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Golpe de Estado de 1930


Enviado por   •  22 de Agosto de 2018  •  Ensayos  •  2.105 Palabras (9 Páginas)  •  26 Visitas

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NACIONALISMO, FACISMO Y TRADICIONALISMO EN LA ARGENTINA MODERNA

Fernando J. Devoto

Nacionalistas, Militares y Políticos: La Revolución de 1930.

      El 6 de septiembre de 1930 una columna de tropas compuesta por los cadetes del Colegio Militar, secundados por algunos pocos efectivos de la Escuela de Comunicaciones y del Regimiento 1 de Caballería y acompañados por una muchedumbre de civiles, avanzaba sobre la Plaza de Mayo para derrotar a un gobierno constitucional. El gobierno radical se había derrumbado sin estrepito y el General José Félix Uriburu asumía el cargo de Presidente provisional. Como pudo triunfar una revolución que, según la mayoría de los testimonios, estuvo mal dirigida y peor organizada, que contaba con limitado apoyo en las Fuerzas Armadas, sobre todo a niveles medios y altos, que no consiguió que se plegaran a ella ninguna de las unidades de batalla del área de Buenos Aires. El gobierno elegido con el 57,4% de los votos dos años antes caía sin resistencia ante los cadetes del Colegio Militar.

      Más bien aquí lo que se tratara de hacer es percibir el problema desde las estrategias de los distintos grupos políticos y de los intelectuales nacionalistas, en el marco del clima de ideas y de los proyectos políticos imperantes en el momento de la revolución. Los conflictos y la parálisis existente en el partido de gobierno y la perdida de liderazgo del presidente Yrigoyen parecen haber ocupado un lugar central en la crisis, agravados por las características del sistema institucional, con su presidencialismo fuerte y su falta de flexibilidad. Ciertamente, además, la ruptura institucional fue no solo argentina sino que afectó a otros países del continente –y de la Europa del sur y del este.

      Los actores principales del golpe fueron el Ejército y el General Uriburu. Antes de promediar el año 1929, en una reunión de la que participaron tanto los hombres de La Nueva República, se decidió organizar un grupo de choque, la Liga Republicana, a la que sus miembros definieron como . Los principales inspiradores de la creación de la Liga fueron Rodolfo Irazusta y Roberto de Laferrere, después del visto bueno de Uriburu, que ya les había expresado en otras oportunidades la necesidad de ganar la calle para preparar el ambiente necesario a la revolución. Admitía en su seno a todos los descontentos del gobierno del señor Yrigoyen dispuestos a iniciar una campaña de agitación callejera, fue siempre controlada por nacionalistas.  

      El programa de la Liga justificaba su acción invocando el derecho de los ciudadanos a resistirse al despotismo y presentaba la paradoja que esos propósitos subversivos se hacían en nombre de la necesidad de respetar la Constitución. Así, el cuartel general de los liguistas era el local del diario La Fronda, el matutino antiyrigoyenista del que era propietario Francisco Uriburu primo del General.

      En octubre de 1929 quedaron definitivamente constituidas las autoridades de la Liga, se designó un triunvirato compuesto por Rodolfo Irazusta, Daniel Videla Dorna y Roberto de Laferrere. Lo que interesa es que nuevamente aparecían juntos sectores conservadores y nacionalistas. La acción de la Liga consistía en realizar actos relámpagos, ahora al grito de –Abajo el Peludo. Viva la revolución-. Muchos de estos actos terminaban en enfrentamiento con los miembros del Klan radical. Aunque la Liga era primordialmente un grupo de acción directa.

      A medida que avanzaba el año treinta, la acción de los –liguistas- se hacían más provocativa y más intensa y, como consecuencia de ello, los enfrentamientos con el Klan radical más continuados. En los días previos al golpe militar de septiembre, los liguistas junto a los miembros de otro grupo de choque, la-Legión de Mayo-, organizaron una serie de incidentes a partir de una ruidosa silbatina al Ministro de Agricultura Fleitas, al inaugurarse la Exposición rural (1930), que buscaba crear el clima de conmoción preparatorio de la asonada militar.

      Otro grupo de choque era la Legión de Mayo. Al igual que la Liga era una organización de agitación, pero a diferencia de esta fue creada recién en vísperas de la revolución y por iniciativa directa de Uriburu. El propósito era contar con una agrupación civil que estuviera subordinada al Estado Mayor Revolucionario. En su primer manifiesto, calificaba al país como –un buque a la deriba que va a estrellarse en los escollos de la miseria, la vergüenza y la anarquía- y llamaba a la acción contra el gobierno para –restaurar la organización republicana, representativa y federal-. Aunque el director, Alberto Viñas, era hombre de Uriburu, estaba integrada por ciudadanos independientes que dieron su apoyo al golpe y también por muchos miembros de la Liga Republicana. Laferrere y Carulla estaban entre los que firmaron el manifiesto inicial.

      La acción conspirativa de los nacionalistas también se expresaba en formas menos violentas. Algunos de ellos venían frecuentando a Uriburu desde tiempo antes del golpe. Desde principios del año 29, Rodolfo Irazusta y Carulla comenzaron a visitar al General en su casa, donde creían ir preparando el aspecto civil de la conspiración, que en realidad parece haberse ido armando en otro lugar, en los salones reservados del Jockey Club. Con todo, alguna influencia intelectual deben haber alcanzado, si creemos en el testimonio del entonces Capitán Perón, quien recordaba que en una reunión de oficiales conspiradores, que se realizó en julio de 1930, se consideró la necesidad de intensificar la propaganda entre los oficiales, para lo cual se mandaría a todos los que fuera posible el diario La Nueva República, que salía defendiendo en particular las ideas sustentadas por el General.  

EL LABERINTO DEL GENERAL

      En general, Uriburu ha sido presentado como militar puro en contraposición a aquellos otros, a la vez militares y políticos, que habrían generado un continuado modelo de comportamiento, Mitre, Roca, Justo. En realidad debería señalarse que la voluntad de seguir a la vez ambas carreras, la de militar y la de político, estuvieron también en las ambiciones del joven Uriburu. Su carrera militar había sido prestigiosa y exitosa. Incluía una larga estancia en Alemania a principios de siglo que le brindara conexiones internacionales y un cierto prestigio en la institución. Sus conexiones familiares y sociales le permitieron estar además siempre bastante cerca, durante el orden conservador, del poder político. Pertenecía a una familia muy tradicional de Salta, y mucho lo debe haber ayudado también en sus relaciones su participación, como subteniente, en la revolución del Parque en 1890.

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