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La trama de la obra de teatro Yerma


Enviado por   •  3 de Septiembre de 2013  •  Reseñas  •  2.600 Palabras (11 Páginas)  •  301 Visitas

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Yerma era una bella joven casada con juan… un rico finquero. llevaban dos años de casados sin poder engendrar hijos, el tener hijos era el anhelo más grande de yerma… tanto q hasta lo soñaba, yerma estaba dormida en su mesa de costura mientras soñaba:

Dramatizar el sueño… mientras se ase el sueño se canta:

A la nana, nana, nana, (yerma)

a la nanita le haremos

una chocita en el campo|

y en ella nos meteremos. Suena el reloj

YERMA. Juan. ¿Me oyes? Juan ya es la hora

JUAN ¿Pasaron las yuntas?

YERMA Ya pasaron todas.

JUAN Hasta luego. (Va a salir.)

YERMA ¿No tomas un vaso de leche?

JUAN ¿Para qué?

Yerma Trabajas mucho y no tienes tú cuerpo para resistir los trabajos. Cuando nos casamos eras otro. Ahora tienes la cara blanca como si no te diera en ella el sol.

JUAN ¿Has acabado?

YERMA. (Levantándose.) No lo tomes a mal. Si yo estuviera enferma me gustaría que tú me cuidases.

JUAN. Y yo te lo agradezco. Pero no tengo nada todas esas cosas son suposiciones tuyas.

YERMA. No tenemos hijos... ¡Juan!

JUAN. Demasiado trabajo tengo yo como para oír en todo momento...

Yerma no, no lo digas yo veo por mis ojos que eso no puede ser. Pero si quisiéramos (yerma abrasa a su marido)

JUAN. ¡Hay que esperar! Si necesitas algo me lo dices y lo traeré ya sabes q no me gusta q salgas de casa… adiós (juan sale)

Narrador: El marido sale y yerma se dirige a l costura, se pasa la mano por el vientre añorando la ilusión de un hijo… en eso entra maría con un tumulto de ropa.

YERMA ¿De dónde vienes?

MARÍA. De la tienda.

YERMA. ¿De la tienda tan temprano? . Habrás comprado café para el desayuno, azúcar, los panes.

MARÍA. No. He comprado encajes, tres varas de hilo, cintas y lana de color

YERMA. Te vas a hacer una blusa.

MARÍA. No, es porque... (Se toca el vientre) es porque ya llego

YERMA. ¡A los cinco meses! Pero... ¿cuándo llegó? Dime... Tú estabas descuidada...

MARÍA. Sí, descuidada... mi marido y yo estamos muy felices

YERMA. ¡Qué hermosura! Y mírame a mí, dos años y meses y nada… pienso que ya no

MARÍA. ¡Pero ven acá, criatura! Hablas como si fueras una vieja. ¡Qué digo! Nadie puede quejarse de estas cosas. Una hermana de mi madre lo tuvo a los catorce años, ¡y si vieras qué hermosura de niño! Ya vendrá. adiós

Narrador: yerma queda en la misma actitud que al principio, sorprendida con lo de maría pero en su amor por sentirse madre queda cosiendo pañales, en eso entra Víctor un empleado de juan del cual ella sentía algo pero su honra hacia que lo ignorara.

VÍCTOR. (Es profundo y lleno de firme gravedad.) ¿Y Juan?

YERMA. En el campo.

VÍCTOR. ¿Qué coses?

YERMA. Corto unos pañales. Los voy a rodear de encajes.

VÍCTOR. Si es niña le pondrás tu nombre. Me alegro por ti.

YERMA. (Casi ahogada.) No..., no son para mí. Son para el hijo de María

VÍCTOR Bueno, pues a ver si con el ejemplo te animas. . Dile a tu marido que piense menos en el trabajo. En esta casa hace falta un niño. Yo me voy Le dices a Juan que recoja las dos ovejas que me compró.

Narrador: en una mañana yerma lleva comida a su esposo y se encuentra con una anciana

YERMA. Buenos días.

VIEJA. Buenos los tenga la hermosa muchacha llevas comida a tu esposo!

Yerma si… y como no tenemos hijo alguno yo se la traigo

Vieja También yo vengo de traer la comida a mi esposo Tengo nueve hijos como nueve soles, pero, como ninguno es hembra, aquí me tienes a mí de un lado para otro.

YERMA. Yo quisiera hacerle una pregunta... Hace tiempo estoy deseando tener conversación con mujer Vieja. Porque yo quiero enterarme. Sí. Usted me dirá...

VIEJA. ¿A ver? (La mira.) Ya sé lo que me vas a decir. De estas cosas no se puede decir palabra pero dime

YERMA. (Bajando la voz.) Lo que usted sabe. ¿Por qué estoy yo seca? . Usted me ha de decir lo que tengo que hacer, que yo haré lo que sea.

VIEJA. ¿Yo? Yo no sé nada. Los hijos llegan como el agua. Pero dime a ti te gusta tu marido deseas estar con él?... No tiemblas cuando se acerca a ti?

YERMA. No. No lo he sentido nunca . (Recordando.) Quizá... Una vez... Víctor... . Me cogió de la cintura y no pude decirle nada porque no podía hablar

VIEJA. ¿Y con tu marido?...

YERMA. Mi marido es otra cosa. Me lo dio mi padre y yo lo acepté. Con alegría.

Vieja. Quizá por eso no hayas parido a tiempo. Los hombres tienen que gustar, muchacha. Adiós

Narrador: en eso se le acercan dos muchachas a yerma

MUCHACHA I. Por todas partes nos vamos encontrando gente.

MUCHACHA 2. ¿Tú regresas al pueblo?

YERMA. Hacia allá voy.

MUCHACHA I Yo llevo mucha prisa. Me dejé al niño dormido y no hay nadie en casa.

YERMA. Pues aligera, mujer. Los niños no se pueden dejar solos. Seguramente lo has dejado encerrado. Un niño pequeño no se puede dejar solo cualquier cosa puede acabar con ellos

MUCHACHA I . Tienes razón. Voy deprisa corriendo. Es que no me doy cuenta de las cosas.

YERMA. Anda. Así pasan las cosas.

MUCHACHA 2. Si tuvieras cuatro o cinco, no hablarías así.

YERMA.

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