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ESCUELA POSITIVA


Enviado por   •  18 de Julio de 2011  •  957 Palabras (4 Páginas)  •  1.074 Visitas

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ESCUELA POSITIVA

La Escuela Positiva dejó de lado la consideración del delito como tipo jurídico y se abocó, sobre todo en Lombroso, a la consideración exclusiva del aspecto naturalístico del delito. El delincuente concreto ocupa el centro de la atención.

Lo que se desea es explicar, es decir, hallar las causas del fenómeno delictivo. Como consecuencia, llegó a concebirse al delincuente como un anormal y aparecieron conceptos nuevos, como los de criminal nato –determinable por lo que es y no por lo que hace-, de defensa social, de peligrosidad, resultantes de una consideración puramente naturalística del delito. Es indudable que, por este camino, se alcanzó una mejor comprensión del delincuente, se creó la Criminología, se establecieron bases más firmes para la Penología y la Política Criminal; pero se destruyó la sistemática jurídica y se desconoció la valoración que ella implica. No se advirtió que no podía hablarse de delincuente si no se admitía alguna definición de delito hecha por el Derecho Penal.

La superación de ambas posiciones, erróneas por lo exageradas, es hoy la regla. Se consideran los dos aspectos del delito; no sólo la ley, con toda su fría rigidez generalizadora, ni sólo los hechos naturales que pueden llevar a la anarquía y destrucción del derecho, sino normas que, dándose como tales, poseen la flexibilidad suficiente para admitir una racional individualización en lo que toca al delincuente y a las medidas que s ele pueden aplicar.

Este compromiso no es resultado de una mera transacción para dejar contentos a todos; obedece a lo que la realidad presenta.

El delito es un acto humano. Pero todo acto humano supone por un lado, la actuación causal de fenómenos biológicos, psíquicos y sociales; por otro, tal acto es inevitablemente puesto en relación con valores, con fines y consiguientemente calificado.

Una cosa es explicar una conducta, conocer sus causas, y otra, justificarla, hallarla conforme con ciertos valores. De ahí la falsedad del aforismo tout comprendere c’est tour pardonner sobre todo si se lo entiende como es usual, en sentido de que es suficiente conocer las causas de algo para justificarlo. Por ejemplo, no es muy difícil, a veces, explicarse las razones por las que una mujer soltera y de buena fama mata a su hijo recién nacido; pero el conocer esas razones casi nunca será suficiente para justificar lo que se ha hecho. Quizá, conocidas las causas de una ofensa, nos sintamos inclinados a perdonarla; pero la ofensa sigue siendo una ofensa.

Explicación y justificación, análisis de causas eficientes y de causas finales, son, pues, puntos de vista complementarios acerca de una realidad única. Son necesidades sistemáticas y escolásticas las que conducen a separarlas. Pero el conocimiento total de la conducta humana no puede alcanzarse sino tomando en cuenta los dos aspectos. Obviamente, lo mismo ocurre cuando deseamos conocer una conducta delictiva; por una parte, buscamos conocer sus causas eficientes y, para ello, emprendemos un estudio criminológico; por otra, pretendemos

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