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Democracia representativa y Democracia directa


Enviado por   •  28 de Mayo de 2014  •  1.532 Palabras (7 Páginas)  •  156 Visitas

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4.7. Democracia representativa y Democracia directa

Bobbio trabajó con sumo cuidado las diferencias entre la democracia de los antiguos y la de los modernos. Como se dijo, encuentra que la de los primeros fue directa, en tanto que la de los segundos es representativa. Por democracia directa se entiende la participación de todos los ciudadanos en todas las decisiones que le atañen. En la democracia representativa, por el contrario, las deliberaciones colectivas no son tomadas directamente por quienes forman parte de ella, sino por personas elegidas para este fin. Se escucha siempre decir, que de los dos tipos de democracia, la verdadera es la directa. Este comentario, dice Bobbio, sigue aún presente, aunque requiere de un análisis más preciso. De esto se ocupó en varios escritos.

No obstante que Rousseau afirmó que una verdadera democracia jamás había existido ni existirá, la demanda de una mayor democracia se sigue entendiendo, dice Bobbio, como el afianzamiento de la democracia directa, e incluso, continua diciendo, algunos la quieren en sustitución de la democracia representativa. Si tal demanda implica la participación de todos los ciudadanos en todas las decisiones que les afecten, para nuestro autor, tal propuesta es insensata y objetivamente imposible: "sería ridículo, además de irrealista, al menos en el estadio actual del progreso social e intelectual, hacer la hipótesis de una sociedad en la que todos los ciudadanos adultos tengan el derecho de influir directa o indirectamente, en la formación de las decisiones políticas" (Bobbio, 1986:p.49).

En su obra, El futuro de la democracia, Bobbio dice que es materialmente imposible que todos decidan todo en sociedades cada vez más complejas como las sociedades industriales modernas, además de ser éticamente indeseable pues llevaría a un ciudadano total y aun Estado total. Ni siquiera Marx, dice Bobbio, pensó en una democracia directa de este tipo totalitario, cuando exaltó el ejercicio del poder directo por parte de los comuneros de París y vio allí el inicio de una organización estatal diferente de la del Estado representativo.

Como se dan partidarios de la democracia directa por doquier, Bobbio analiza el tema de qué cosas se piden cuando se enuncia la fórmula "de la democracia representativa a la democracia directa". Para Bobbio este tipo de interrogante político tiene la intención de indicar una especie de aspiración ideal. El problema surge cuando el interrogante suscita más emociones que realidades y se le achacan a la democracia representativa reales males que no le corresponden del todo.

El análisis bobbiano se centra en los siguientes aspectos, que considera equivocados:

a) "democracia representativa" no significa lo mismo que "Estado parlamentario". Cuando se confunden, dice Bobbio, se cree estar criticando la democracia representativa cuando se ha criticado al Estado parlamentario. Democracia representativa, para Bobbio, significa que las deliberaciones y decisiones colectivas no son tomadas directamente por quienes forman parte de ella, sino por personas elegidas para ese fin. El Estado parlamentario es, dice Bobbio, una aplicación particular del principio de representación, donde el Estado es el órgano central y el Parlamento la instancia de donde parten las decisiones.

b) Un verdadero Estado representativo no debe concretar el principio de la representación, dice Bobbio, solamente en el Parlamento. Para que el Estado sea verdaderamente representativo, el principio de representación debe extenderlo también a muchas otras instancias donde se lleven a cabo deliberaciones y toma de decisiones colectivas, como son, para nuestro autor italiano, los municipios, las provincias, las regiones y demás instituciones sociales.

c) Un Estado representativo es, para Bobbio, un Estado en el que las principales deliberaciones y toma de decisiones políticas son realizadas por los representantes elegidos, pero tales deliberaciones deben adelantarse no sólo en el Parlamento, sino en las instancias sociales en que está agrupada la ciudadanía, bien sea en forma general o especializada.

d) Un Estado parlamentario que no extienda la deliberación y la toma de decisiones a otras instancias sociales, no será para Bobbio un Estado verdaderamente democrático, así sea parlamentario, y su democracia representativa no será auténticamente representativa, si no hay control de los electores sobre los elegidos.

Los análisis de Bobbio son de una gran importancia política, ya que si bien es partidario de la democracia representativa no la reduce al parlamentarismo, y reclama para ella varias cosas: - que se amplíe a otras instancias sociales; -que no se practique solamente entre las élites gobernantes; que no sea clasista;- que se distinga entre los poderes que se dan al representante y el contenido de la representación, que debe estar llamado a representar los intereses generales de la sociedad; - el representante debe ser, dice Bobbio, un fiduciario, es decir un representante con poder de actuar con cierta libertad en nombre de los representados, pero no

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