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El sujeto


Enviado por   •  18 de Diciembre de 2018  •  Ensayos  •  1.824 Palabras (8 Páginas)  •  12 Visitas

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EL

SUJETO

ENSAYO

Materia: Filosofía

Alumna: Espínola Dávalos Lorena

Profesora Gregoriev María Isabel

Instituto Mariano Moreno

Primer año profesorado docente

E

n este ensayo he tomado el programa de Filosofía para Niños del autor Matthew Lipman  y tratare de contestar  la siguiente pregunta: ¿A que tipo de construcción de  Sujeto apunta?

 

Comenzaremos con una aproximación del concepto de sujeto:

  Existe una concepción ingenua y simplificadora del sujeto epistémico que afirma que  es activo, conoce, transforma y el objeto es conocido, pasivo y transformado. En la concepción sintáctica del sujeto (sujeto y predicado) éste realiza la acción, además, proviene  del verbo sujetar: sujeto sujetado, esto nos lleva a la pregunta ¿por quién? Para el derecho: por el orden jurídico en general y por las leyes en particular. Para la sociología: por sus condiciones sociales. Para los psicólogos: por su historia personal y su presente oportuno de vida. Para los historiadores: por el peso y significación del pasado en su actualidad. Para el psicoanálisis por nuestra atadura al psiquismo inconsciente. Todos estos significados contradictorios, muestran la complejidad de las sociedades y las acciones que se dan en ella. Sujeto, es el resultado de una construcción de redes de experiencias que pueden pasar de ser positivas a  negativas o viceversa en los individuos y los grupos a partir de la relación que se da entre ellos y que serán condicionados por una serie de factores: su posición social, familiar, su historia particular, su ideología, nos referimos a esta compleja unión entre modos de ver el mundo y modos de actuar sobre él. La construcción de la experiencia, del sujeto, esta atravesada por las relaciones de poder y del deseo. El sujeto no está dado, predeterminado, sino que se constituye históricamente. Puede formar su identidad justamente en contraposición con sus condiciones de vida. Se construye en las experiencias y éstas no son   exclusivamente empíricas existen elementos conceptuales que lo organizan. El hacer y el pensar se conectan mutuamente.  Entre los ámbitos que se construye el sujeto encontramos el escolar y es aquí nuestro punto de partida.

 

Las identidades educativas han sido ricas y variadas pero estuvieron marcadas por la fuerza de la cultura escolar: la educación iba a salvar a la población,  se les pedía a los sujetos sociales que dejaran en la puerta de la escuela su cultura y concurrieran allí justamente para construirse otra identidad. El predominio de lo escolar en la definición de las identidades sociales se ha roto, hoy existen cambios profundos en las identidades de los niños y adolescentes debido a la modificación en sus experiencias el impacto de la diferentes  estructuras sociales y de las lógicas familiares, así como el neoliberalismo reinante que redefine el sentido político y social de la población infanto juvenil como potenciales consumidores en el creciente  mercado y de los medios masivos de comunicación en la vida cotidiana infantil, la cultura y las sociedades se han transformado afectando a la escuela y dejan atrás la imagen que tenia el alumno . Hoy día el docente desconoce la sociabilidad y la cultura juvenil y los alumnos solo encuentran sentido en la escuela como espacio para el encuentro entre pares.

 La escuela es un lugar donde transitan los saberes que integran las redes de experiencia de los sujetos y van transformándose por una serie de experiencias nuevas que no solo se dan dentro de las paredes de las escuelas, hay otras experiencias que forman esas redes y que se construyen diariamente, por ejemplo, en el seno familiar, en la televisión, en los lugares que concurren los individuos.

 

 La sociedad contemporánea nos demanda sujetos que no se paralicen, que tengan capacidad desconocer y de conocer lo conocido, que puedan resolver problemas, pero también hacerse preguntas nuevas.
El desafío es ver si la escuela puede proveer, y proveerse, de experiencias que permitan la constitución de estos sujetos. Podemos encontrar respuesta a estas necesidades en la Filosofía para Niños de Lipman que busca fomentar y conservar en ellos la curiosidad por todo lo que les rodea y el no dar nada por sentado. Los objetivos del programa pueden sintetizarse en: promover el sentido de comunidad como preparación para una sociedad democrática. Cultivar las habilidades de diálogo, cuestionamiento, investigación reflexiva y del buen juicio. Se destaca el objetivo de  promover el pensamiento crítico, creativo y el pensar cuidante (ligado a las emociones, pensamiento afectivo). Este se basa en el  “pensamiento crítico” y se fundamenta en la psicología cognitiva que  se relacionan con el pensamiento de John Dewey, considerado como el fundador del movimiento del pensamiento crítico, sostiene que “la mejor manera de pensar, se denomina pensamiento reflexivo, es decir el tipo de pensamiento que consiste en darle vueltas a un tema en la cabeza y tomárselo en serio con todas sus consecuencias”. “Las fases del pensamiento reflexivo, implican: 1) un estado de duda, de vacilación, de perplejidad, de dificultad mental, en la que se origina el pensamiento. 2) Un acto de busca, de caza, de investigación, para encontrar algún material que esclarezca la duda, que disipe la perplejidad.” “La naturaleza del problema determina la finalidad del pensamiento y la finalidad controla el proceso de pensar”. ( Dewey, John, Cómo pensamos, Nueva exposición entre pensamiento y proceso educativo”, Bs. As, Paidós, 1989.)

 Es así que en esta capacidad de asombrarse y de preguntarse acerca de lo que hay es lo que tienen en común niños y filósofos y la propuesta es  atender a esa curiosidad innata de los niños y niñas, esto  ayudaría a la construcción de aprendizajes significativos y fomentaría una metodología que parte de lo que los alumnos  conocen y piensan con respecto a cualquier aspecto de la realidad, para ser capaces de conectarnos con sus intereses y necesidades, con su característica forma de ver el mundo, y se les proponga  una finalidad y utilidad clara para aplicar los nuevos aprendizajes que desarrollan y para que realicen un esfuerzo y dedicación personal. Lipman busca que una meta de la educación sea liberar a los estudiantes de hábitos mentales que no son críticos, que no cuestionan nada, para que así, puedan desarrollar mejor la habilidad de pensar por sí mismos, descubrir su propia orientación ante el mundo y, cuando estén listos para ello, desarrollar su propio conjunto de creencias acerca del mundo. Para que los niños se respeten a sí mismos como personas y sean alentados a desarrollar y articular su propio modo de ver las cosas.

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