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El Triunfo De La Antisepsia


Enviado por   •  14 de Noviembre de 2011  •  4.130 Palabras (17 Páginas)  •  402 Visitas

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Ensayo sobre la historia interna y externa de la ciencia.

EL TRIUNFO DE LA ANTISEPSIA

"La historia de la ciencia es siempre más rica que su reconstrucción racional. Pero la reconstrucción racional o historia interna es primaria, la historia externa es solo secundaria ya que los problemas más importantes de la historia externa son definidos por la historia interna”.

Lakatos, Imre (1975)

El presente ensayo tiene como propósito fundamental, traer a la luz y explicar los factores no epistémicos, que incidieron tanto en el fracaso como en el triunfo de la antisepsia. Es también un intento documental por dar una explicación basada en el contexto socio-histórico de la época en que se sitúa la génesis profiláctica de la quehacer médico en las instituciones de salud pública y a su vez de determinar los vectores que incidieron negativamente para que la teoría de Ignaz Semmelweis no prosperara, ni tuviera aceptación inmediata en su gremio, pese a las evidencias ofrecidas de su parte; esta problemática conlleva a las siguiente interrogante ¿Cuáles fueron los obstáculos más significativos que no pudo superar Semmelweis, para lograr la aceptación de su propuesta?; por otra parte, es conveniente realizar una análisis de los diversos acontecimiento que favorecieron a Louis Pasteur para que consolidará la adopción y la aceptación de la visión etiológica en la medicina, propuesta inicialmente por Semmelweis y que se consolida con la teoría del germen; surgiendo ante esta fenómeno una segunda interrogante: ¿Qué factores confluyeron y facilitaron la asimilación de las propuestas de Pasteur?, lo cual no solo significó un cambio del paradigma médico predominante en Europa decimonónica, heredada del legado Hipocrático-Galeno, sino también el nacimiento de la medicina moderna. Es conveniente también señalar que este trabajo estaría inconcluso, si no tomáramos en cuenta el papel sustancial que representó la instrumentación en el ámbito de la medicina y sobre todo ante la adopción del estetoscopio en la práctica médica (símbolo emblemático de esta profesión) y el microscopio como instrumento usual en la investigación científica (También emblemático).

El texto de referencia para este trabajo y alrededor del cual giran mis interrogantes, reflexiones, investigaciones y concepciones es el “El triunfo de la antisepsia” de López Cerezo, José Antonio, quién desde una óptica filosófica naturalista de la ciencia, nos da un panorama suficientemente basto en referencias socio-históricas y abundante en cuanto a los llamados estudios sociales de la ciencia, denominados también como “ciencia, tecnología y sociedad” (CTS); los cuales conforman un campo de estudio y trabajo definidos, asumidos en un intento de dimensionar socialmente a la ciencia y orientados a la preservación de la fuerza transformadora que la ha caracterizado. Cuyo trabajo puede ser considerado una sólida contribución a la reflexión sobre la filosofía de la ciencia.

El desarrollo de este trabajo será siguiendo la estructuración propia del libro, esto es, en cuatro partes tomando como referencia sus cuatro capítulos.

Primera parte

En este primer apartado se analiza el contexto socio-histórico de Ignaz Semmelweis, médico de origen húngaro, que trabajó a mediados del siglo XIX, en el Hospital General de Viena. Esta historia es una un tanto conmovedora, porque él, en aquel hospital, tuvo la decisión y valentía de hacer frente a graves problemas de índole clínica, ante una enfermedad denominada fiebre postparto o fiebre puerperal; que ante su presencia las mujeres contraían una fiebre muy alta después de parir, y en porcentajes muy considerables morían por esta causa; sin embargo nadie daba la debida importancia a este fenómeno, que normalmente era atribuido a “influencias epidémicas”, pensamiento prevaleciente en esa época en términos de “cambios atmosféricos-cósmicos-telúricos” propio de una visión neohipocrática. Así también me parece conveniente señalar que en la Europa del siglo XIX la mujer aún cargaba notablemente con el fantasma de la discriminación de género, heredada de la tradición católica, de tal suerte que la comunidad médica de aquel entonces, consideraba esta enfermedad como propia de la mujer, motivo por el cual no atraía suficientemente la atención de los médicos que en su generalidad eran varones.

El mismo doctor Johann Klein en su papel de director del hospital de Viena, aseveraba que “la enfermedad era inevitable”; este pensamiento refleja su postura resignada ante la proliferación de este mal; no obstante que fue jefe inmediato de Semmelweis, nunca dio crédito ni impulsó las propuestas de este último nombrado, sin embargo durante el tiempo que lo tuvo como subordinado, le permitió que realizara sus experimentos y que se adoptaran las prácticas antisépticas sugeridas por él; empero se presume que nunca estuvo de acuerdo con los resultados obtenidos, y si bien, daba crédito a las evidencias obtenidas, posiblemente pudo haberse sentido amenazado y ante el temor de ser desplazado, se opuso tanto a Semmelweis como a sus teorías.

La fiebre puerperal era un enigma en esa época, debido a que no existían estudios ni investigaciones científicas previas, que buscaran encontrar una solución a este problema, del mismo modo la instrumentación médica era muy precaria, por ejemplo, en el campo de la obstetricia, el único instrumento que se utilizaba era el forcet; pese a que en la primeras décadas del siglo XIX, el médico francés René Laennec daba ya un paso decisivo en la instrumentación médica, al inventar y utilizar el estetoscopio, que con el transcurso del tiempo y ante su efectividad, se constituyó en un instrumento indispensable en la profesión médica.

Por su parte, en el terreno de la investigación médica, Semmelweis fue el primer autor que desarrolló técnicas antisépticas efectivas para prevenir la infección, y por lo tanto, prevenir la muerte de las pacientes ingresadas; tal vez su quehacer no conto con una metodología definida o sistemática, su práctica puede considerar como de “prueba y error”, mas no por esta razón menos eficiente en términos efectivos y pragmáticos.

Cabe aclarar, que a mediados del siglo XIX, los hospitales públicos gratuitos eran lugares muy insalubres, donde raramente los médicos y enfermeras se lavaban las manos. Por otro lado, para comprender en parte la insalubridad de las instituciones de salud, es menester señalar que las maternidades públicas europeas de esa época, atendían

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