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Geopolitica De Venezuela

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Categoría: Temas Variados

Enviado por: Ninoka 13 mayo 2011

Palabras: 9538 | Páginas: 39

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modo se tendrá una idea clara y amplia de porque todos los ciudadanos venezolanos en ejercicio de la soberanía debemos conocer como la geopolítica venezolana.

Otro aspecto importante que se debe estudiar es la Defensa Integral, si bien es un tema muy amplio, aquí se estudiara la estrategia, como uso del poder en la resolución de conflictos; este es otro aspecto importante para lograr la consecución de los fines del estado venezolano.

1. GEOPOLÍTICA

La geopolítica ha sido definida por Friedrich Ratzel así: "La Geopolítica es la ciencia que establece que las características y condiciones geográficas y, muy especialmente, los grandes espacios, desempeñan un papel decisivo en la vida de los Estados y que el individuo y la sociedad humana dependen del suelo en que viven, estando su destino determinado por las leyes de la Geografía. Proporciona al conductor político el sentido geográfico necesario para gobernar".

1. Modelos De Desarrollo

Entre los distintos significados que puede tener el término modelo, se destaca el que se refiere al arquetipo o punto de referencia para su imitación o reproducción. En ese sentido, un modelo es un ejemplar que se debe seguir por su perfección; también puede ser, un esquema teórico de un sistema o de una realidad.

A su vez, el desarrollo consiste en acrecentar o dar incremento a algo de orden físico, intelectual o moral. Si se aplica este concepto de desarrollo a una realidad humana, se refiere al progreso económico, social, cultural o político.

De este modo, si se analizan las dos palabras se puede concluir que un modelo de desarrollo es un esquema a seguir a fin de promover el progreso de un pueblo. Se trata de un marco de referencia para los encargados de elaborar las políticas públicas de un país. Cuando en un país un Gobierno aplica un modelo de desarrollo, busca mejorar la situación económica y laboral de la población, garantizar el acceso a la salud y a la educación, y brindar seguridad, entre otras cosas.

1. El modelo de desarrollo Venezolano

El modelo de desarrollo armónico e integral emprendido por la Revolución Bolivariana garantiza alcanzar la Independencia con Igualdad y Justicia Social. Se avanza en la restitución progresiva de los equilibrios económico, social, político, territorial e internacional de Venezuela. Sin embargo, grandes obstáculos derivados de la persistencia del modelo de desarrollo consumista-depredador generan grandes contradicciones en la actual etapa de tránsito orientada al cambio social.

Para comprender las limitaciones en la aplicación del nuevo modelo de desarrollo es necesario recordar en qué consistieron los modelos de desarrollo previos: el desarrollista y el neoliberal.

El desarrollismo y su fracaso

En los años 70 la implementación del modelo desarrollista proclamaba la necesidad de cambiar las estructuras económicas y sociales para reducir la dependencia del petróleo y de las importaciones de bienes, así como para elevar el nivel de vida del conjunto de la población. Pera ello, se ejecutaron políticas dirigidas a la transformación estructural de la economía, que permitieran superar el rentismo petrolero mediante la industrialización.

Si bien durante las décadas de los años 60 y 70 hubo avances en materia de servicios públicos, éstos no fueron suficientes y persistieron necesidades insatisfechas en amplios sectores de la población, especialmente en nutrición, salud y educación. Persistieron además las deformaciones del aparato productivo.

El fracaso del modelo desarrollista se constató en:

• El modelo de sustitución de importaciones no logró reducir la dependencia de la renta petrolera.

• La industria nacional no sustituyó los bienes importados y menos aún pudo competir en el mercado internacional

• El aparato productivo no fue adecuadamente articulado a la economía social, por lo cual no fue capaz de ofrecer, en forma eficiente y a bajo costo, los bienes y servicios requeridos por la sociedad.

• No se crearon valores y actitudes que impulsaran el desarrollo social y económico en el largo plazo.

• Las organizaciones que supuestamente “llevarían” el desarrollo a las comunidades no contaron con la suficiente autonomía, apoyo político y definición de su rol, por lo cual se ejecutaron actividades sin visión estratégica de largo plazo, sin posibilidades de sostenibilidad.

• En definitiva, la gestión social tuvo un carácter meramente asistencialista y paternalista, estrategia del bipartidismo punto fijista dirigida a consolidar las redes clientelares y buscar apoyos electorales.

• Los recursos económicos otorgados por el Ejecutivo Nacional fracasaron al no cubrir gastos de operación ni ayuda técnica y financiera a las organizaciones comunitarias, centrando su esfuerzo en las estructuras burocráticas municipales que desviaron o dilapidaron los recursos.

A principios de los 80 se modifica la política social, que aunque seguía siendo asistencial, desplazó el desarrollo local implementando programas de ámbito nacional dirigidos a la generalidad de la población. El asistencialismo aunado al incremento de la burocracia estatal para satisfacer las demandas de las bases partidistas conllevó un aumento considerable del Gasto Público sin que ello modificara las estructuras económicas y sociales obsoletas que en teoría debían ser superadas; por el contrario, el país siguió dependiente del rentismo petrolero y se afianzó una mentalidad proclive la corrupción, el paternalismo y el clientelismo.

El fracaso del modelo desarrollista se hizo más evidente a comienzos de los años 80, tomándose medidas para incrementar el crecimiento económico: detener el crecimiento del gasto público y dejarle algunas prerrogativas al “libre juego mercado”, liberando precios y disminuyendo subsidios y aranceles, aunque no se trató de medidas abiertamente neoliberales.

El paternalismo impidió intencionalmente la participación activa en las decisiones que trascendieran más allá del ámbito estrictamente local, por lo cual las comunidades continuaron al margen en la conducción del desarrollo. Por otra parte, la disminución presupuestaria determinó un mayor deterioro en la calidad de vida de la población de bajos recursos, por lo cual se ejecutaron programas sociales “focalizados” para atender la pobreza extrema, descartando el carácter universal de sus beneficiarios(as).

La crisis de la deuda iniciada en 1982-83 (fuga de divisas del país, control de cambios, devaluación de la moneda) evidenció en toda su crudeza el fracaso del desarrollismo. El puntofijismo anuncia la búsqueda de alternativas para reiniciar el crecimiento económico, acelerar el desarrollo social y crear una sociedad “más libre”, planteando la conformación de un “Pacto Social” para legitimar las reformas por la vía del consenso de las élites burocráticas, empresariales y sindicales.

El neoliberalismo y su fracaso

El balance de la década de los 80 es una caída de producto bruto interno por habitante, una deuda externa creciente y un incremento global de los precios. Se duplica la pobreza y se triplica la indigencia. La incapacidad del Estado para redistribuir la renta y sus deficiencias en la gestión de los servicios públicos fue el resultado del clientelismo, el control partidista sobre la función del servicio social, la corrupción administrativa y la ausencia del control social.

El gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989-1992) anunció un nuevo modelo económico y político. La situación económica del país aunada a la crisis estructural de la economía mundial llevó a la adopción de “políticas de ajuste” impuestas por el Fondo Monetario Internacional en los países del “Tercer Mundo”.

La “solución mágica” para los problemas fue la “retirada del Estado”, que fue condenado como “centralista” e “intervencionista”; así, se abandonaron las prerrogativas del mismo en la planificación económica, por ejemplo, se disminuyeron la regularización del mercado laboral y los controles de precios y salarios. El resultado de la aplicación del modelo neoliberal fue la expansión e intensificación de males sociales como el hambre, la pobreza, la desigualdad y la exclusión social, política y económica, el racismo y el clasismo.

El neoliberalismo esgrime el discurso de la “liberalización del mercado”, que supuestamente llevaría de manera “espontánea” a la libertad en todas las esferas sociales y políticas. Sin embargo, la creciente desigualdad generada por el modelo limita el ejercicio de las garantías y derechos ciudadanos a quienes por su posición social tienen como pagarlos, dejando a un lado a quienes por no ser propietarios, ni contar con títulos académicos que les permitan incorporarse a los espacios sociales de ejercicio de ciudadanía, deben conformarse con vender su mano de obra barata a la clase propietaria, ya que ni siquiera les es posible participar directamente en la toma de decisiones sobre la redistribución de la riqueza, la organización del trabajo, el salario y la seguridad social.

Al imponer la lógica de la maximización de la ganancia, el neoliberalismo negó las potencialidades del desarrollo endógeno, en función de priorizar los negocios financieros y petroleros eminentemente transnacionalizados, sin impacto en la generación de empleo productivo y desarrollo endógeno. Como manifestación del proceso de centralización y concentración del capital, el totalitarismo economicista del mercado mundial busca homogeneizar las relaciones de producción, profundizando las asimetrías sociales y la dependencia. Las medidas neoliberales estaban dirigidas a satisfacer el afán de lucro de los grandes capitalistas y de sus acólitos y no a satisfacer las necesidades de toda la población de manera equitativa.

En Venezuela la destrucción de los espacios económicos locales y regionales de carácter endógeno y relativamente autosuficiente ha tenido cuatro etapas:

1. La invasión europea de finales del siglo XV destruyó los modos de producción indígenas en casi todas las regiones de la actual Venezuela.

2. La férrea dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935) que impuso la centralización política y económica y el rentismo petrolero, desbaratando las tradiciones productivas de las regiones, arruinando la agricultura y la producción artesanal.

3. El modelo desarrollista que buscó la industrialización sin cuestionar los patrones de consumo impuestos por el capitalismo mundial y sin contemplar las tradiciones productivas propias.

4. Las medidas de ajuste neoliberales que pretendieron homogeneizar el espacio económico nacional con la estrategia privatizadora y aperturista al mercado mundial.

Así, fueron barridas las autonomías regionales, tanto económicas como políticas, imponiendo el centralismo y una dependencia creciente de los aparatos de dominación del capitalismo transnacional, negándose la posibilidad del desarrollo endógeno.

En la actualidad, el proyecto neoliberal que pretende imponer el oposicionismo contempla:

• Restablecer el mecanismo de “concertación tripartita” -confabulación entre tecnócratas, empresarios privados y cúpulas sindicales corruptas- que privó a la clase trabajadora del derecho a empleos seguros y salarios justos, de disponer de sus ahorros, de pensiones dignas para todos(as), de la retroactividad de sus prestaciones sociales y de servicios de capacitación laboral, recreación y salud públicos, gratuitos y de calidad.

• Erradicar el control de cambios para favorecer la especulación financiera, la fuga de capitales y los negocios vinculados a importaciones indiscriminadas y corruptelas.

• Focalizar el gasto público hacia los negocios privados de empresarios parasitarios del Estado, en detrimento de la inversión en Economía Social y en servicios públicos.

• Impulsar políticas públicas “descentralizadas” a través del sector privado, para privatizar los servicios públicos.

• Limitar la producción de rubros agroalimentarios (en cantidad y en rubros) para favorecer al sector importador, en detrimento de los pequeños y medianos productores, del desarrollo agrario y de la Seguridad y Soberanía alimentarias.

• Nueva doctrina militar que garantice la implementación del modelo neoliberal y la obediencia al imperio y a sus organismos financieros internacionales.

• Política petrolera basada en la sobre-producción para bajar los precios y en el uso de la regalía en los negocios privados de explotación y exploración y no en inversión social.

Los neoliberales intentan reinsertar a Venezuela en SU Nuevo Orden Mundial, imponiendo la preeminencia del mercado sobre la sociedad y el Estado. El rol asignado al país “desde arriba y desde afuera” fue el de “suministrador seguro y confiable de petróleo”, es decir, el mismo rol asignado por el imperialismo desde 1920 e implementado por la oligarquía criolla por igual en tiempos de dictaduras militares o de dictaduras civiles, de aplicación del modelo desarrollista o del modelo neoliberal.

En cualquier caso, ninguno de los modelos de desarrollo señalados implementó las políticas que debían transformar la estructura económica y social del país en beneficio de las mayorías sociales y de la soberanía nacional, las cuales eran perfectamente posibles por los enormes ingresos derivados de la exportación petrolera.

El fracaso del neoliberalismo plasmado en la pobreza, la desigualdad, la exclusión y la desnacionalización, determinó hitos históricos como la rebelión popular de Febrero de 1989 contra la implementación de las medidas de “ajuste estructural”; las rebeliones militares de Febrero y Noviembre de 1992 contra el gobierno que pretendió aplicarlas contra la voluntad de las mayorías; y el triunfo de la opción bolivariana en las elecciones presidenciales de Diciembre de 1998 con una agenda alternativa de gobierno, de corte humanista.

El desarrollo de la Revolución Bolivariana obedece a las demandas de las mayorías sociales, contrarias al neoliberalismo, ello determina el proceso de debate público sobre el modelo de desarrollo que requiere la Nación, sobre la mejor manera de aplicarlo y, sobre los retos inherentes a los períodos históricos de cambio social. Ese proceso de debate tiene un objetivo esencial: Restituir los equilibrios que hagan posible la Independencia con Igualdad y Justicia Social, bases de la felicidad de los pueblos.

2. Sistemas de estado

El régimen político o sistema político de un Estado responde a un concepto amplio, que involucra la forma de gobierno del Estado, la organización de los poderes públicos y sus interrelaciones, las estructuras socioeconómicas, las tradiciones, las costumbres y las fuerzas políticas que impulsan el funcionamiento de las instituciones.

