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Toltecas y mayas. Contrastes


Enviado por   •  31 de Enero de 2019  •  Tareas  •  1.355 Palabras (6 Páginas)  •  25 Visitas

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Alumna: Carla Azucena Yáñez Rosillo
Matrícula: 99841
Grupo: LH28
Materia: México Prehispánico
Asesor: Dra.
 María Amparo Fernández López
Actividad de aprendizaje 3. Cuadro comparativo
Texcoco, Edomex. a 28 de enero de 2019

Instrucciones:

Elabora un cuadro comparativo sobre las culturas toltecas y mayas en el que contrastes: cosmovisión, organización social, organización política, arquitectura, dioses y tradiciones.

Cultura Tolteca

Cultura Maya

Cosmovisión

Los toltecas eran politeístas. Su religión y cosmovisión contemplaba una serie de dioses centrales, varios de ellos tomados de otras culturas, a quienes rendían culto y ofrecían sacrificios humanos.

De los toltecas surge el mito de Quetzalcóatl, heredado por otras culturas, quienes esperaban su regreso, para algunos previsto en 1519, lo que provocó que a la llegada de los españoles se les confundiera con el mítico Dios.

La religión y los ritos se relacionaban con el mantenimiento del orden del cosmos, la fertilidad y el orden en general. Para los mayas, el cielo estaba dividido en 13 niveles superiores en los que residían los 13 seres del inframundo, a su vez, estos estaban divididos en nueve estratos presididos por los nueve seres de la noche.

Organización social

Por la gran cantidad de representaciones de guerreros y motivos militares, se podría suponer que eran dominados por una casta militar liderada por el gobernante principal.

 La sociedad se dividió en dos clases: el grupo superior, compuesto de jerarcas militares, funcionarios, el supremo gobernante y los sacerdotes y la clase inferior, integrada por trabajadores agrícolas y artesanos.

En el posclásico maya se distingue una clase de organización social que no estaba presente en el clásico maya, el territorio se encontraba dividido en provincias llamadas k’uuchkabal. En estas había un Jalach Winik, gobernante supremo que vivía en la capital de la provincia; en un nivel inferios a las poblaciones sujetas al gobernante supremo, estaban los funcionarios batabes.

En la época de Chichén y Mayapan, había una organización conocida como mul tepal, una alianza entre entidades políticas, relativamente autónomas, cuya sede se fijaba en la población de mayor tamaño o mayor peso político.

Organización política

Aunque su ciudad principal se encontraba en Tula, Hidalgo, extendió su influencia sobre una gran parte de Mesoamérica principalmente por las relaciones comerciales y el establecimiento de cultos entre las elites.

El dirigente ejercía un poder absoluto, aunque no podía ignorar los consejos de quienes conformaban su corte.

Parte de su economía dependía del tributo obtenido de pueblos a los que sometía militarmente.

Su organización territorial era a partir de numerosos señoríos, que controlaban territorios reducidos y que sólo contaban con un centro urbano en el que residían los miembros del grupo gobernante. A la cabeza de estas ciudades-estado, se encontraba un rey, K’ujul ajaw, o rey divino. Los señores del clásico pertenecían a un linaje, donde la transmisión del poder se daba entre parientes cercanos, su legitimidad se basaba en su papel como intermediarios con las divinidades y su responsabilidad como administradores de la economía y la política, Llevaban una vida ostentosa de acuerdo con su estatus, en donde la acumulación y alarde de riquezas desempeñaba un papel fundamental.

Gran cantidad de señores rigieron sobre un amplio conjunto de entidades políticas inmersas en una intricada red de relaciones que iban desde la alianza a los enfrentamientos continuos.

Arquitectura

La capital tolteca fue en su momento una de las ciudades más importantes de Mesoamérica. Contaba con áreas en las que había edificios destinados a funciones públicas, rituales y administrativas, con zonas habitacionales del grupo dirigente y con otras para el resto de la población. Los llamados atlantes serían representaciones de los reyes y altos funcionarios toltecas.

