Entonces es ahí en donde la intervención de la docente se refleja, puesto que debe propiciar que sean capaces de desenvolverse en un grupo de personas con las cuales se integren, sean tolerantes, tomen en cuenta las opiniones de los demás integrándolas a las propias, y utilicen las habilidades comunicativas para llegar a diversos acuerdos.

Cuando los niños se enfrentan a situaciones en las que simplemente escuchan y siguen instrucciones para realizar una actividad determinada, se limitan las posibilidades de ejercicio de operaciones mentales, de comunicación de sus ideas y de estrategias espontáneas que les permitan comprobar probar soluciones e intercambiar puntos de vista. Por el contrario, en situaciones que imponen retos y demanden que los niños colaboren entre sí, conversen, busquen y prueben distintos procedimientos y tomen decisiones, se ponen en juego la reflexión, el diálogo y la argumentación. (SEP, 2004, p. 35)

El párrafo anterior, describe adecuadamente las aportaciones que tiene el permitir y propiciar que los niños interactúen con sus iguales, ya que además del enriquecimiento de las habilidades socio-afectivas, también se favorecen las comunicativas y cognitivas. Y es precisamente la heterogeneidad, es decir, la diversidad de los integrantes, lo que permite mayores retos, y en consecuencia aprendizajes y experiencias.

Sin embargo, el trabajo en equipo mal enfocado, puede generar ciertas desventajas que deben ser consideradas. Entre ellas encontramos las siguientes:

o Dominio del líder del equipo.

o La pérdida de tiempo en la toma de decisiones, retrasando la puesta en marcha.

o Presión por parte de algún miembro del equipo para aceptar soluciones.

o Responsabilidad ambigua en el equipo.

Son precisamente estas desventajas las que las docentes necesitan valorar para que en sus intervenciones se tenga mucho cuidado durante las actividades en equipos y observar si están haciéndose presentes en el trabajo.

Se dice que es necesaria la existencia de un líder en el equipo, pero ¿qué pasa cuando el equipo se desliga de responsabilidades y las cede a una sola persona? Obviamente todos los beneficios intrínsecos que trae consigo el trabajo en equipo, nadie los obtiene, puesto que no se genera ningún aprendizaje y mucho menos se ponen en práctica las habilidades y capacidades que cada uno de los integrantes posee.

En el grupo de práctica, en donde se desarrollaron diversas situaciones didácticas organizando a los niños por equipos, se observó que el líder de los mismos quería que sus ideas resaltaran sobre las de los demás, generando que la atención se dispersará debido a que el tiempo no es administrado de manera adecuada. En otras ocasiones, las responsabilidades eran ambiguas, y esto hacía que el equipo no funcionara como tal.

Es preciso pensar y saber que el trabajo cooperativo genera muchas ventajas en el desarrollo del niño, algunas son:

o El grado de dificultad de las actividades se aminoran al compartir el trabajo.

o Se comparte la responsabilidad al buscar diferentes soluciones entre los miembros del equipo.

o Se experimenta de forma positiva la sensación de manifestar un trabajo bien hecho.

o Se dispone de mayor información por todos los miembros del equipo.

o Intercambio de opiniones, respetando siempre las ideas de los otros.

o Se fortalece el espíritu cooperativista.

Y ¿cómo se logra que las desventajas se conviertan en ventajas?, es precisamente aquí en donde la intervención de la docente se hace presente, al generar un clima propicio para el desenvolvimiento de los pequeños, planificar actividades adecuadas y que verdaderamente logren el trabajo en equipo, motivar a los niños a participar, así como enseñar que mediante el diálogo se logra intercambiar ideas o soluciones, crear una interdependencia adecuada hacia los integrantes del equipo y dejar claros los objetivos a cumplir.

Después de desarrollar diversas situaciones en equipos, se pudo concluir que es una adecuada forma de organizar al grupo, sin embargo fue necesario que la docente tuviera muy claro qué era lo que quería lograr en cada situación y a partir de esto, se valoró la cantidad de integrantes que deberían existir en los equipos. De acuerdo a diversos autores, aconsejan que el número recomendable de integrantes por equipo sea de tres y que siete serían demasiados. Entonces el punto medio es de cinco niños para poder conformar un equipo y lograr el buen funcionamiento del mismo.