Desde la Antigüedad clásica existe interés en definir los sistemas políticos; fueron estudiados por Aristóteles, Polibio, Santo Tomás, Maquiavelo, Montesquieu, Rousseau, etc.

En la actualidad, varios son los teóricos que se han dedicado a analizar las formas de los Estados y tipificarlos, como por ejemplo Karl Loewentein, Georges Burdeau, Raymond Aron, Paolo Bisgaretti di Ruffia, Jiménez de Parga, etc.

La división más común de los regímenes políticos es:

Regímenes autocráticos

Los autocráticos, en términos generales, son aquéllos donde los gobernados deben comportarse según las reglas que les dicta el gobernante.

Se dividen en:

Régimen totalitario

Los gobernados pueden participar en el proceso político a través de un solo canal o partido único, el cual está orientado por una ideología totalizante que controla y regula todos los aspectos de la vida de las personas. No se admiten ni toleran minorías discrepantes al orden establecido. El partido político único de gobierno desarrolla la educación y la propaganda que da sustento permanente al régimen establecido.

b) Régímen autoritario: Existe un pluralismo político limitado y no responsable. No existe una ideología elaborada que lo guíe como el totalitarismo, sino que existen "mentalidades" distintas, que más bien defienden y justifican la estructura política existente sustentada por las costumbres y la tradición. Estos regímenes se caracterizan por ser de élite, donde un grupo de elegidos resuelve los problemas públicos sin consultar al pueblo. De tal modo este grupo elítico busca la desmovilización de los miembros de la sociedad civil fomentando la apatía política, hasta donde no les sea contrario a sus intereses. En la mayoría de los casos estos regímenes son radicalmente transitorios pues dependen de un líder carismático fundador y de la élite que lo rodea; desaparecido el líder pueden derivar a un sistema democrático o a uno totalitario (Humberto Nogueira).

Regímenes democráticos

Los regímenes democráticos se caracterizan porque el poder político se encuentra distribuído en tres órganos, las autoridades son elegidas en elecciones libres, competitivas y limpias, la acción política de la oposición es aceptada e incentivada, existe un respeto y garantía por los derechos de las personas y en general priman los valores, principios y atributos de la democracia.

1. Elementos fundamentales de la teoría del Estado

Para que el Estado sea reconocido como sujeto del Derecho Internacional, en concordancia con la Convención de Montevideo de 1933, se requiere:

• Un territorio definido

• Una población permanente

• Un gobierno

• Capacidad para establecer relaciones con otros Estados (soberanía).

El territorio es el área geográfica hasta donde se extiende la autoridad del Estado.

El pueblo comprende a la totalidad de los habitantes sometidos a la autoridad del Estado.

El gobierno implica la existencia de un poder supremo que surge de la voluntad del pueblo y se rige por la constitución y las normas derivadas de ésta.

La soberanía indica la supremacía del Estado sobre cualquier otro ente, interno o externo, ya para darse y mantener su propia organización o para manifestar y defender su independencia.

De los citados componentes del Estado, la Geopolítica se ocupa especialmente del territorio o espacio.

2. La estructura del Poder del Estado

La estructura del Estado o el Poder Público Nacional está constituido por todas aquellas instituciones u órganos del Gobierno señaladas en Nuestra Carta Fundamental, con competencia a nivel Nacional; así se detallan la existencia del:

• Poder Legislativo — ejercido por la Asamblea Nacional.

El Poder Legislativo es unicameral y reside en la Asamblea Nacional, siendo la encargada de la formación discusión y sanción de las leyes federales, además de las que rigen en el Distrito Capital, las Dependecias y los Territorios Federales. Además le está encargado sancionar los códigos legales básicos del país. Se compone actualmente de 167 diputados que sirven por cinco años y pueden ser reelegidos de acuerdo con la Enmienda Nº 1 de la Constitución Nacional. El número de diputados puede variar según el aumento de la población.

Los diputados son elegidos mediante sufragio universal, directo y secreto en cada entidad federal, y tienen la responsabilidad de representar al pueblo y a los estados en su conjunto. Su elección se realiza bajo la premisa del sistema de representación proporcional personalizada, según la base poblacional de 1,1% de población total del país. Cada entidad federal, así como el conjunto de los pueblos indígenas, tiene derecho a elegir tres diputados.

Los diputados deben aprobar los proyectos de ley para que éste se convierta en ley, pero el presidente tiene poder de veto. En ese caso, la Asamblea Nacional reconsidera el proyecto de ley. El Presidente y los Vicepresidentes de la Asamblea la promulgarán, el proyecto de ley se convierte en ley, aún sin la firma del Presidente de República.

La Junta Directiva está compuesta por un Presidente, dos Vicepresidentes, un Secretario y un Subsecretario respectivamente.

Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo Nacional desde 1900.

• Poder Ejecutivo — representado en el Presidente, el Vicepresidente y el Gabinete de Ministros.

El Presidente es elegido por sufragio directo, secreto y universal. Funciona tanto como Jefe de Estado como Jefe de Gobierno y además como Comandante en Jefe de Fuerzas Armadas Nacionales y Jefe directo de la Milicia. Su mandato dura 6 años, teniendo la posibilidad de ser reelegido para nuevos períodos, de acuerdo a la Enmienda Nº 1. Puede designar al Vicepresidente de la República y decidir la composición del gabinete. También puede pedir a la legislatura reconsiderar secciones de leyes que encuentre inapropiadas, pero una mayoría parlamentaria simple puede anular estas objeciones. En la Constitución también establece que la Asamblea Nacional puede otorgar por mayoría de sus integrantes poderes legislativos especiales para que el presidente dicte decretos con fuerza de ley, considerados previamente por el Legislativo.

• Poder Judicial — actante en el Tribunal Supremo de Justicia.

Este ente constituye el cuerpo de judicatura más alto en el país, conformado por 32 magistrados, distribuidos en siete Salas —Constitucional, Político Administrativa, Electoral, Casación Civil, Casación Penal, Casación Social y la Sala Plena—, con cinco Magistrados en cada una, con excepción de la Sala Constitucional que tiene siete Magistrados. Cada uno de los Magistrados del Tribunal son designados por la Asamblea Nacional para un único término de 12 años. El Magistrado presidente de la Sala Constitucional es presidente del Tribunal Supremo de Justicia.

• Poder Ciudadano — conformado por el Ministerio Público, la Contraloría General de la República, y la Defensoría del Pueblo.

Estas tres instituciones, integran el Consejo Moral Republicano. Cualquiera de estos funcionarios que integran este Poder puede ser elegido como Presidente del Consejo por periodos de un año reelegibles. Entre las funciones del Consejo está prevenir, investigar y sancionar hechos que atenten contra la ética pública y la moral administrativa, velar por el buen uso del patrimonio público y preseleccionar a los candidatos a magistrados del TSJ.

• Poder Electoral — a través del Consejo Nacional Electoral.

