El afro pesimismo desde la industria cinematográfica occidental
EstariothEnsayo2 de Marzo de 2026
3.768 Palabras (16 Páginas)30 Visitas
El afro pesimismo desde la industria cinematográfica occidental
Si echamos una mirada de las películas sobre África más conocidas producidas en Occidente, vemos que producciones como Diamante de Sangre, El último Rey de Escocia y La Caída del halcón negro, están entre las más conocidas. Las dos primeras de hecho, ocupan los primeros lugares en un top de IMDb, que es quizá la base de datos de películas más extensa de Internet. El problema es que tales largometrajes, aunque de forma muy sutil, transmiten al espectador un mensaje afro pesimista.
El afro pesimismo se puede describir, brevemente, como esa percepción de que África siempre ha sido y será un continente atrasado, pobre y aterrador, que es una visión común en Occidente a la hora de abordar el estudio del África Moderna (Schorr, 2011, p. 23). Tal consideración para el Continente suele basarse en factores objetivos. Los países africanos suelen estar muy presentes en los últimos lugares en los índices de paz global, corrupción, desarrollo humano y de pobreza multidimensional. Pero es caer en un error predecir la suerte de unos pueblos basados en condiciones presentes o pasadas, pues toda sociedad es dinámica. Roma empezó siendo una aldea marginal de la Península itálica compuesta de chozas donde hasta el Rey llevaba un estilo de vida frugal, mientras Cartago brillaba por su opulencia y competía con el mundo griego por la hegemonía en el Mediterráneo. Roma eventualmente se alzaría y terminaría sometiendo tanto a griegos y a cartagineses. O, sin ir tan lejos, China una vez fue semicolonizada y atacada por los europeos (incluso por países marginales dentro de la misma Europa, como Polonia) durante el siglo XIX, periodo que en su historiografía bautizarían como “El siglo de la humillación”. Hoy son los europeos quienes hacen concesiones al gran dragón asiático y temen su imparable crecimiento.
Debe, sin embargo, anotarse, que el afro pesimismo, no es una consideración sobre la totalidad de África, sino del África subsahariana o (el “África negra”), pues como anotó Randolph (2017), es un “un cuerpo de teoría que se centra implacablemente en la especificidad histórica de la antinegritud” (p.2). En ese sentido, se excluye de los análisis afro pesimistas a los africanos del Norte que no son negros, sino pueblos arabizados, quienes a su vez también han padecido de consideraciones poco esperanzadoras mediante el árabe pesimismo, que es otro tema de estudio. Lo que, es más, el afro pesimismo no solo es aplicable a los negros en África, sino a los negros fuera de África, pues como señaló en su momento el jamaiquino Orlando Patterson, profesor de sociología en la universidad de Harvard y ganador del National Book Award for Nonfiction:
Estamos atravesando un período de extrema desesperación por la situación de los afroamericanos. La forma más extrema de esta desesperación es un movimiento llamado afro pesimismo, que sostiene que los estadounidenses negros todavía son vistos como en los días de la esclavitud como diferentes, inferiores y extraños (Mineo, 2018, p.19).
No obstante, en lo que concierne este ensayo, nos fijaremos en el afro pesimismo respecto a los subsaharianos proyectado a través de la industria cinematográfica occidental, pues más allá de la apreciación de desolación hacia el subcontinente por parte de la academia, como de algunos sociólogos e historiadores que ven a los subsaharianos condenados a la pobreza y como un obra inacabada de los colonizadores (Ryzhkov, 2016, p.300), lo cierto es que la mayoría de la gente no forma su visión del mundo a partir de la literatura especializada y artículos científicos, sino los medios de comunicación con sus distintos intereses y a partir de la ficción donde las películas son el medio predilecto, siendo las occidentales las más vistas en el mundo. Es así que se intentará develar cómo tal industria ha contribuido a esa representación de los subsaharianos como “indolentes, corruptos y recorridos por un primitivismo atávico, malditos hijos de Cam bajo el peso de sus culpas” (Ramón, 2012, p.6).
La elección de los temas
Cuando en Occidente se realizan películas sobre África él tema es casi siempre una guerra, una dictadura o un genocidio, como si esas fueran únicas realidades a las que se pueden enfrentar los africanos. Si bien es evidente que debe haber un problema para que una película tenga una trama, los africanos más allá de las guerras, las dictaduras y los genocidios, también tienen líos amorosos, desastres naturales, problemas familiares, crisis existenciales, que son cuestiones que trasciende de los asuntos emanados de la política y que toda la humanidad enfrenta.
