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A Orillas Del Rio Piedra Me Sente Y Llore


Enviado por   •  9 de Septiembre de 2011  •  1.159 Palabras (5 Páginas)  •  1.330 Visitas

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los rostros de Dios es un rostro de mujer.»

Sus ojos brillaban, y miraban fijos la niebla que teníamos delante.

-Ella está presente en el primer capítulo de la Biblia, cuando el espíritu de Dios se mueve sobre las aguas y Él las coloca por debajo y por encima de las estrellas. Es el matrimonio místico de la Tierra con el Cielo.

»Ella está presente en el último capítulo de la Biblia, cuando

El Espíritu y la Novia dicen: « ¡Ven!»

Y el que oiga, diga: « ¡Ven!»

Y el que tenga sed, que se acerque,

y el que quiera, reciba gratis agua de vida.

-¿Por qué el símbolo del rostro femenino de Dios es el agua?

-No lo sé. Pero ella generalmente escoge este medio para manifestarse. Tal vez porque es la fuente de la vida; se nos genera por medio del agua, y permanecemos en ella durante nueve meses.

»El agua es el símbolo del Poder de la mujer, el poder al que ningún hombre, por iluminado o perfecto que sea, puede aspirar.

-En cada religión, y en cada tradición, Ella se manifiesta de una manera diferente, pero siempre se manifiesta.

Me coge de la mano y salimos de Saint-Savin. Pasamos por delante de una columna que hay en la carretera, con algo extraño encima: una cruz, y la imagen de la Virgen en el sitio donde debería estar Jesucristo.

Comienzo a imaginarme en el agua, en el vientre materno, donde el tiempo y el pensamiento no existen. Todo lo que él dice parece tener sentido, un sentido extraordinario.

-A veinte kilómetros de aquí hay una gruta –prosigue-. El 11 de febrero de 1858 una niña recogía leña allí en compañía de otras dos criaturas. Era una niña frágil, asmática, de una pobreza que rozaba la miseria. Aquel día de invierno tuvo miedo de atravesar un pequeño riachuelo; podía mojarse, enfermar, y sus padres necesitaban el poco dinero que ganaba trabajando como pastora.

»Entonces apareció una mujer vestida de blanco, con dos rosas doradas en los pies. Le pidió por favor que volviese allí un determinado número de veces y desapareció. Las otras dos criaturas divulgaron luego la historia.

»A partir de ese momento comenzó un largo calvario para ella. La tentaron con dinero para que pidiese favores especiales a la Aparición. Los primero días su familia fue insultada en la plaza pública; decían que hacía todo aquello para llamar la atención.

»La niña que se llamaba Bernadette se refería a la señora como «Aquello», y sus padres, acongojados, habían ido a buscar socorro en el cura de la aldea. El cura sugirió que la niña preguntase el nombre de aquella mujer.

»Bernadette hizo lo que el cura le mandó, pero la respuesta consistió apenas en una sonrisa. «Aquello» apareció en total dieciocho veces, la mayoría sin decir nada. En una de esas veces, pidió a la niña que besase la tierra. Sin entender, Bernadette hizo lo que «Aquello» le mandaba. Un día pidió que la niña cavase un agujero en el suelo de la gruta. Bernadette obedeció, y al instante brotó un poco de agua lodosa, pues guardaban allí cerdos.

»-Bebe esta agua -dijo la señora.

»El agua está tan sucia que Bernadette la derrama tres veces, sin coraje para llevársela a la boca. Pero, aunque con asco, termina obedeciendo. En el sitio donde ha cavado, empieza a brotar más agua. Un hombre ciego de un ojo se pasa unas gotas por la cara, y recupera la visión. Una mujer, desesperada porque su hijo recién nacido se está muriendo, sumerge al niño en la fuente, un día en que la temperatura es de bajo cero. El niño se cura.

»Poco a poco, la noticia se extiende, y empiezan

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