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¿QUE HONRA LE RINDO A MI DIOS?


Enviado por   •  12 de Diciembre de 2018  •  Trabajos  •  1.434 Palabras (6 Páginas)  •  25 Visitas

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¿QUE HONRA LE RINDO A MI DIOS? 2 Samuel 24:1-25

Muchas personas buscan el favor de Dios, pero ¿dónde está la honra que el merece? 

El significado bíblico de honra es "peso", se refiere a que la persona o personas a los que vas a honrar, tienen peso e importancia en tu vida. “HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE”

Honrar a alguien tiene su origen en nuestros corazones y se refiere al valor que personalmente le damos a algo o a alguien.

¿Y si le damos honra, de que manera lo manifestamos?

David había pecado y el pueblo sufrió. La epidemia causó la muerte de 70,000 hombres; pero antes que murieran más personas, Dios paró su castigo. Dios cambió de parecer acerca de aquel mal; la razón por la cual Dios paró el castigo fue que tuvo misericordia de aquella gente. Fue precisamente en la era de Arauna el jebuseo donde la mano del ángel se detuvo por orden de Dios.

David había estado orando para que Dios detuviera su castigo; David sabía que la culpa era suya solamente, y pidió a Dios que librara al pueblo de más castigo y que castigara únicamente a él y su familia. David no sabía en ese momento que Dios había tenido misericordia y había detenido el castigo. Es posible que David todavía se encontraba orando cuando vino a él Gad el profeta, con la orden divina de que David fuera y levantara un altar en la era de Arauna.

David inmediatamente fue a comprar la era y edificar allí un altar a Jehová. Arauna ofreció a David la era y los animales para el sacrificio y el yugo de los bueyes para la leña del sacrificio, pero David no aceptó el regalo de Arauna; David lo hizo así no porque David fuese orgulloso ni porque desconfiase de Arauna, sino porque no quería ofrecer a Dios un sacrificio que no le costara.

No importaba que David tuviese muchas riquezas y que el gasto de comprar la era no significase un gran gasto para David; la actitud y las palabras de David son de un significado tremendo para los adoradores de Dios. Lo que se ofrece a Dios siempre debe ser aquello que tiene un costo personal. De ninguna manera se debe ofrecer a Dios lo que no nos cuesta dar.

El pecado por el cual Dios condenó al pueblo de Israel en el tiempo de Malaquías 1:6-8 fue precisamente que ofrecían a Dios aquello de lo cual querían deshacerse, como los animales enfermos.

»El hijo honra al padre, y el siervo respeta a su señor. Pues, si soy padre, ¿dónde está la honra que merezco? Y si soy señor, ¿dónde está el respeto que se me debe?

»Yo, el Señor de los ejércitos, les hablo a ustedes, los sacerdotes, que menosprecian mi nombre, y que incluso dicen: “¿Y cómo puedes decir que menospreciamos tu nombre?” ¡Pues porque ofrecen pan impuro sobre mi altar! Y aun añaden: “¿En qué te hemos deshonrado?” ¡Pues en que piensan que mi mesa es despreciable! ¿Acaso no está mal que me ofrezcan en sacrificio animales ciegos? ¿O que me ofrezcan animales cojos, o enfermos? ¡Presenten esos animales a sus gobernantes! Yo, el Señor de los ejércitos, les digo: ¿Acaso piensan que ellos los aceptarán, y que quedarán complacido con ustedes?»

La actitud de David en este pasaje es la que se debe imitar. El verdadero adorador es aquel que ofrece lo que le cuesta y que está dispuesto a ofrecer más de lo que se le requiere.

Hay que notar que Dios había pedido a David únicamente que erigiera un altar en la era de Arauna; sin embargo, David fue más allá de lo que le había pedido Dios, ya que compró el lugar para levantar allí el altar.

Dios le pide a David un altar, allí mismo donde Dios tuvo misericordia. Donde Dios ha tenido misericordia tenemos que ser agradecidos. A toda situación que nos agobia hay un basta ya de Dios

Dios hace cosas maravillosas con nosotros, pero no le construimos altares allí donde Dios tuvo misericordia. Recibimos la gracia y nos vamos a lo mismo, sin ningún tipo de gratuidad para con Dios, sin ninguna respuesta de amor para él. La mano de Dios es poderosa para detener cualquier plaga, pero hay que hacer altar, pero no cualquier altar.

Es interesante ver el reconocimiento de David hacia lo que Dios hace. Lo que Dios hace es muy grande como para que solo le construya un altar. Yo, dice David, le voy a rendir holocaustos al Señor.

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