Situaciones de aprendizaje: individualista, competitivas y cooperativas

Johnson et al. encontraron que en las sesiones de clases, se trabaja sólo de un 7% a un 20% en trabajo cooperativo; mientras que la mayor parte, es decir, casi un 80% implica aprendizajes individualistas y/o competitivos. ¿Se ha reflexionado acerca de si esto está pasando en los grupos donde se desempeñan como docentes? Parecería ser poco necesario, ya que es muy alta la probabilidad de que así sea, ahora bien, lo que se tendría que realizar es una autoevaluación para corroborar qué se puede hacer para mejorar estas intervenciones.

Entonces, ¿qué caracteriza a cada una de estas situaciones de aprendizajes? Es necesario definir las características de éstas para reconocer y valorar cuál es la que propiciaría un mejor desarrollo en los pequeños, sobre todo, cuál de estas tres situaciones permitirían el desarrollo de un trabajo cooperativo o si quizá las tres en conjunto lo lograrían.

A continuación se describen las características más sobresalientes de acuerdo con Echeita (1995):

o Individualista: Los niños piensan que en el logro de un buen trabajo por ellos mismos, no depende de los demás. Lo que importa es la capacidad y el esfuerzo de cada quien, por lo que no hay actividades en conjunto.

o Competitiva: Los pequeños entienden que para alcanzar su meta, es necesario que los demás no desarrollen un buen trabajo. Y propicia que vean a sus compañeros como rivales o competidores. Volviéndose importante el prestigio y privilegios recibidos.

o Cooperativa: Las metas son compartidas y los niños entienden que lo lograrán sólo si el resto del equipo o grupo lo logra, maximizando sus aprendizajes y los de sus compañeros. Adquiriendo además, valores y habilidades sociales, el control de impulsos y el intercambio de puntos de vista.

Después de conocer algunas características de estas situaciones de aprendizaje y valorando la forma en cómo se fueron desarrollando las actividades implementadas en los periodos de trabajo docente, se puede decir que la situación de aprendizaje cooperativa es la mejor opción para satisfacer la demanda en el nivel preescolar, sin embargo la implementación de las otras situaciones de aprendizaje se refleja cotidianamente en las diversas intervenciones de las docentes, en los niños. Lo que se debe hacer es tener muy claro y hacer consciente las características de éstas y poco a poco eliminarlas de nuestro actuar docente.

La tutora y docente en formación autoevaluaron su desempeño en sus intervenciones durante las actividades que se desarrollaron con el grupo de 3° “C”, identificando que estaban propiciando situaciones de aprendizaje individualistas y competitivas, la razón, porque en las actividades premiaban a los niños que mejor desempeño tenían en las mismas, sin darse cuenta que esto generaba en los niños motivaciones extrínsecas, es decir, eran premiados y eso los motivaba a desempeñar un trabajo acorde a lo que se les solicitaba, dejando a un lado motivarse de forma intrínseca, que permite que el niño desarrolle una actividad por el simple placer de realizarla sin esperar ningún incentivo externo, sólo espera el logro de la actividad o trabajo satisfactoriamente.

De acuerdo con los premios, estímulos o compensaciones al esfuerzo, se dice que en la práctica educativa se debe proponer al niño situaciones y actividades con cierto grado de dificultad, pero cuidando siempre que esa dificultad no sea obstáculo para que pueda alcanzar el objetivo. Los premios a su desempeño en las situaciones propuestas, deben ser valorados por lo que significan en cuanto a apreciación y valoración del esfuerzo.

En el grupo de práctica se pudo observar que los pequeños valoraban una alabanza a su esfuerzo, es decir, para ellos era satisfactorio escuchar de su maestra que el trabajo que realizaron estaba muy bien. Sin embargo, la educadora con apoyo de la docente en formación, comenzaron a premiarlos con dulces. Pero lo rescatable de esto es que los niños no consideraron necesario la premiación con algo material por llegar al logro de un objetivo.

