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La Lista de Schlinder


Enviado por   •  1 de Octubre de 2018  •  Reseñas  •  945 Palabras (4 Páginas)  •  22 Visitas

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LA LISTA DE SCHINDLER
Steven Spielberg


Comentario de la Película

El contexto esta película se desarrolla entre los años 1939-1945 mismos en los que aconteció la Segunda Guerra Mundial provocada por la Alemania nazi.
La película muestra las vejaciones a las que eran sometidos los judíos grupo considerado por Hitler de inferioridad racial, así como también la ideología antisemitista que imperaba en todos los funcionarios de la burocracia alemana.
El protagonista de ésta película es Oskar Schindler un empresario de origen alemán cuya fortuna despuntó a partir de la guerra y quien invirtió sus riquezas comprando una fábrica en quiebra, dedicada a elaborar utensilios de cocina, cuyo titular era un contador de origen judío Itzhak Stern.
En un inicio sus intenciones eran meramente personales, busco aprovecharse de la situación para seguir engrosando su poder adquisitivo a expensas de la mano de obra no remunerada judía. 
En el transcurso de la película puede percibirse como las intenciones del empresario van cambiando y esto gracias a la gran influencia de su mano derecha el contador Stern. Este último hace una gran labor de concientización en su jefe, al hacerle notar todas las barbaries que vivía el pueblo judío en los hacinamientos del Gueto. La población estaba sumergida en una incertidumbre abismal, ni siquiera diaria, sino horaria, ya que en ocasiones les tocaba realizar trabajos degradantes a hombres, mujeres, niños y personas de edad avanzada, en otras les tocaba ser transportados a los campos de concentración y cuando tenían más fortuna eran asesinados por no ser trabajadores esenciales de la nación.
La fábrica de Oskar Schindler con el devenir del tiempo se transforma en un refugio judío, para evitar que estos fueran a los campos de concentración y asi lograr salvar miles de vidas. La fama de esta fábrica comienza a resonar en los altos directivos nazis quienes encarcelan a  Schindler y le cuesta el cierre de su fábrica.
Después de su excarcelamiento que fue gracias a su amigo dirigente nazi Göth, decide regresar a su ciudad natal y dejar a merced de los arios a su contador y a sus empleados, pero la carga de conciencia no le permitió huir y comienza a reorganizar su fábrica, dentro de cuyos preparativos estaba reabrirla con la finalidad velada de elaborar municiones para la guerra.
Después de muchos esfuerzos, que se tradujeron en sobornos hacia el oficial Göth, logra traer consigo a su mano derecha el contador Stern y éste a su vez le ayuda a crear una lista con 850 empleados que estuvieron a punto de ser remitidos hacia el campo de concentración de Auschwitz.
Al fin de la guerra y ante la derrota de la Alemania Nazi, Schindler se encuentra en bancarrota debido a que gastó todo su dinero en comprar municiones y en sostener a sus judíos; pero por fortuna los dirigentes nazis se ven obligados a escapar y él también, ya que pertenecía a ese mismo partido y las tropas soviéticas en su pesquisa irían por él. Finalmente en su discurso de despedida ante sus trabajadores, pide tres minutos de silencio por los judíos asesinados brutalmente, permite la oración del Shabat y se despide sin antes romper en llanto disculpandose por no haber podido salvar a más. Como gratitud en respuesta a Schindler, los judíos le dan un documento donde avalan que salvó muchas vidas judías, acompañado de la firma de cada uno de los empleados, además de un anillo que ellos mismos elaboran con la frase: "Quién salva una vida, salva al mundo entero".
El tribunal de Nüremberg absuelve a Schindler por haber salvado vidas de judíos y con el paso del tiempo se ve el pasaje en el que judíos en una fila que parece infinita, colocan una piedra en la lapida de su salvador en agradecimiento, llenándose con una plétora de ellas y vanagloriando a quien permitió la existencia de miles de generaciones judías. 
Esta película refleja el gran problema al que nos enfrentamos cuando intentamos justificar la legitimación de un poder apegandonos estrictamente a un estado de derecho, cuyas disposiciones jurídicas está claramente minadas, adecuadas a un régimen imperante autoritario sin escrúpulos, basándose en el terror hacia su población y la supremacía racial. 
Queda entrevisto la gran crisis que sufre un Estado cuando deja de cuestionarse, cuándo cree que realmente existen seres humanos superiores a otros, cuándo cree que el simple hecho de una raza, color de piel,  justifica el trato indigno, pérfido e inicuo hacia un sector.
Esta guerra sacó a relucir las más sombrías y perversas creencias del hombre, mostró cómo está embadurnado de un ego que no entiende razones cuando de valoraciones subjetivas genotípicas y fenotípicas banales se trata, sino que obedece ciega y mecánicamente a un redentor, quien prescinde de las habilidades, de la capacidad intelectual humana, calificando al aspecto físico como la más valiosa cualidad, quien se ha atrevido a recoger los deseos más inhumanos, bajos, indignos y lastimosos, logrando permear en la fragilidad y susceptibilidad de un pueblo con resentimiento y claramente deseoso de venganza después de la hostilidad a la que se enfrentaron una vez firmado el Tratado de Versalles.
Deja una gran lección este acontecimiento tan funesto, queda plasmado en la vida de cada uno de nosotros lo peligroso que puede ser la concentración de poder, ser ciudadanos autómatas, no involucrarse en la vida política de un país, prescindir de los derechos humanos y valores éticos.
Vemos entonces la importancia que tiene establecer gobiernos que velen por las garantías individuales de los ciudadanos y asimismo establezcan mecanismos para su protección.
No podemos permitir que se conviertan en un valladar ilusorio, sin aplicación efectiva, quedando los preceptos normativos como aspiraciones, anhelos y no trascendamos a lo más importante de todo derecho: su mecanismo de protección.

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