El Poder Electoral a través de entes subordinados como la Comisión de Registro Civil y Electoral y la Comisión de Participación Política y Financiamiento. Su objetivo es gestionar los procesos electorales, así como la aplicación de la personalización del sufragio y la representación proporcional. También reglamenta el financiamiento y publicidad de los partidos políticos. Está presidido por cinco rectores y con el mismo número de suplentes elegidos por la Asamblea Nacional por un período de siete años, pudiendo ser reelegibles hasta en dos oportunidades.

El fundamento legal de esto se encuentra en el Artículo 136, de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela

El Poder Público se distribuye entre el Poder Municipal, el Poder Estadal y el Poder Nacional. El Poder Público Nacional se divide en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral.

Cada una de las ramas del Poder Público tiene sus funciones propias, pero los órganos a los que incumbe su ejercicio colaborarán entre sí en la realización de los fines del Estado.

3. El Interés Nacional

Este ha sido analizado desde el punto de vista de Hartmann quien dice que son aquellas cosas que los estados tratarían de proteger o conseguir frente a otros estados. Sin embargo, esta misma definición puede variar de un estado a otro y de una época a otra.

Como el interés nacional es el producto de una interacción compleja, se puede dividir en dos categorías: intereses vitales y secundarios. En los vitales, dice Hartmann, son los que el estado está dispuesto a luchar. En cambio en los interese secundarios son aquellos que querría lograr individualmente son estar dispuesto a luchar (Es decir, los intereses vitales son a expensas de otros estados, suma cero, lo que yo tengo es porque se lo saco a otro, es inminente la guerra o el enfrentamiento).

Cuando hay políticas de interés opuesto entre estados es inminente la guerra y la violencia. Desde este punto de vista el autor plantea que la esperanza de evitar la guerra entre estados soberanos se deposita en la buena voluntad de los estados para formular políticas de estado compatibles o en la capacidad de las naciones para adaptar políticas compatibles.

Y aquí nos encontramos con un poco de esperanza, muchas veces los intereses de los estados son comunes. (Nótese al margen que se habla de interés unívoco de los estados, como si no se hablara de un pueblo homogéneo con los mismos intereses).

Pero igualmente para el autor, si dos pueblos tienen intereses contrapuestos, no hay posibilidad de que se resuelvan por la vía diplomática. Y de esta definición surge una presunción de que entre los estados, los estados autoritarios tienen menos escrúpulos que los democráticos (según los estudiosos las guerras entre estados liberales democráticas es menos que entre los autoritarios, nosotros tenemos un ejemplo cercano, la guerra con Chile de 1978). En definitiva, para el autor la guerra siempre está latente y cada país o estado enfrenta su sistema estatal con la continua problemática del poder.

3. La Soberanía

La soberanía la forman una sociedad de hombres y mujeres reunidos bajo unas mismas leyes, costumbres y gobiernos. La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en la Constitución y en la ley e indirectamente, mediante el sufragio por los órganos que ejercen el poder público (Art 5).

Según Encarta, la Soberanía es el poder o autoridad que posee una persona o un grupo de personas con derecho a tomar decisiones y a resolver conflictos en el seno de una jerarquía política. El hecho de poder tomar estas decisiones implica independencia de los poderes externos y autoridad máxima sobre los grupos internos. El concepto de soberanía surgió cuando los europeos de los siglos XVI y XVII empezaron a buscar fundamentos laicos sobre los que basar la autoridad de los incipientes estados nacionales. En el campo de las relaciones internacionales, un Estado soberano es igual a los demás: puede gobernar su propio territorio, declarar la guerra, o regular su estructura política, por ejemplo. El Derecho internacional contemporáneo y los tratados que vinculan a las naciones han modificado, sin embargo, la libre soberanía absoluta concebida hace cuatro siglos.

En lo relativo a la autoridad que una nación ejerce sobre sus ciudadanos, la soberanía se puede encontrar en oposición directa con la expresión política. Una de las primeras funciones del Estado es la de proveer las condiciones para su supervivencia. En principio, un modo de mejorar las posibilidades de supervivencia consiste en eliminar la disensión interna, mas esto ocurre en regímenes totalitarios donde la noción de gobierno y Estado se confunden y alienan. No obstante, este disenso es el resultado lógico de las políticas de los gobiernos que representan a diversos partidos políticos y posturas. En las democracias modernas, por lo tanto, el ejercicio de la soberanía se ve limitado en los momentos en los que la supervivencia está en juego, como por ejemplo, en épocas de guerra.

1.2.1 Características de la Soberanía

a. Es intransferible, es decir, no puede ser ejercida por otra persona que no sea la señalada expresamente por la Constitución. b. Es ejercida o su titularidad está en manos del pueblo. c. La Constitución y las leyes establecen las formas para ejercerla. Es ella quien concede la legalidad al Poder del Estado, por medio del reconocimiento o aceptación del mismo. La soberanía nacional en el exterior: Embajada: se define como embajada al "cargo o funciones de un embajador" y a "la residencia del mismo goza de inmunidad ajena a la extraterritorialidad. Forma parte el personal y empleados que integran la presentación diplomática de un país y q están a las órdenes de un embajador. ⢠Consulado: son las oficinas acreditadas en el exterior y que tiene las siguientes funciones: 1. Actos Administrativos, 2. Actos de registros civil, 3. Actos notariales, 4. Actos Judiciales, 5. Actos relacionados con la prestación del servicio militar, 6. Actos relacionados con ciertos aspectos de la vida civil, 7. Actos relativos a la policía marítima.

1.2.2 La Seguridad

La seguridad es un paradigma fundamental para el progreso de personas y familias, comunidades y empresas, gobiernos y naciones. La seguridad, entendida integralmente, es una de las necesidades y derechos prioritarios de todo ser humano. No es así un lujo. Y no es por tanto un factor que pueda abandonarse al azar, o considerarse como aspecto de segundo orden.

Seguridad es soberanía

Así como el Presidente Chávez ha insistido que la seguridad alimentaria de Venezuela no es un simple asunto de economía, que pueda dejarse enteramente a las reglas del mercado, la seguridad es igualmente una dimensión estrechamente ligada a la plena soberanía de un país.

Un ejemplo fabuloso de rescate de nuestra soberanía y consolidación de la seguridad del Estado venezolano fue la recuperación de los sistemas informáticos de PDVSA. Sistemas que habían sido tercerizados, entregados del todo a las manos de terceros, de una empresa privada (Intesa). Decisiones como ésta, que conceden la soberanía del producto más estratégico del país al dominio externo, lo menos que produce es vértigo.