Rasgos básicos que permiten situaciones de cooperación

De acuerdo con Díaz Barriga (2006), se encuentra que para que exista cooperación en el aula de aprendizajes, deben darse algunos elementos básicos:

o Interdependencia positiva: Es cuando los pequeños comienzan a darse cuenta de lo necesario que son sus compañeros para resolver las tareas que se les propone.

o Interacción promocional cara a cara: Con esto, propiciamos que los niños se ayuden, compartan esfuerzos, se perciben como necesarios para revolver las tareas. Además de que existe un conjunto de actividades interpersonales cuando interactúan entre sí.

o Responsabilidad y valoración personal: Cada integrante debe responsabilizarse de su actuar dentro del equipo, el que se pertenezca a un equipo, no quiere decir que los demás se encarguen de desarrollar la actividad o trabajo por todos.

o Habilidad interpersonales y de manejo de pequeños grupos: No es posible que se desarrolle un adecuado trabajo cooperativo, si los niños no poseen y desarrollan determinadas habilidades de relación sociales; de comunicación, de toma de decisiones, de solución de conflictos, etc.

o Procesamiento en grupo: Se hace necesario que los miembros del equipo, reflexionen y discutan entre sí, el hecho de si están alcanzando los objetivos planteados como equipo, manteniendo relaciones interpersonales propicias para lo mismo.

Este último rasgo es el que fue más difícil de desarrollar en el grupo de práctica, puesto que se involucraban y motivaban demasiado en la actividad, ya que su atención está sólo y simplemente en el producto final. Sin embargo, se propició poco a poco, que los pequeños consideraron necesaria la autoreflexión de su trabajo.

Función del docente en las situaciones de trabajo cooperativo

Principalmente, debe desarrollar en sus alumnos habilidades tales como el saber escuchar, respetar turnos, entender y aceptar opiniones de los demás, saber preguntar, saber exponer una opinión diferente de manera adecuada, saber preguntar, saber dialogar, etc. Para ello es conveniente que se trabaje de forma cotidiana y con una intervención adecuada de la que está frente al grupo.

A continuación se mencionan tres elementos que definen cuál es el papel de la docente para que propicie un desarrollo adecuado de los niños y permitir así que los mismos se desempeñen mejor en las situaciones que enfrenta:

o El profesor como mediador: Él es el encargado de planear diversas situaciones que lleven pertinentemente al logro del trabajo cooperativo, reflexionando sobre lo que intenta desarrollar, organizando el material, el lugar a ocupar y el papel que cada uno de los niños van a desempeñar en las situaciones. En un primer momento es el profesor quien desarrolla gran parte en este proceso, es decir, otorga las herramientas y el modo de utilizarlas, pero una vez que los pequeños saben cómo utilizarlas, el profesor se vuelve únicamente un mediador.

o El profesor como observador: Ahora bien, ya que el profesor ha logrado ser un mediador, comienza a desarrollar su papel de observador. La capacidad de observación, permitirá darse cuenta de las interacciones que manifiestan los niños, detectar problemas en ellas e intervenir proporcionando ayuda precisa, para permitir continuar con la cooperación entre los alumnos. El profesor debe tener muy claro qué es lo que desea observar, para así focalizar su atención.

o El profesor como facilitador en la autonomía del aprendizaje: Se espera que finalmente sean los niños quienes decidan qué hacer, qué estrategias utilizar, cómo valorar lo que hacen. Con la implementación de actividades abiertas, los alumnos se verán en la necesidad de tomar decisiones, buscar soluciones en equipo llegando a la cooperación. Esto proporcionará poco a poco que los pequeños manifiesten la autonomía necesaria en su aprendizaje.

