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Jose Maria Arguedas


Enviado por   •  11 de Agosto de 2011  •  2.591 Palabras (11 Páginas)  •  373 Visitas

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José María Arguedas

A los 30 años de su ausencia, podemos señalar que las contribuciones más substanciales de Jose María Arguedas fueron su narrativa andina y sus ensayos sobre folklore, etnología, antropología y cultura indigenista. Ello le mereció importantes premios y es objeto de numerosos estudios literarios y sociológicos. Intenté realizar hace algunos años, en Argentina, una investigación a fin de precisar cómo los aspectos sexuales de su infancia contribuyeron a desencadenar una patología depresiva que lo llevó finalmente al suicidio, pero las limitaciones que daban la distancia y la ausencia (en ese entonces) de estudios sobre el tema hicieron que desistiera de este primer intento. Han sido, entre otros, los trabajos de Cornejo Polar, Martín Lienhard, Willian Rowe, Flores Galindo, Mario Vargas Llosa, y las cartas editadas por John V. Murra, los que han enriquecido el análisis de la obra arguediana y nos permite efectuar ahora este artículo, que es el resumen de un trabajo mayor próximo a publicarse.

Las patologías psiquátricas emergentes en la adolescencia tienen generalmente sus orígenes en la infancia. En Arguedas esto es evidente. Nació en Andahuaylas en 1911, su padre, Víctor Manuel, era abogado de origen cuzqueño y su madre, Victoria Altamirano, señora principal de San Pedro de Andahuaylas, desafortunadamente murió en 1914, cuando él no había cumplido aun los tres años de edad, "Yo no me acuerdo de mi mamá. Esa es una de las causas de mis perturbaciones emocionales" afirmaba. En 1917 su padre se casa por segunda vez, se instala en Puquio, luego en Lucanas y empieza a viajar por todos los pueblos de la zona en busca de trabajo, su hermano viaja a Lima y José María queda tres años con su madrastra y un hermanastro, con los que vivió experiencias terribles. Pablo Pacheco, el hermanastro, diez años mayor que él, era el prototipo del gamonal serrano, cruel, prejuicioso, abusivo y racista. Como era además exhibicionista y sádico, obligó a Arguedas a presenciar sus abusos sexuales y lo relegó a la posición de uno de los sirvientes indios de la casa, rol que abandonaba sólo cuando llegaba su padre, y al partir éste volvía a dormir en la cocina en una batea sobre un pellejo lleno de piojos, a cortar alfalfa en las madrugadas, regar los sembríos en las noches y recibir raciones miserables de comida. Su refugio y amparo fueron los indios y las indias de la servidumbre que "vieron en mí exactamente como si fuera uno de ellos, con la diferencia que por ser blanco acaso necesitaba más consuelo .. y me lo dieron a manos llenas".

Entre 1923-1926, viajó con su padre por la sierra sur, y luego quedó definitivamente en Ica. Aquí tuvo una experiencia traumática, se había enamorado de Pompeya, una muchacha iqueña, quien terminó por despedirlo con un desplante racista: "no hago el amor con serranos". Después de vivir en Huancayo y Yauyos, otro hecho dramático acontece en su vida, en enero de 1932 fallece su padre. Un año antes había ingresado a estudiar en San Marcos.

Arguedas vivió también los conflictos sociales, culturales y políticos que se dieron en su época. Se decepcionó con la deserción ideológica de algunos dirigentes comunistas que se pasaron a la extrema derecha. Sus responsabilidades como Director de la Casa de La Cultura estuvieron en muchos casos llenos de las incomprensiones burocráticas tan arraigadas en nuestro país.

En 1937 sufrió un año de prisión por su militancia antifascista y en 1949 es despedido injustamente como docente del Colegio Guadalupe. La crítica hacia algunas de sus obras fue muchas veces injusta, estuvo dominada más por criterios políticos que los propiamente literarios. La publicación previa de los "diarios" de su última novela, en los que emite juicios sobre otros escritores latinoamericanos, le generó ataques personales y una polémica que afectó su sensibilidad provinciana. El proceso cubano, la guerra de Vietnam, y el gobierno de Velasco, fueron motivo para determinar y tomar posiciones que muchas veces resultaron controversiales.

Su primer matrimonio con Celia Bustamante, contribuyó, en algunos momentos, a acentuar su angustia y frustación. Sobre su primera esposa y cuñada decía "me trataron durante 14 años casi como una pertenencia sin derecho ni a voz ni a voto... en una ocasión estuve muy cerca de lanzarme al balcón y de clavarme un cuchillo.. porque en esas horas en que me celaba tan injusta e implacablemente me echaba a llorar.."

Otro aspecto que es necesario explorar es el componente familiar en el fenómeno afectivo de Arguedas. Entre los años 76-78, que llegamos a Chimbote, tuvimos la oportunidad de conocer y compartir algunos años de trabajo con familiares directos de él, que junto con su hermano Arístides, vivieron en Chimbote y en Caraz. Respetando algunos aspectos familiares de su vida que se nos ha confiado, debemos señalar que el problema depresivo se dio también en otros miembros de la familia. Las cartas a sus hermanos Arístides y Nelly, próximas a ser publicadas, podrían darnos más luces sobre este aspecto.

Aunque su narrativa es rica en presentar la realidad-mágico-religiosa de la cultura andina, en gran parte de ella son revelados los sucesos traumáticos que iniciaron sus dolencias. Junto a un mundo lleno de los goces de la naturaleza -ríos, árboles, plantas, cerros, pájaros- y la embriaguez de la música, ritos y costumbres, existen repetidas escenas de violación, de agresión y de injusticia. El sexo es presentado como un acto brutal y sucio, como en "Warma Kuyay", "El horno viejo" y "Los gallos" donde recrea la crueldad de las experiencias sexuales de las que fue testigo. María, la prostituta de "El forastero" es la descripción del sexo mezclado con el hambre, el abandono, la enfermedad y la muerte. En la realidad ficticia que describe, el sexo se ha convertido en manifestación desvastadora de la violencia que habita en el mundo. En su novela "El sexto" relata las frecuentes escenas de violaciones homosexuales que pudo observar en esa realidad carcelaria. Otra imagen de la mujer pura, asexuada, se revelan en los personajes Justina, Adelaida o Hercilia de sus relatos.

En su última novela "El zorro de arriba.." el sexo aparece como manifestaciones repelentes, representando lo más sucio de la sociedad chimbotana. Algunos autores, como Lienhard, han visto en ello una similitud con los zorros descritos en "Dioses y Hombres del Huarochirí". En la novela cada uno de los zorros representaba no sólo los espacios geográficos sino las zonas sexuales de la mujer, lo visible y lo oculto. El diálogo que se describe al final del "Primer

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