Ya fuere por acción u omisión podríamos estar cediendo nuestra soberanía en materia de seguridad. Y Venezuela ha decidido desarrollar políticas de nuevo tipo, enrumbarse hacia un desarrollo inclusivo, sostenible y a largo plazo. Es preciso entonces repensar la seguridad como un área estratégica al servicio de un desarrollo humano orientado por el paradigma endógeno. La revolución, debe concienciar que todo evento desastroso es por definición, previsible. Y asumir así el máximo control posible de los incidentes que suceden en nuestro territorio y nuestras organizaciones.

Así como las instituciones gubernamentales de nuevo tipo han logrado elevar significativamente el Índice de Desarrollo Humano en Venezuela, estamos hoy ante el reto de superar el índice de improvisación, la planificación insuficiente y el mal entendido concepto de ahorro. Debemos marchar hacia la recuperación de nuestra soberanía más amplia, lo que desde luego incluye nuestra soberanía en materia de seguridad.

4. Principios y Doctrinas Contemporáneas

1. Elementos ideológicos dentro del estado

La extensión de las atribuciones del Estado guarda una estrecha relación con las diversas tendencias o sistemas sociales, que históricamente han surgido en el transcurso de la evolución social. En el Estado actual de este debate, se precisan diversas tendencias que se disputan el lugar preeminente. El liberalismo, el socialismo y el comunismo con sus numerosas ramas y desviaciones. El liberalismo capitalista es la exaltación del hombre como base del progreso social.

En el ser humano existen elementos propios y vigorosos para estimular el desarrollo social que se debe concretar y proteger. Son esas fuerzas las que lo sostienen, sin necesidad de intromisiones peligrosas que destruyan las libertades fundamentales. Es el fortalecimiento de los intereses que tiene a su cargo el Estado. El Estado sólo se justifica por los servicios públicos y por los fines sociales que tiene a su cargo.

Las tendencias socialistas, modernas se sitúan desde la organización democrática del Estado Federal, el socialismo cristiano, o el socialismo integral o solidarista, hasta las tendencias más radicales como el socialismo planificado. El socialismo cuenta con numerosos sistemas, doctrinas, opiniones, que organizan en formas muy complicadas la acción del Estado moderno. El socialismo de actualidad se nutre en los principios de un socialismo moderado, que se opone al principio colectivista del comunismo, en sus dos corrientes principales: la organización soviética y la democracia popular china, apoyada en las grandes tesis del marxismo, la concepción materialista de la historia y la socialización de los instrumentos de producción.

Liberalismo, desde los siglos XVIII y XIX a la fecha. Respecto al valor histórico del liberalismo, nada tenemos que objetar, pues el liberalismo cumplió su misión gloriosa al destruir en su época las formas arcaicas de la vida social del Estado monárquico absolutista y despótico, que amparaban intereses y prejuicios de otros tiempos.

Los defensores actuales del liberalismo sostienen que éste es un sistema de principios universales y hasta eternos, los cuales no podrán desaparecer, porque sobreviven en los principios o verdades que toda sociedad juzga como invariable, y agregan que muchos de los males de la era moderna, se deben al olvido o negación de esos valores o ideales del viejo liberalismo.

El liberalismo como sistema o doctrina está liquidado o en proceso de su total liquidación, porque ha llenado su misión histórica y es una mera referencia a un sistema caduco en la historia de las instituciones políticas y económicas.

El orden de nuestros días es radicalmente diferente al orden que gobernó al Estado liberal.

2. El Estado liberal

El Estado Liberal o Estado de Derecho hace referencia a un conjunto de elementos que configuran un orden jurídico-político en el cual, con el fin de garantizar los derechos de los ciudadanos, se somete la actuación de los poderes públicos y de los ciudadanos a la Constitución y a la ley; se dividen las funciones del Estado y se las encomienda a poderes separados, y por último, se reconocen expresamente unos derechos y libertades de los ciudadanos con plenas garantías jurídicas.

El Estado Liberal nació como reacción al poder absoluto del príncipe, para dar respuesta al interrogante, quis custodiet custodes? El concepto jurídico-político que sirve como antecedente inmediato del Estado Liberal es el de Estado Patrimonial o Estado del Poder Absoluto que se consolida durante la Edad Moderna en Europa Occidental (la sustantivación “absolutismo” aparece recién en el siglo XVIII como consecuencia de la evolución del constitucionalismo). El Estado Absolutista es una forma de Estado en la que el detentador del poder lo ejerce sin dependencia o control por parte de otras instancias, superiores o inferiores. Ello no significa que no tenga límites –la voluntad del monarca no es ilimitada y esto diferencia a esta forma de Estado de la tiranía como régimen político y del despotismo césaro-papista.

La preocupación mayor del constitucionalismo liberal, surgido a caballo entre los siglos XVII y XVIII, fue limitar la arbitrariedad de ese poder y someterlo al Derecho. El Estado Liberal es un Estado Constitucional en el sentido garantista del término, protector de los ciudadanos frente a los abusos del poder. Ese fue el objetivo de los padres fundadores del liberalismo, desde Locke a Madison y Hamilton, autores de los Federalist Papers y desde Montesquieu a Benjamín Constant. Las ideas de Derecho y Estado están estrechamente ligadas y sintetizan el proceso de estatalización del Derecho y juridificación del Estado que acompaña la formación del Estado moderno.

La noción de libertad, entendida como libertad individual respecto del Estado, encuentra su punto de partida en el célebre discurso de Benjamín Constant sobre “La Libertad de los antiguos comparada con la de los modernos”. Se trata de la libertad de la que son manifestaciones concretas las libertades civiles y la libertad política (no necesariamente extendida a todos los ciudadanos). Los súbditos se transforman en ciudadanos provistos de derechos y de voz en una organización política basada en la separación de funciones de los órganos de poder y en el ejercicio de la autoridad sobre las personas conforme a disposiciones conocidas y no retroactivas. El parlamentarismo y los partidos de masa son elementos constitutivos del Estado Liberal que se construyó en Occidente en el siglo XIX. Estado mínimo en su dimensión, y por consiguiente, un Estado que “hace poco”, no distribuye bienes, no se preocupa por el bienestar de los ciudadanos, la normativa referida a su organización, ejercicio y límites de su poder, deja sin respuesta al problema del abuso de la libertad por parte de los particulares y, en consecuencia, plantea el problema de las desigualdades económicas que se producen al instituir la igualdad formal ante la ley. La cuestión de fondo que recogió el constitucionalismo social fue cómo imponer en Derecho la acción del poder estatal, estando excluidas las intervenciones directas sobre la propiedad y la economía.