Los barrios tenían como característica principal que estaban construidos en un núcleo de tierra lo que se asocio con complejos cerámicos de las fases tempranas, al crecer la ciudad, algunos basamentos se modificaron y se construyeron otros cimientos en piedra. Su arquitectura muestra la asociación espacial entre templo y palacio, cuya función ceremonial y administrativa indica la relación entre las instancias de poder en cada barrio. El templo representaba el eje en la planeación y era un símbolo para los habitantes de cada núcleo urbano.

El modelo de construcción generalmente constaba de una base, un paramento inferior y otro superior, todo perfectamente articulado para lograr la armonía arquitectónica. En sus edificaciones se aprecian los cuartos pequeños y el arco falso, característico de la cultura maya. Las elevadas pirámides eran escalonadas y los templos, la mayoría, con cresterías. Casi todas las grandes construcciones tenían motivos decorativos, labrados o pintados o de ambos tipos.

Se puede apreciar arquitectura de diversos estilos, ya sea por su ubicación o influencia de otras culturas, así como por la etapa en que se presentó.

Algunos estilos fueron: Chenes, Costa oriental, Noroccidental, Petén central, Planicies nororientales, que incluye el Maya-Chichén y el Chichén-Tolteca, Puuc, Río Bec, Sudoriental y Usumacinta.

Dioses

Como varias culturas mesoamericanas, poseían una fuerte traza mitológica, con una abundante cantidad de dioses y un vasto sistema de creencias. Su religión era chamánica y no tenía lugar permanente de culto.

Su sistema de creencias era dualista. Los dos principios supremos eran Quetzalcóatl (representa el bien) y Tezcatlipoca (figura del mal).

Los toltecas también realizaban sacrificios humanos, como forma de comunión y servicios a los dioses. Sin embargo, concebían la divinidad de una manera diferente a otras civilizaciones, creían que el Ser Supremo tiene una doble condición: crea el mundo, pero también lo destruye.

Los toltecas adoraban y adoptaban a todos los dioses de los que oían, por lo que tenían más de 400 dioses, muchos de ellos compartidos con otras culturas.

Entre ellos se puede mencionar a: Xipe Tóten, Mixcoatl, Tloque Nahuaque,  Tlahuízcalpantecuhtli , Itzpapálotl Cintéotl y Tláloc.

Los mayas creían en un gran número de seres creadores de todo cuanto existe, lo material y espiritual. Algunos eran polivalentes (Con aspectos positivos y negativos), multifacéticos y con el don de la ubicuidad y la omnipresencia.

En el periodo clásico, los seres no poseían la naturaleza ni el carácter de los dioses del posclásico, los dioses constituyen el nivel superior de una jerarquía de criaturas sobrenaturales. Los dioses aparecieron hacia el 1000 d.C. en Chichén Itzá gracias al impulso de otras religiones mesoamericanas.

En el templo de los guerreros de Chichén Itzá se encuentran representaciones de un personaje con una sola pierna y el motivo de un espejo humeante, precursor maya del dios azteca Tezcatlipoca y quizá tolteca, ya que se conoce una imagen similar en Tula, Hidalgo.

Se han identificado al menos 15 criaturas o dioses en las imágenes del periodo clásico y preclásico, algunos son K’awiil, Itzamnaaj, Chaac, Yum Kimil, Ix Chel, entre otros.

Tradiciones

Fabricaban objetos para las actividades productivas básicas (instrumentos para procesar y almacenar alimentos, herramientas para cazar, etc), así como bienes cuyo fin era demostrar la posición social de sus poseedores y aquellos utilizados en ritos cuyos destinatarios eran los dioses. La fabricación de los bienes era llevada a cabo por un grupo especializado, los cuales se transmitían de generación en generación.

Entre los mayas, el sacrificio humano se practicó desde épocas tempranas, ya que la principal ofrenda hacia los dioses era la vida humana, la cual era una retribución que aquellos exigían por haber creado el mundo. Por lo general consistía en la extracción del corazón a guerreros cautivos o a niños (si se trataba de un rito a los dioses de la lluvia). También se practicaba después del juego de pelota y en Yucatán, se arrojaba a las víctimas a los cenotes sagrados.

Otra tradición fue el uso de figurillas de cerámica las cuales eran usadas en la vida ritual, están representaban a determinadas personas, como soldados, dioses, sacerdotes, entre otros y simbolizaban algo similar al concepto de alma.

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