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"El Príncipe" Nicolás Maquiavelo "Utopía" Thomas More


Enviado por   •  29 de Enero de 2015  •  3.340 Palabras (14 Páginas)  •  314 Visitas

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Introducción

Desde el inicio de la sociedad el hombre ha tratado de gobernarse así mismo; viviendo en carne propia la experiencia del dominio corrompido, siendo que de una manera poco racional y equitativa.

La primera enseñanza que me ha dejado el libro de “El Príncipe” es la siguiente: más allá de una nueva enseñanza, quisiera decir que es un recordatorio de algo que ya era conocido, en la vida diaria hay reinados, principados, gobiernos o individuos que tienen autoridad sobre otros, ésta particularidad se puede conseguir por herencia o por regalo de algún antecesor, ya sea un familiar o “palancas”; es complicado aceptar que somos liderados por una cadena de mando que no siempre es justo merecedor de su cargo, quién más que buscar el beneficio público y social, en realidad está detrás de un mérito y beneficio propio, es decir que sólo busca su bienestar, recompensas o premios personales; pero por otra parte sería completamente injusto no mencionar que en este mundo que planteo también hay gente que desea y se desempeña al máximo por hacer bien las cosas, que se esfuerzan por el bienestar de una sociedad en conjunto y/o en general, la realidad es que son contados esos casos, pero no por eso menos mencionables, si el individuo se propusiera a hacer bien las cosas, a dirigir con justicia, a trabajar para él y para los demás, buscando el bien común, no estaríamos hablando de una especie en extinción que nos ha dejado a merced de líderes corruptos y sin la preparación necesaria para ayudar a la sociedad, sino que estaríamos presenciando a gente realmente comprometida, capaz de poner todo de su parte para el beneficio de todos, y no de unos cuantos, posiblemente haya alcanzado lo que muchos otros no han logrado, dirige y representa masas, gobierna e impone sus normas, pero mientras sea por regalo o herencia tendrá que demostrar que realmente vale lo que predica, y que realmente es capaz de dirigir a una nación.

Es cierto, una autoridad heredada es fácil de conservar, ya que todo el sistema generalmente está ya trazado, planteado y aplicado, pero eso no significa que sea siempre el correcto, o el que más beneficios va a traer, por eso es necesario saber hacerlo, querer hacerlo, y merecer realmente el hecho de tener la oportunidad de hacerlo.

Sin embargo, el hecho de querer cambiar las cosas que están mal dentro de la autoridad que nos rige, no quiere decir que va a ser del todo fácil, si algo ya está establecido desde mucho tiempo atrás, el proceso del cambio puede ser realmente complicado.

Para explicar esto se necesita entender muchos conceptos, entre ellos, el de sociedad; que podemos comprender como una agrupación de individuos que se produce tanto entre los humanos como entre algunos animales, partiendo de esta definición se entiende que al iniciar una convivencia grupal una sociedad tendría que hacerse necesaria la estipulación de reglas para una sana convivencia.

La historia enseña que la necesidad o la ambición de una fuerza que rija, maneje y controle nuestras vidas nos ha llevado a imponernos a nosotros mismos seres que puedan representar por mandato divino, decisión de un pueblo o de unos cuantos; a líderes que manejen y controlen nuestro entorno para sentirnos más seguros en lo que hoy es una sociedad.

De este modo descubrimos que el controlar un pueblo, ciudad o país no es de ninguna manera algo que pueda hacerse solo y de igual manera que sea una simple tarea fácil de realizar, puesto que esto conlleva una gran responsabilidad, la cual necesita valor, esfuerzo, confianza, poder y mucha inteligencia.

Para esto tenemos a grandes pensadores ilustres que desde hace ya algunos siglos plantean sus ideologías analíticas para el buen funcionamiento, desarrollo y prosperidad de los gobiernos de las sociedades que ya existen. Nicolás Maquiavelo en su libro El Príncipe ejemplifica a base de hechos reales la forma correcta en que para su época debía de hacerse una forma de gobierno, partiendo desde la particularidad en que se adquirían los principados.

El Príncipe

El Príncipe nos presenta las formas en que debe de llevarse un gobierno desde este puesto, además de las diferentes formas en las que se obtiene el mismo, mostrándonos a base de ejemplos los aciertos y errores tomados desde la realidad más cercana para él.

Un príncipe es un miembro de una aristocracia gobernante o nobleza, visto así todos los Estados, todas las dominaciones que han ejercido y ejercen soberanía sobre los hombres ha sido y son repúblicas o principados.

Los principados hereditarios que son los que viene de mandato divino y van de generación en generación al primogénito de los mismos, siendo estos los más queridos por su pueblo o nación.

Los principados mixtos surgen de la necesidad de querer mejor la condición de vida en que se encuentran bajo el régimen de un Señor y levantándose en armas para derrocarlo y así eligiendo a uno nuevo en la mal infundada creencia de que este representará la mejoría para su sociedad. El nuevo Señor deberá así, para mantenerse; someter tanto a los que han sido ofendidos con el cambio, como a los que dieron su apoyo a este.

Ante los reinos o naciones tomadas por la iniciativa y talentos del mismo personaje a representar la autoridad máxima en estas, este para su mayor duración en el poder deberá no tener más naciones, no creer tanto en la suerte y el establecerse en el.

Para Maquiavelo el que sea gobernante soberano de una nación debe tener tanto habilidades como sabiduría y mucha experiencia o por lo menos la visión de asimilar los errores cometidos por sus iguales en las naciones más cercanas, esto para mantener el éxito en su proceso de mandato.

El amor y temor de la nación debe ser de manera equilibrada ya que esto asegura la permanencia en ella, siendo el temor el que debe ser mejor arraigado e implementado en su pueblo, pero todo esto sin llegar al extremo de provocar el odio así su persona ya que esto puede llevarlo a ser destronado. Para evitar el odio de sus súbditos un príncipe no debe interferir con la riqueza de los integrantes de su pueblo, ni con sus mujeres, puesto que no es tan fácil que un súbdito olvide la perdida de la mucha o poca riqueza que le haya sido arrebatada.

Debe de procurarse siempre la felicidad del pueblo que se gobierna, esto asegurará la permanencia en él como único soberano. De manera que si se toma una nación con un noble derrotado debe exterminarse su descendencia, sublevar al pueblo del derrotado y residir en el, así de manera inmediata podrá saberse de cualquier mínimo alboroto pudiendo así interferir de manera oportuna, evitando a toda costa el crecimiento de estos y asegurando una estabilidad para su

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