3. El Estado Social

El Estado Social encarna la idea del constitucionalismo social de que sólo puede conseguirse un ejercicio eficaz de los derechos de los ciudadanos mediante la garantía, por parte del Estado, de condiciones mínimas de existencia material del individuo. Este nuevo enfoque del Estado comporta la reivindicación y tutela de los grupos socioeconómicos más débiles y el desarrollo del pluralismo como instrumento de expresión de las demandas sociales y de control sobre los órganos de poder. La transformación del Estado Liberal en Estado Social que tuvo lugar en las sociedades industrializadas del siglo XX, comporta un desplazamiento del énfasis en la libertad jurídico-política como poder legalizado de resistir al poder político, hacia la igualdad social. La época contemporánea es la época de un progresivo avance del principio socialista de la igualdad a través de la protesta obrera. Las diferencias económicas, sociales o políticas comenzaron a ser percibidas como ilegítimas.

El Estado Social es un Estado constitucional que incorpora nuevos derechos de carácter social y garantías por parte del Estado para el cumplimiento de esos derechos. Así, corresponde al Estado promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de los individuos sean reales y efectivas, remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de los ciudadanos en la vida política, económica, social y cultural. El Estado Social es un Estado democrático y es un Estado pluralista. La multiplicación de asociaciones libres o centros de poder, como condición de la división del poder estatal en sentido vertical y no sólo horizontal, es un elemento constitutivo de esta forma estatal. A diferencia del Estado Liberal, el Estado Social incorpora la Sociedad como requisito indispensable de la acción estatal, y lo hace a través del doble expediente de la ampliación de la participación política (la doctrina democrática) y el control vertical de los órganos de poder (el pluralismo).

Como resultado de la organización del movimiento obrero y del surgimiento de partidos obreros que pujan por la consolidación del llamado derecho del trabajo en las sociedades industrializadas de Occidente, el Estado Liberal se transforma, expande y diversifica su actividad para llenar el vacío de regulación y remediar la injusta distribución de los recursos engendrada por el mercado. En el siglo XIX, el avance del mercado coincidió con la agudización de fenómenos patológicos (anomia, alienación, etc.). Los costos de la transición hacia la moderna sociedad industrial recayeron casi exclusivamente sobre los obreros y profundizaron la fractura social entre las clases integradas y las masas proletarizadas. La condición obrera fue vivida por los trabajadores como una degradación intolerable de la vida humana, y así fue descrita por los observadores de la época.

El Estado Social representó el pasaje del mercado auto-regulado al control social de la economía. El Estado pasó a ser actor económico y garante de protección social generalizada. La incorporación de normas referidas a la regulación del orden económico y social en las constituciones desplazó la actividad económica y la cuestión social del ámbito del derecho privado al campo de interés público. Aunque el Estado Liberal no se haya vedado aplicar políticas proteccionistas que se oponían al libre juego del mercado, ni la intervención sobre los precios, los salarios, las inversiones o la ayuda a ciertos sectores, el Estado Social se presenta como la solución al problema de un orden justo de autoridad sobre la economía. El reconocimiento de derechos del individuo de carácter social, tales como el derecho al trabajo, a la vivienda, a la seguridad social, etc., y la relativización, en pro del interés general, de ciertos derechos económicos como principios rectores de la política económica y social, establecen una nueva ecuación entre Estado y sociedad civil. El Estado Social es la forma de Estado más cercana a la sociedad civil ya que implica la adopción de un compromiso moral colectivo para hacer frente a las necesidades básicas de los individuos en una sociedad.

El constitucionalismo social, tal como es recogido en las constituciones de Querétero (1917) y de Weimar ( 1933) da “forma” y garantiza la tutela las relaciones económicas para evitar abusos y lo hace a través de derechos sociales, regulación de las actividades privadas y promoción de la participación ciudadana.

4. El Estado Republicano

El término Republica procede de dos palabras latinas: res, que significa ‘cosa’, y publica, que significa ‘de todos’. Es decir, la república, en su sentido originario, era la cosa pública, lo que compartimos, lo que nos pertenece a todos. Hoy, su significado es diferente.

El término república, en la actualidad, se encuentra muy unido a la palabra democracia. La república es una forma de organizar el Estado, en la que todos los políticos, incluso el jefe del Estado, deben ser elegidos por el pueblo, al contrario de lo que ocurre en la monarquía, en la que manda un rey por el solo hecho de ser hijo del anterior. En una república, el jefe del Estado es el presidente de la República, como ocurre en México, Argentina o Francia.

2. DEFENSA INTEGRAL

1. El uso del Poder en la resolución del conflicto: la estrategia

Según Beaufre la estrategia es el arte de emplear la fuerza o la violencia para obtener los objetivos fijados por la política, es el arte de la dialéctica de las voluntades opuestas respaldadas por la fuerza para la solución del conflicto. Esta definición no supedita lo político a lo militar, sino por el contrario reduce la autonomía militar, le da cabida a los demás campos del poder.

Ahora bien, la estrategia militar es considerada una de las dimensiones del arte de la guerra, junto a la táctica (la correcta ejecución de los planes militares y las maniobras en la batalla) y la logística (que asegura la disponibilidad del ejército y su capacidad combativa). La estrategia se encarga del planeamiento y de la dirección de las campañas bélicas. También se ocupa del movimiento y de la disposición estratégica de las fuerzas armadas.

2.1.1 Intimidación como estrategia de la negociación tácita

Las diversas teorías del conflicto -que se corresponden con los distintos significados de la palabra- pueden clasificarse en dos amplios grupos: de un lado, las que consideran el conflicto como un estado patológico y tratan de investigar sus causas y establecer su tratamiento, y, de otro, las que aceptan el conflicto como un hecho consumado y estudian el comportamiento a que da lugar. Dentro de este último grupo cabe distinguir a su vez, por una parte, las que analizan en toda su complejidad a los que participan en el conflicto -tanto respecto a la conducta «racional» e «irracional», consciente e inconsciente, como a sus cálculos y motivaciones-, y, por otra, aquellas teorías que se ciñen a un tipo de comportamiento más racional, consciente y elaborado.

Hablando en términos generales, estas últimas consideran el conflicto como una especie de competición en la que todos los participantes tratan de «ganar». Según esto, el estudio de una actuación consciente e inteligente en un conflicto -una actuación con éxito- es como buscar las normas del comportamiento «correcto» para ganar en una competición.

En este campo de estudio -al que cabe denominar estrategia del conflicto podemos sentirnos interesados cuando menos por tres razones. Existe la posibilidad de que nosotros mismos nos hallemos implicados en un conflicto; todos nosotros participamos, en realidad, en un conflicto internacional, y, de una manera o de otra, queremos «ganar» en él.

Desearíamos comprender cómo se comportan realmente quienes participan en situaciones de conflicto; el conocimiento de cuál es el modo adecuado de obrar puede servirnos de punto de referencia para el estudio de la conducta realmente seguida. Y cabe, finalmente, que queramos influir en la conducta de las demás partes intervinientes en el conflicto y deseemos saber, por tanto, de qué modo pueden afectar a su comportamiento las variables que se hallan sometidas a nuestras posibilidades de acción.