Si echamos un vistazo a un top de las películas de Nollywood en Nigeria, la segunda industria cinematográfica más grande del mundo después de Bollywood, y la más importante de África, veremos que los temas que prevalecen en los largometrajes son el romance y la comedia. Con todo, la producción de Hollywood más representativa sobre Nigeria es Lagrimas del Sol, una sobre una guerra civil que, además es ficticia.
En el Último rey de Escocia (2006) tenemos la aventura de un joven escocés recién graduado de medicina (Nicholas) que viaja a Uganda donde se une junto a otros médicos occidentales para trabajar en una población rural de ese país, donde hace poco el general Idi Amin se acaba de hacer con el poder tras un golpe de estado al presidente Milton Obote. Nicholas se termina convirtiendo en médico personal del dictador. Cuando el escoses descubre cómo su jefe comete crímenes contra su pueblo, empieza urdir un plan para escapar del país pues Amin no se lo permite.
En esta película, como en la mayoría de películas occidentales sobre África, se resalta, en primer lugar, el tema que se elige que, es en este caso, es el abuso del poder por parte de un dictador. La trama es bastante forzada: el dictador pasa cerca del poblado donde Nicholas trabaja, Amin sufre un accidente y ambos simpatizan. Todo se organiza para que la historia tenga que ser sobre la dictadura y no un drama sobre un país donde, entre otras cosas, hay una dictadura.
En la película estadunidense, Diamante de Sangre, también de 2006, tenemos el caso de una guerra civil de Sierra Leona (1991-2002) donde un pescador (Solomon) trata de encontrar a su familia después de que se separa de ella tras un ataque a su aldea por parte del Frente Revolucionario Unido (FRU), un contrabandista rodesiano (Danny) trata de saldar una deuda con su superior y una periodista norteamericana (Maddy) trata de desvelar la verdad sobre el comercio de diamantes. Los destinos de los tres se unen cuando se ven obligados a colaborar para conseguir sus fines. Después de separarse de su familia, Solomon, fue obligado a trabajar en las minas de diamantes del FRU, donde tras un descuido de sus captores, esconde una de las preciosas piedras. Danny se entera de lo anterior, y le ofrece a Solomon un reencuentro con su familia a cambio del diamante, mientras que Maddy le promete al rodesiano localizar a la familia de Solomon si él le proporciona pruebas sobre cómo los diamantes ilegales de Sierra Leona terminan parando en joyerías en los Estados Unidos.
A través del largometraje se pone de manifiesto la crueldad de la guerra (por parte de ambos bandos), la corrupción del gobierno y otras cuestiones negativas que no eran necesarias para el desarrollo de la trama como el SIDA.
La Caída del halcón negro, otra película estadounidense (2002), a diferencia de las dos anteriores, no solo está basada en un contexto real, sino en un caso real, que fue el incidente que lleva el nombre de la película, aquel en que 160 soldados norteamericanos se internaron en Mogadiscio en 1993 como parte de una operación de paz de la ONU para capturar a dos de los principales lugartenientes de Mohamed Farrah Aidid, cabecilla de la Alianza Nacional Somalí (ANS) y uno de los responsables del derrocamiento de Siad Barre. El nudo inicia cuando un helicóptero es derribado por los milicianos somalíes, y los norteamericanos se dan cuenta que habían subestimado al enemigo cuando empiezan a sufrir importantes bajas en el intento rescatar a la tripulación del helicóptero caído. En esta película, no solo se muestra un conflicto, sino las condiciones paupérrimas y la ausencia de estado. Además –y esto lo ha hecho también Hollywood con algunos países latinoamericanos- de que se aplicaron filtros de color sobre la grabación para que el ambiente fuera más decadente.
La naturaleza de los problemas africanos y el “héroe blanco”
Es revelador el hecho de que, en El último rey de Escocia, los soldados de Amin hayan tenido que buscar un médico entre una misión médica occidental. Se da así entonces la idea de que los ugandeses no tienen médicos (incluso el presidente, que se supone debe contar con un médico personal) y que, si alguien se accidenta, y hay unos médicos blancos en la zona, entonces ese día el ugandés estaba con suerte, porque son tan violentos que priorizan cuestiones como la guerra sobre la salud, pues al principio de la película hay un gran despliegue militar, que incluye blindados pesados.
Nicholas descubre que las personas en el poblado prefieren al “brujo” que, a la medicina moderna, que es la opinión de otro de los médicos occidentales y puede el espectador quedar con esa impresión de los ugandeses o incluso de todos africanos, como si acaso en Occidente no hubiese gente que confiara en milagros de la Virgen María, de un santo o de alguna practica New Age para recuperar la salud. Puede haber otras explicaciones del por qué la gente del poblado no acude a la misión médica: simplemente es algo nuevo en esa zona,
...