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PIZZA BIRRA Y FASO


Enviado por   •  27 de Junio de 2011  •  446 Palabras (2 Páginas)  •  653 Visitas

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No es posible analizar la película de Caetano y Stagnaro sin mencionar antes, aunque sea someramente, la situación político económica imperante en el momento en que ésta transcurre, en la que ya nadie trabaja como Carlitos Chaplin en Tiempos Modernos y la clase obrera no va más al paraíso, porque el paraíso —aunque carísimo— sigue existiendo pero la clase obrera no. Con esta frase, que pretende ser jocosa, se intenta resumir el pavoroso estado de exclusión en el que se encuentra gran parte de la población en el momento de la historia que nos cuenta "Pizza Birra y Faso".

De ello da cuenta la larga fila de desempleados exhibidos en un momento de este film que, ya desde el sociolecto utilizado para titularlo —y que por su lenguaje se transforma en un documento escrupuloso e ilustrativo sobre el habla de la calle—, nos prepara para una instancia de marginalidad, marginalidad como fondo y como metáfora de la progresiva disgregación social imperante.

No es casual que la película transcurra allí, donde ya se podían sentir los efectos nefastos del sostener la convertibilidad a cualquier precio: el cambio fijo primero, la gente después.

Pero si lo que pasó en la Argentina aparenta ser una única historia, la de la República de Weimar puede compararse: ésta atravesó la más famosa hiperinflación de la historia al final de la época del ’20 y la joven República sufrió dramáticos conflictos de distribución, que el gobierno intentó solucionar imprimiendo moneda. A fin de restablecer la normalidad económica y el pago de su deuda externa, el Canciller Brining siguió medidas económicas extremadamente ortodoxas. Se adoptó un régimen de cambio fijo, se restauró la convertibilidad de la moneda y en el país fue impuesta la austeridad económica.

Los déficits de Alemania disminuyeron lentamente, pero las políticas deflacionarias trajeron al país una dramática recesión, las tasas de interés subieron, las inversiones cayeron, surgió el desempleo, las compañías no podían financiar sus deudas, ni nuevas inversiones. Esto parece asemejarse a lo que sucedió en Argentina en los últimos dos años. ¿Cómo terminó todo esto? Alemania eventualmente cesó el pago de su deuda externa (Reparaciones de la Primera Guerra Mundial) y el agitamiento social resultante de la recesión económica permitió que un infame bien conocido dictador ganara las elecciones de 1933 y pusiera fin al experimento burocrático. Fue otro cineasta, Ingmar Bergman, quien en El huevo de la serpiente retrató magistralmente esta monstruosa instancia histórica.

Finalizado ya el paralelismo entre ese momento y éste —traído a cuenta sólo a modo de crítica y para recordar qué espantoso puede resultar el anteponer los intereses del mercado a los de la gente—, nadie mejor Stagnaro mismo para decirnos de qué se trata el argumento:

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