Fue difícil desempeñar una intervención que propiciara la autonomía en los pequeños, puesto que en ocasiones no se confía del todo en ellos. Los que se desenvuelven con los infantes, los consideran como incapaces para desarrollar algún trabajo, por lo que se provoca dependencia de los mismos hacia su maestra. O por otro lado, se proponen actividades con mucho grado de dificultad, y entonces los niños al tratar de desarrollarlas, no lo logran y se frustran, y esto también hace que “necesiten” de su maestra, ya que las experiencias así se lo exigen. Como estas situaciones hay muchas, y son los docentes los que deben de estar muy pendientes de que su desempeño permita que el niño tenga un adecuado desarrollo.

Características del aula para permitir la cooperación

No basta con planear experiencias cooperativas, el aula y la clase deben estar preparadas para cooperar. Permitiendo variar la ubicación de las sillas y mesas sin ningún problema, con la existencia de materiales variados, siendo necesario que los responsables de su uso y cuidado sean los mismos niños.

Los maestros se aseguran de que los salones de clase o grupos de niños pequeños funcionen como comunidades por el bienestar de sus miembros. Ayudan a los niños a aprender cómo establecer relaciones positivas y constructivas con los adultos y con otros niños. Los maestros apoyan el inicio de amistades y proporcionan oportunidades para que los niños aprendan unos de otros al igual que de los adultos (Bredekamp y Copple, 2002, p. 125).

Las líneas anteriores, narran algunas características que el aula de aprendizajes debe tener. En el grupo de práctica, la educadora y docente en formación debieron tener un trato con los niños de afecto y respeto, proporcionándoles al mismo tiempo seguridad y estímulo. A partir de esto, los pequeños pudieron adquirir actitudes y percepciones sobre sí mismos, así como valores y actitudes que pusieron en práctica en las actividades.

Se identificó que un ambiente de confianza y seguridad entre los miembros del grupo, estimula la disposición a explorar, dialogar, relacionarse con los demás, buscar soluciones a los retos que presentan las actividades, expresarse de diversas formas. Del mismo modo, asumen y comprenden nuevas reglas para la convivencia y el trabajo, varias de ellas distintas a las que se practican en el ambiente familiar. Los infantes aprenden a ofrecer ayuda y lo que es más difícil aún, solicitarla.

Es importante saber que el niño adquiere confianza en él y los que le rodean, dándose cuenta de que los logros que se obtienen son el producto del trabajo individual y colectivo. El trabajo colectivo implica el trabajo en cooperación, y si el niño percibe que al valorar su desempeño y el de sus compañeros hay justicia, congruencia, respeto y reconocimiento del esfuerzo, en sus siguientes participaciones, tendrá la seguridad y confianza de que el trabajo está siendo valorado correctamente.

Para proporcionar este ambiente en el aula es importante considerar los siguientes elementos:

o La confianza en la maestra del grupo. Los integrantes del grupo, es decir los pequeños, deben percibir a su maestra como un ser paciente, tolerante, que los escucha a cada momento y que propicia que sean escuchados por los demás, los apoya, los anima y los estimula a ser mejores, que pueden contar con ella para sentirse seguros y capaces de resolver los conflictos que enfrentan.

o Las reglas de relación entre compañeros y compañeras. Es preciso la toma de acuerdo dentro del salón, para propiciar el respeto entre los niños, la buena organización del trabajo y las responsabilidades compartidas. Actuar tomando en cuenta estas reglas o acuerdos, favorece la autorregulación y el ejercicio de los valores necesarios para vivir en la sociedad en la que se encuentran inmersos.

o La organización de los espacios, la ubicación y disposición de los materiales. Una zona de reunión del grupo estimula el diálogo, la interacción en grupo y el flujo relajado de ideas, de igual forma se necesitan áreas de trabajo específicas para que compartan, cooperen y trabajen en conjunto, zonas específicas donde se encuentren materiales y aparatos audiovisuales, facilitando el acceso de los alumnos a ellos favoreciendo así su independencia. También se debe encontrar lugares de exposición para que los alumnos vean expuestos su trabajo, dando pauta a que eleven su autoestima y su sentido de propiedad, incrementando la motivación para un mejor rendimiento. El hecho de que estén al alcance de los niños y bien organizados, que ellos los utilicen en distintos momentos, aprendan a cuidarlos, asuman que se trata de recursos colectivos, y que hay algunas reglas para su uso (cuidado, establecer turnos para poder ocuparlos, etcétera), también contribuye a la creación de un ambiente favorable al aprendizaje. (Martín Bris, 1997).

