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El guión Pinocho


Enviado por   •  15 de Julio de 2011  •  Tesis  •  762 Palabras (4 Páginas)  •  1.088 Visitas

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MUSICA

NARRADOR:

Erase una vez, un carpintero llamado Gepetto, el un día decidió construir un muñeco de madera, al que llamó Pinocho. Con él, consiguió no sentirse tan solo como se había sentido hasta aquel momento.

GEPETTO

¡Qué bien me ha quedado! ¡Cómo me gustaría que tuviese vida y fuese un niño de verdad!

NARRADOR

Como había sido muy buen hombre a lo largo de la vida, y sus sentimientos eran sinceros, un hada decidió concederle el deseo y durante la noche dio vida a Pinocho.

Al día siguiente, cuando Gepetto se dirigió a su taller, se llevó un buen susto al oír que alguien le saludaba:

PINOCHO

¡Hola papá!

GEPETTO

¿Quién habla?

PINOCHO

Soy yo, Pinocho. ¿No me conoces?

NARRADOR

Gepetto se dirigió al muñeco.

GEPETTO

¿Eres tu? ¡Parece que estoy soñando, por fin tengo un hijo!

NARRADOR

Gepetto quería cuidar a su hijo como habría hecho con cualquiera que no fuese de madera. Pinocho tenía que ir al colegio, aprender y conocer a otros niños. Pero el carpintero no tenía dinero, y tuvo que vender su abrigo para poder comprar una cartera y los libros.

A partir de aquél día, Pinocho empezó a ir al colegio con la compañía de un grillo, que le daba buenos consejos. Pero, como la mayoría de los niños, Pinocho prefería ir a divertirse que ir al colegio a aprender, por lo que no siempre hacía caso del grillo. Un día, Pinocho se fue al teatro de títeres para escuchar una historia. Cuando le vio, el dueño del teatro quiso quedarse con él:

TITIRITERO

¡Oh, Un títere que camina por si mismo, y habla! Con él en la compañía, voy a hacerme rico

NARRADOR

A pesar de las recomendaciones del pequeño grillo, que le decía que era mejor irse de allí, Pinocho decidió quedarse en el teatro, pensando que así podría ganar dinero para comprar un abrigo nuevo a Gepetto, que había vendido el suyo para comprarle los libros.

Y así hizo, durante todo el día estuvo actuando para el titiritero. Pasados unos días, cuando quería volver a casa, el dueño del teatro de marionetas le dijo que no podía irse, que tenía que quedarse con él.

Pinocho se echó a llorar tan y tan desconsolado, que el dueño le dio unas monedas y le dejó marchar. De vuelta a casa,

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