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Creer en la causa que se sirve y auxiliarse de la fe en Dios


Enviado por   •  12 de Febrero de 2013  •  Tesis  •  425 Palabras (2 Páginas)  •  355 Visitas

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Creer en la causa que se sirve y auxiliarse de la fe en Dios

1) Para llegar a cualquier meta, la primera condición será creer en su verdad y posibilidad. El jefe que no tiene fe en la causa que sirve no cumplirá la más elemental de sus funciones: influir y entusiasmar a sus subordinados. Un jefe escéptico será el principal destructor de la moral de sus hombres porque anticipadamente su ánimo estará derrotado.

El deberá creer en lo que emprende y esperar el éxito; amar la causa que defiende por encima de su propia vida y hacer partícipe a sus hombres de su fe y entusiasmo.

2) En los momentos de peligro y fundamentalmente cuando el jefe se enfrenta con la muerte en el cumplimiento de su misión, necesitará recurrir a los valores espirituales más puros para decidirse consciente y valerosamente a enrostrarla.

Pero este valor individual cobrará características extraordinarias cuando deba decidir con responsabilidad la acción de sus hombres y enfrentarlos en forma colectiva como un grupo con idéntica alternativa. A mayor jerarquía del jefe, mayores serán las angustias que experimentará su espíritu ante la terrible decisión que la lucha impondrá.

En tales circunstancias resultará normalmente imprescindible creer en la nobleza de la causa que se sirve, la presencia interior de Dios y la fe en su razón de ser. Solamente estos factores serán capaces de insuflar fuerzas a un espíritu sujeto a muchas presiones negativas y en el cual la soledad será la regla.

Entregarse sin limitaciones al régimen del servicio

1) Las exigencias del servicio ofrecerán muchas y variadas alternativas que sólo podrán satisfacerse con éxito si el jefe las afronta permanentemente con el ánimo nacido de la íntima convicción de que su misión es servir. Servir a la Nación hasta el propio sacrificio y haciendo adquirir a los subordinados conciencia de su dignidad, protegiéndolos y cohesionándolos en la tarea común.

El jefe no decide arbitrariamente. Su regla será buscar resonancia en lo más hondo de sus subordinados haciéndolos participar del ideal que él vive, auxiliándolos y exigiéndoles el cumplimiento correcto de los deberes y obligaciones que la misión o función imponen. De ahí que ser jefe jamás consistirá en satisfacer mecánicamente las exigencias de la profesión. Ante todo es una vocación, un llamamiento.

2) El jefe deberá estar motivado para el cumplimiento de su misión elevada. Sentirá profundamente que su vida consiste en vivir en una servidumbre esencial hacia la patria, la misión y sus subordinados.

Este servicio hacia algo trascendente de su persona le confiere exigencias propias de una vida noble, disciplinada, plena de obligaciones, nacida de un lúci

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