El Estoicismo: valores fundamentales
Andrys LaraEnsayo26 de Noviembre de 2025
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Anaco, Estado Anzoátegui
25 de noviembre del 2025
Asignación: Lenguaje y Comunicación Liberadora
PIU Sección 5
El Estoicismo:
Valores fundamentales
Docente: Autor (a):
Trifiro, Antonella Navas, Andrys C.I. 31.523.736
Anaco, 2025
INTRODUCCIÓN
En un mundo en constante movimiento, donde la vida cotidiana parece frenética y sus elementos presumen ser impredecibles, resulta complicado para el ser humano enfrentar este caos por sí mismo, por lo que es imprescindible tener puntos de apoyo para sobrellevar las situaciones diarias, y estos mismos varían de persona en persona según sus necesidades, para muchos, puede tratarse de una doctrina religiosa, mientras que otros podrían encontrar iluminación a través de una doctrina filosófica. Entendemos ésta última como una de las disciplinas de más larga data en la historia de la humanidad. Representa la posibilidad de pensar el modo en que estamos cambiando el mundo, a nosotros mismos y, a la par, el modo en que estamos pensando al respecto. La filosofía es un espejo en el que mirarnos para saber quiénes somos, y entre sus doctrinas podemos encontrar al Estoicismo, rama que está diseñada para trabajar la resiliencia, buscar la felicidad y la virtud a través de la plenitud, y alimentar la sabiduría, dando como resultado mejores personas, mejores profesionales y mejores padres.
DESARROLLO
El estoicismo está fundamentado en los principios de cuatro grandes mentes antiguas de la filosofía, Zenón de Citio, Marco Aurelio, emperador romano, Epicteto, un esclavo que se convirtió en un respetado conferenciante, y Séneca, dramaturgo y consejero de Nerón. Esta filosofía se construye en base a los fundamentales valores del coraje, la templanza, la justicia y la sabiduría. Estos valores están diseñados para ayudar a manejar una vida plena y libre de problemas. Sin embargo, esto no significa que las dificultades no se harán presentes o que se encontraría la felicidad cada día. Tampoco significaría el cese de la ansiedad, la duda o la tristeza, en cambio, estas ideas suponen servir como límites dentro de uno mismo para mantenerse en control y perseverar ante cualquier dificultad que se encuentre en el camino.
En primera instancia, el coraje es la idea de que uno puede ser fuerte ante la adversidad. Seneca expresa que “Nadie es más infeliz que aquel que nunca enfrenta la adversidad. Porque no se le permite probarse a sí mismo”. Esta idea no tiene intención de buscar felicidad ante la adversidad, sino de reconocer que hay situaciones que podemos cambiar y otras que no. Esta busca cambiar el foco hacia las situaciones que están dentro de nuestro control. Si algo está fuera de este ¿Qué bien nos hace agonizar sobre ello? ¿Qué beneficio recibimos al permitir el estrés y la rumiación? Ninguno, así que, en lugar de eso, busca avanzar hacia una solución usando las herramientas que tenemos a nuestra disposición; y si nos derriban, aprenderemos de ello. El coraje no viene del triunfo, sino que viene cuando reconocemos al oponente o al obstáculo que tenemos frente a nosotros y hacemos un esfuerzo para superarlo o eliminarlo de nuestro camino.
Asimismo, si el coraje se puede imaginar como una espada lista para la batalla, entonces la templanza sería la vaina que mantiene a raya el filo. La templanza no es tan llamativa ni ostentosa, pero resulta igual de fundamental. Se rige por la moderación; nada en exceso. Se trata de las acciones deliberadas que uno emprende, viene de el autocontrol, y este mismo viene de la mente. Esto no significa que no debamos disfrutar de nada en la vida. Del mismo modo, una deficiencia en nuestras vidas puede ser preocupante. Así, la idea de moderación, templanza y disciplina arraiga y encuentra su lugar.
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