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El Reino De La Luz


Enviado por   •  4 de Julio de 2011  •  559 Palabras (3 Páginas)  •  799 Visitas

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El Reino de la Armonía

En el reino de la luz, todo se animaba y todo se iluminaba a partir de la energía que irradiaba la danza de Petrushka, ella era una ninfa de la luz, única en estirpe y heredera del poder celestial, su danza siempre había sido tan sublime, fluida, solemne que bastaba con su arte para que todo en el reino se iluminara.

Sin embargo, cada día que pasaba se sentía más triste, ella decía que el reino ya no le prestaba atención, ya no se emocionaban al verla, y que no apreciaban que ella era la fuente de todo cuanto existía en el reino. La gente por su lado, decía que ella ya no era la misma, que había perdido su chispa inspiradora y había caído en un protocolo por obligación y no por placer.

Los más sabios del reino hablaban de una época de cambio, que había llegado el momento de renacer, de regenerar las emociones, los sentimientos porque los cambios siempre eran buenos, que en el Reino de la Luz siempre había habido evoluciones desde la antigüedad, la gente no los recordaba porque era muy joven para recordarlos. Los sabios hablaban además de un ser mítico que complementaria la energía creadora a su llegada.

El tiempo pasó, y un día el Reino amaneció en tinieblas. No era de noche, no era un eclipse, era simplemente ausencia de luz, Petrushka había perdido el deseo de bailar, se rehusaba a seguir danzando por la eternidad y que tenía que recibir una señal del reino, que le hiciera saber que necesitaban de su arte, solo cerro los ojos y quiso dormir el tiempo que fuera necesario. En ese momento , sintió que una pequeña luz comenzaba a brotar lentamente frente a ella, abrió los ojos y vio una figura masculina danzando ligero como el viento, muy alegre, muy vivaz, no había solemnidad en sus movimientos, ni siquiera repetición de pasos, simplemente volaba, a ella le emocionó tanto verlo que quiso bailar con él, sin embargo ya era tanta la luz que desprendía se sintió opacada. Este varón bailarín se llamaba Kaloz.

Petrushka se dejo dominar por su ego lastimado, escondió la emoción que sentía por una triste envidia y no quiso seguirle, decidió abdicar y fugarse del reino, iría a algún otro lugar donde si fuera apreciada, pero al querer levantarse sus piernas no le respondieron, sabía que necesitaba bailar para llenarse de energía pero su corazón estaba triste y confundido, no le permitía bailar.

Alzó los brazos tratando de asirse de lo que pudiera sin lograr moverse. Puso sus manos sobre su cabeza y comenzó a a llorar. De pronto una extraña sensación la hizo sonreir, además una pequeña fuente de calor tocaba sus manos, levantó la vista y era Kaloz, quien le abría su corazón y le hablaba del amor que el sentía por ella, y la invitaba a habitar en el reino de la armonía, porque la luz y el amor solio podían generar armonía.

El corazón de Petrushka lentamente comenzó a revitalizarse,

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