2.1.2 La Fuerza Militar como instrumento de negociación

Es el arte y la ciencia de conducir el Poder Militar, en tiempo de paz como en tiempo de guerra, hacia el logro de los objetivos políticos fijados por la política nacional. Es parte de la estrategia nacional y coadyuva al logro de sus fines. Una corriente de pensamiento asocia la estrategia militar y la estrategia genética bajo el concepto del arte y ciencia de coordinar el desarrollo, despliegue y empleo de fuerzas militares para alcanzar o mantener los objetivos políticos o nacionales asignados al poder militar. De acuerdo a Dagood (corriente Anglosajona), la estrategia militar es el plan de utilizar la coerción armada en forma conjunta con otros instrumentos del poder, para apoyar la política de defensa nacional.

Donde la estrategia militar es un campo más del manejo del conflicto bélico sin desconocer los otros: Político, Económico y Psicosocial.

El desarrollo de planes estratégicos por parte de Prusia, donde la política se supedita a los objetivos militares, es una muestra de ellos, sin embargo la interpretación correcta de Clausewitz al conceptualizar la guerra como instrumento de la política marcará decisivamente las corrientes contemporáneas del Pensamiento Estratégico, cuyos mayores exponentes son el General Beaufre y Liddell Hart.

Sitúa la estrategia en el campo eminentemente militar para la consecución o logros deobjetivos políticos en situaciones de paz o guerra. Dentro de esta corriente está el mantenimiento de la paz mediante la coerción armada, apoyando la política en la defensa nacional y en las relaciones internacionales. Los principales autores en esta corriente son Shelling, Dagood, K.J. Radford y Virginia Gamba. La aplicación de las diferentes corrientes está en función de la capacidad militar que tienen las naciones para apoyar o respaldar la política.

2.1.3 Los Modelos Estratégicos

Como se ha visto en las líneas anteriores medios, espacio, tiempo, objetivo, libertad de acción, vulnerabilidad del adversario son los ejes de la estrategia; pues bien, en base a estos elementos constitutivos, es que se han desarrollado cinco (5) modelos estratégicos como una síntesis de comprensión de las diferentes alternativas como guía que se pueden utilizar en una situación concreta.

• Amenaza directa: cuando los medios son muy potentes, el objetivo es modesto y se goza de libertad de acción, la sola amenaza de esos medios puede llevar al adversario a aceptar las condiciones que se le quiere imponer, y a renunciar a sus pretensiones de modificar la situación existente.

• Presión Indirecta: cuando los medios son escasos para constituir una amenaza decisiva, el objetivo es modesto y la libertad de acción es reducida, se buscará la decisión mediante acciones más o menos amenazantes de carácter político, económico o psicosocial.

• Acciones sucesivas: cuando los medios son escasos, el objetivo importante y la libertad de acción reducida, se buscará la decisión mediante una serie de acciones sucesivas, combinando, si fuera preciso, la amenaza directa y la presión indirecta con acciones de fuerza limitada.

• Lucha Total Prolongada: Si la libertad de acción es grande y escasos los medios disponibles, además de medios rústicos y la técnica de guerrilla utilizada, obligará al adversario a un esfuerzo mucho más considerable que no podrá sostener indefinidamente.

• Lucha Frontal: Cuando los medios son potentes, el objetivo es importante y la libertad de acción reducida, se buscará la decisión mediante un conflicto violento y si es posible de corta duración.

2.1.3.1 La estrategia de disuasión

La disuasión es una estrategia mediante la cual los gobiernos amenazan con una inmensa represalias si es atacado, de manera que se disuade a los agresores, si no quieren sufrir grandes daños como consecuencia de una acción agresiva. Armas de destrucción masiva (ADM), las armas convencionales de la fuerza, las sanciones económicas, o cualquier combinación de éstos pueden ser utilizadas como elementos de disuasión. Destrucción Mutua Asegurada (MAD) es una forma de esta estrategia, que saltó a la fama durante la Guerra Fría, cuando fue utilizado por los EE.UU. para caracterizar las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Ambas naciones se prepararon para luchar contra una escala convencional y la guerra nuclear, pero que no estaban dispuestos a arriesgar la carnicería de una guerra nuclear a escala completa. Si nosotros no somos los agresores y aspiramos a obtener nuestros objetivos por la vía de la negociación y el acuerdo, nuestra alternativa a una estrategia de fuerza es una estrategia de disuasión, es decir una estrategia que renuncia a emplear la fuerza o la amenaza de su uso dentro de la relación, que se orienta a crear y mantener una condición de paz y que intenta asegurar que la alternativa política que adopten los oponentes o competidores para tratar de obtener sus objetivos políticos, sea de la misma naturaleza.

El objeto de una estrategia de disuasión entonces es desincentivar, o más bien eliminar, la alternativa del uso de la fuerza como opción aceptable y conveniente por parte de un adversario para imponernos su voluntad en un asunto en disputa.

Según Beaufre, "la disuasión tiende a impedir que una Potencia adversa tome la decisión de emplear sus armas o, más generalmente, que actúe o reaccione frente a una situación dada, mediante la existencia de un conjunto de disposiciones que constituyan una amenaza suficiente. Por tanto, lo que se busca con la amenaza es un resultado psicológico".

La disuasión por tanto, no reprime físicamente al enemigo sino que lo reprime psicológicamente.

Se basa en la creación -en la mente del oponente-, de un efecto psicológico que funciona en dos tiempos: el cálculo, es decir la evaluación de sus posibilidades de vencer, que surge de la comparación de sus capacidades contra las nuestras, y el temor a los riesgos del conflicto, que emerge de una combinación del cálculo anterior con otros elementos intangibles, tales como el prestigio militar de nuestras FF.AA, la determinación de nuestra nación, la eventual duración de la guerra y la estabilidad de la situación internacional bilateral y multilateral de pos guerra, y en casos de interdependencia compleja como la que estamos desarrollando con nuestros vecinos, con la incorporación de un tercer elemento, que explicaré más adelante: los costos de oportunidad ocultos ante la alternativa de continuar la relación de cooperación.

En palabras de Raymond Aron en su obra Paz y Guerra entre las naciones, "ser disuadido es ser llevado a preferir la situación que resultará de la inacción a aquella que resultaría de la acción en el caso que ésta desencadenara las consecuencias previstas, es decir, la ejecución de las amenazas explícita o implícitamente proferidas"..."La acción es más reducida mientras más completa es la disuasión",13 en otras palabras, mientras mejor y más profundamente logremos convencer al presunto agresor de que la fuerza no es un argumento válido para obligarnos a hacer algo contra nuestra voluntad, -sea algo importante o algo que él considere que para nosotros sería poco importante-, menos posibilidades de guerra existirán.