La adquisición de un ambiente adecuado para el desarrollo del niño, se debe iniciar desde el inicio del curso escolar, y debe quedar permanentemente, pues día a día se va enriqueciendo con las relaciones que manifiestan los integrantes del aula.

La primera intervención hacia el trabajo cooperativo

La docente en formación, tuvo la primer experiencia con el grupo de 3° “C” al desarrollar la actividad “Pasando el tesoro”, que tenía como propósito que los niños cooperaran con su equipo para evitar la pérdida de un objeto. Se dio apertura a la misma, dialogando con los pequeños sobre la cooperación que debe existir en el grupo, resultó que algunos pequeños manifestaron demasiadas actitudes de competitividad e individualidad, por lo que los resultados no fueron los deseados, ya que las ganas por querer ser el líder, provocaba los conflictos y agresiones entre los mismos integrantes de los equipos. Sin embargo, en el cierre de la actividad, los niños tuvieron una primera experiencia, en donde pudieron darse cuenta qué aportes trae consigo el trabajo cooperativo. (Ver anexo 2)

Después de sus primeras intervenciones enfocadas al favorecimientos de las relaciones interpersonales a través del trabajo cooperativo, la docente en formación se dio a la tarea de evaluar las estrategias del trabajo propuesto, su intervención y las actividades propuestas. Y encontró algunas deficiencias en su trabajo, por ejemplo; en una actividad, lo que no permitió el éxito de la misma fue que se desarrolló con equipos de más de nueve integrantes, lo que impidió una ineficacia de las experiencias de aprendizaje, porque los grupos numerosos son el impedimento para un sano diálogo, toma de acuerdos y decisiones entre los integrantes. Además, los pequeños estaban acostumbrados a trabajar en una estructura de aprendizaje competitiva, y para ellos, los logros se obtenían independientemente de sus compañeros, es decir, el niño entendía que él sería el mejor siempre y cuando su compañero fuera menos que él. Por lo que la actividad terminaba siendo una competencia individual entre los integrantes más avanzados de cada equipo.

Esta evaluación llevó a la docente en formación a realizar una planeación de actividades encaminadas al trabajo cooperativo, tomando en cuenta que el trabajo se realizara en equipos de máximo cinco integrantes, valorando las estrategias adecuadas para que el trabajo en equipo permitiera una verdadera cooperación para alcanzar la meta planteada. Esto lo pensó porque la experiencia así lo dice, pero ¿qué es lo que las investigaciones arrojan?

Los aportes del trabajo cooperativo en la adquisición de los aprendizajes

Es mediante el proceso de intercambio de ideas, de compartir experiencias y conocimientos, de explorar, de contrastar, de comprobar; que el niño entra en la etapa de la descentración en la cual Piaget opina al respecto que es cuando se genera conflicto al comparar lo que el niño sabe y lo que se presenta como nuevo conocimiento, lo cual es adquirido a través de las diversas relaciones sociales que mantiene con sus iguales, que a la vez se relaciona con las expectativas, amenazas, afecto, grado de confianza que se le otorguen al niño los individuos que le rodean. Es decir, se genera un conflicto natural “socio- cognitivo”.

Es por muchas otras razones por lo que se hace necesario crear calidad en los procesos sociales que se desarrollan dentro del aula de clases, de identificar las condiciones bajo las cuales generan los intercambios sociales y afectivos, además de emplear herramientas ya sea de lenguaje, o procedimientos y normas que se requieran. De esta forma la coeducación que se genere tendrá mayor validez para los pequeños, aprenden unos de otros a partir de sus intercambios personales, de cultura, afectividad y cognición.

Los pequeños del grupo de práctica, permitieron gracias a actitudes de respeto e interés, que entre ellos se diera ese intercambio de conocimientos. Propiciaron además que sus compañeros provenientes de contextos desfavorecidos enriquecieran su conocimiento y experiencias, lo que propició que su desarrollo haya ido avanzando de una mejor forma.

