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La Zapatera Prodigiosa. Federico García Lorca


Enviado por   •  2 de Diciembre de 2012  •  481 Palabras (2 Páginas)  •  1.119 Visitas

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ZAPATERO. Escúchame un momento...

ZAPATERA. (Recordando.) Lagarta... lagarta... qué, qué, qué... ¿qué me vas a decir?

ZAPATERO. Mira, hija mía. Toda mi vida ha sido en mí una verdadera preocupación evitar el escándalo. (El Zapatero traga constantemente saliva.)

ZAPATERA. ¿Pero tienes el valor de llamarme escandalosa, cuando he salido a defender tu dinero?

ZAPATERO. Yo no te digo más, que he huido de los escánda¬los, como las salamanquesas del agua fría.

ZAPATERA. (Rápida.) ¡Salamanquesas! ¡Huy, qué asco!

ZAPATERO. (Armado de paciencia.) ESCUCHAME! Me han provocado, me han, a veces, hasta insultado, y no teniendo ni tanto así de cobarde he quedado con mi alma en mi almario, por el mie¬do de verme rodeado de gentes y llevado y traído por co¬madres y desocupados. De modo que ya lo sabes. ¿He ha¬blado bien? ¿Me has entendido? Ésta es mi última palabra.

ZAPATERA. Pero vamos a ver: ¿a mí qué me importa todo eso? Me casé contigo, ¿no tienes la casa limpia? ¿No co¬mes? ¿No te pones cuellos y puños que en tu vida te los ha¬bías puesto? ¿No llevas tu reloj, tan hermoso, con cadena de plata y venturinas, al que doy cuerda toda las noches? ¿Qué más quieres? Porque, yo, todo; menos esclava. Quie¬ro hacer siempre mi santa voluntad.

ZAPATERO. No me digas..

ZAPATERA… Pues si te digoo.

ZAPATERO.Yo soy un hombre pacífico. Yo no estoy acostum¬brado a estos voceríos y a estar en lenguas de todos.. tres meses llevamos casados, yo, queriéndote... y tú, poniéndome verde. ¿No ves que ya no estoy para bromas?

ZAPATERA. (Seria y como soñando.) Queriéndome, querién¬dome... Pero (Brusca.) ¿qué es eso de queriéndome? ¿Qué es queriéndome?

ZAPATERO. Tú te creerás que yo no tengo vista y tengo. Sé lo que haces y lo que no haces, y ya estoy colmado, ¡hasta aquí!

ZAPATERA. (Fiera.) Pues lo mismo se me da a mí que estés colmado como que no estés, porque tú me importas tres pi¬tos, ¡ya lo sabes! (Llora.)

ZAPATERO. ¿No puedes hablarme un poquito más bajo?

ZAPATERA. Merecías, por tonto, que colgara la calle a gritos.

ZAPATERO. Afortunadamente creo que esto se acabará pron¬to; porque yo no sé cómo tengo paciencia.

ZAPATERA. Paciencia la tengo yo, que tengo que aguantarte todos los días y tu encima me criticas. Pero la culpa la tengo yo, por hacerle caso a mi compadre: Cásate! con él decía, serán felices. Yo que pude haberme casado con cuál galán quisiera y vine a

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