Desde un punto de vista del beneficiario del efecto disuasivo, la disuasión puede orientarse a que el potencial agresor no ataque directamente al disuasor -disuasión pasiva- o prevenir una acción del agresor contra otros, protegidos o asociados al disuasor –disuasión activa-.

La disuasión por negación es una estrategia mediante la cual un gobierno construye o mantiene los sistemas de defensa e inteligencia con la presunta intención de neutralizar o mitigar los ataques. Los agresores son disuadidos si deciden no actuar, percibir el costo de su acción es demasiado alto en relación a sus posibilidades de éxito.

2.1.3.2 la estrategia de acción

Esta implica varias acciones como son:

a) El fortalecimiento del componente militar de la nación con: i) el incremento de los contingentes militares de tropas en todo el territorio nacional; ii) el mejoramiento óptimo de la capacitación de las tropas regulares y de los batallones de reservistas; iii) la configuración de hipótesis con la posibilidad de un teatro de operaciones militares en algunos puntos vitales de la nación, como en la frontera occidental; iv) el ajuste y la actualización de materialesy equipos de las Fuerzas Armadas, y v) la compra de nuevo material de guerra, adecuado a las circunstancias de defensa nacional por tierra, agua y aire.

b) La consolidación y ampliación de la unión cí vico-militar, y

c) La articulación de la masiva participación en la Defensa Integral de la Nación, mediante el incremento de las Fuerzas de Reserva hasta llegar a los cien mil hombres y mujeres, incluyendo militares profesionales en retiro en tareas de organización popular para la defensa en cada barrio, en cada fabrica, en cada sitio donde haya un núcleo de patriotas dispuestos a organizarse para la defensa territorial.

Hay, desde luego, en la nueva doctrina, un trasfondo conceptual que preveé el establecimiento de nuevos códigos y referentes que replanteen la acción militar alrededor de un paradigma esencialmente "defensivo", dentro de una "guerra asimétrica" que incluye la definición de centros de gravedad en todos los ámbitos, el respeto a la institucionalidad y la obediencia al mando único.

CONCLUSION

En el desarrollo de los dos temas de investigación del trabajo, encontramos en primer lugar la geopolítica, de la cual en principio se analizó el concepto de modelo de desarrollo, que aplicado a una realidad humana, se refiere al progreso económico, social, cultural o político. El modelo de desarrollo armónico e integral emprendido por la Revolución Bolivariana garantiza alcanzar la Independencia con Igualdad y Justicia Social.

El sistema político de un Estado responde a un concepto amplio, que involucra la forma de gobierno del Estado, la organización de los poderes públicos y sus interrelaciones, las estructuras socioeconómicas, las tradiciones, las costumbres y las fuerzas políticas que impulsan el funcionamiento de las instituciones.

Para que el Estado sea reconocido como sujeto del Derecho Internacional, en concordancia con la Convención de Montevideo de 1933, se requiere:

• Un territorio definido

• Una población permanente

• Un gobierno

• Capacidad para establecer relaciones con otros Estados (soberanía).

Otro aspecto importante de la geopolítica es la soberanía, la cual se define como la formación por una sociedad de hombres y mujeres reunidos bajo unas mismas leyes, costumbres y gobiernos, que tiene como características que es intransferible, es decir, no puede ser ejercida por otra persona que no sea la señalada expresamente por la Constitución; es ejercida o su titularidad está en manos del pueblo.

Así mismo es importante la seguridad, la cual es un paradigma fundamental para el progreso de personas y familias, comunidades y empresas, gobiernos y naciones. La seguridad, entendida integralmente, es una de las necesidades y derechos prioritarios de todo ser humano. Un ejemplo fabuloso de rescate de nuestra soberanía y consolidación de la seguridad del Estado venezolano fue la recuperación de los sistemas informáticos de PDVSA, por lo cual Venezuela ha decidido desarrollar políticas de nuevo tipo, enrumbarse hacia un desarrollo inclusivo, sostenible y a largo plazo.

En el segundo punto desarrollado en el trabajo se trataba sobre la estrategia la cual según Beaufre, es el arte de emplear la fuerza o la violencia para obtener los objetivos fijados por la política, es el arte de la dialéctica de las voluntades opuestas respaldadas por la fuerza para la solución del conflicto. Esta definición no supedita lo político a lo militar, sino por el contrario reduce la autonomía militar, le da cabida a los demás campos del poder.

Consecuentemente se estudió la Intimidación como estrategia de la negociación tácita; Las diversas teorías del conflicto -que se corresponden con los distintos significados de la palabra- pueden clasificarse en dos amplios grupos: de un lado, las que consideran el conflicto como un estado patológico y tratan de investigar sus causas y establecer su tratamiento, y, de otro, las que aceptan el conflicto como un hecho consumado y estudian el comportamiento a que da lugar.

También se estudió La Fuerza Militar como instrumento de negociación, que se define como el arte y la ciencia de conducir el Poder Militar, en tiempo de paz como en tiempo de guerra, hacia el logro de los objetivos políticos fijados por la política nacional. Es parte de la estrategia nacional y coadyuva al logro de sus fines. Una corriente de pensamiento asocia la estrategia militar y la estrategia genética bajo el concepto del arte y ciencia de coordinar el desarrollo, despliegue y empleo de fuerzas militares para alcanzar o mantener los objetivos políticos o nacionales asignados al poder militar.

Por último se analizó La estrategia de disuasión, la cual es considerada como una estrategia mediante la cual los gobiernos amenazan con una inmensa represalias si es atacado, de manera que se disuade a los agresores, si no quieren sufrir grandes daños como consecuencia de una acción agresiva. Armas de destrucción masiva (ADM), las armas convencionales de la fuerza, las sanciones económicas, o cualquier combinación de éstos pueden ser utilizadas como elementos de disuasión.

BIBLIOGRAFIA

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• Tomado de: http://www.bcn.cl/ecivica/sistpolit. El día 19 de octubre del 2010 a las 12:05p.m

• Tomado de: http://www.umng.edu.co/www/resources/revGeopol0906.pdf. El día 19 de octubre del 2010 a las 1:00 p.m.

• Tomado de: http://perio.unlp.edu.ar/relaciones_internacionales/realismohartmann.pdf. El día 19 de octubre del 2010 a las 8:00 p.m.

• Tomado de http://monografias.com del Trabajo realizado por los TSU Carlos Bianco Y Edgar López, UNEFA. El día 19 de octubre del 2010 9:00 p:m.

• Tomado de: Microsoft ® Encarta ® 2009. © 1993-2008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. El día 19 de octubre del 2010 a las 8:30.

• Tomado de: http://www.revistamarina.cl/revistas/1999/2/thauby.pdf, docuemnto DISUASION Y DEFENSA. Thauby, GarcíaFernando. El día 19 de octubre del 2010 a las 7:30 p:m.

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