Era sencillo darse cuenta del andamiaje que se producía en el grupo, ya que en sus diálogos se podía escuchar lo compartido y aprendido.

En estas relaciones sociales que se manifestaron, los niños pusieron en práctica diversas capacidades sociales pero a la vez las cognitivas, por ejemplo, formulaban preguntas o ideas para acordar la forma en que intervendrían en el trabajo cooperativo, formulaban hipótesis a partir de las ideas expuestas por los miembros del equipo o grupo, buscaban la resolución a problemas o situaciones que se les presentaban.

Existen aportaciones que ejerce la cooperación social en la construcción de los aprendizajes, las cuales se mencionan en los siguientes puntos:

o Como estrategia de desarrollo cognoscitivo: Vygotsky (enfoque sociocultural) y Piaget (enfoque psicosocial) dicen que el contexto en el que se encuentra inmerso el pequeño y los individuos, están vinculados, lo que hace que sean absolutamente interdependientes. Y es mediante esta interdependencia que al convivir ambos, se genera un conflicto socio-cognitivo y el niño puede desarrollar sus capacidades cognitivas.

Clara Mir, José Casteleiro, Toni Castelló, Imma Cirera, Teresa García, Aleix Jorba, Marisa Leciñema, Lourdes Molina, Ana Pardo, Joan Rúe, Mariona Torredemer y Ignasi Vila (1998), explican la manera en que el infante desarrolla sus capacidades cognitivas. En la primera, que se denomina noción de aprendizaje, el niño incluye la metacognición al ser participante activo de su propio aprendizaje, dándose cuenta de que si bien los otros actores aportan cosas importantes, él es el principal actor de su educación. La segunda, la noción de participación guiada, permite identificar que se necesita de una interacción interindividualista en una actividad para poder practicar sus capacidades. Y finalmente la noción de apropiación, en donde se adquiere los aprendizajes y se apropian de ellos al estar en un proceso dinámico, resultado de participar de manera individual en actividades culturales cooperativas, ya que es precisamente a través de este proceso dinámico en donde los conocimientos que eran inicialmente ajenos, se movilizan para pasar a ser propios, generando una puesta en práctica de las capacidades.

o Como una organización del trabajo que favorece la metacognición y autoevaluación: estos son recursos que permiten que el niño reflexione y controle lo que hace durante las actividades, es decir que ejerce control sobre su propio aprendizaje. Para llegar a estos recursos, es necesario que el niño asimile y sea apto para desarrollar la metacognición y posteriormente autoevaluar sus intervenciones, para así corregir o mejorar ciertas acciones o situaciones; y puede ser a través del trabajo cooperativo, ya que se requiere de un trabajo individual y colectivo, en donde el pequeño es quién decide qué es lo mejor y al final, evalúa su trabajo de forma individual y grupal.

Con el grupo de 3° “C”, el trabajo cooperativo efectivamente fue una estrategia para generar el desarrollo de las habilidades cognitivas. Anteriormente y durante las serie de actividades propuestas, en ciertas situaciones se detectó que los niños eran dependientes de la educadora, porque la única a la que le tenían confianza era a ella, al grupo lo veían como una serie de personas desconocidas que de alguna u otra manera no esperaban nada de ellos. Conforme transcurrió el tiempo y las intervenciones de la docente, los pequeños se familiarizaron con el trabajo cooperativo, las actitudes cambiaron, comenzaron a convivir y ha formar lazos afectivos con sus compañeros de grupo lo que fue generando confianza entre ellos.

Se detectó que ese mismo clima de confianza, respeto y apoyo mutuo, permitió que fueran adquiriendo confianza en ellos mismo también, provocando que dejaran a un lado esa dependencia hacia la educadora y comenzaran a desarrollar su capacidad cognitiva, y que a la vez adquirieran esa noción de aprendizaje al intervenir en las actividades de manera autónoma y con ideas y soluciones propias, esto dio paso a que desarrollaran la meta