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Los dones del Espìritu Santo


Enviado por   •  27 de Septiembre de 2019  •  Reseñas  •  1.504 Palabras (7 Páginas)  •  16 Visitas

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Los dones del Espíritu Santo.

“Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra;”

La mayoría de los teólogos, si no es que todos, concuerdan en que la profecía de Isaías con la que comienzo esta reflexión, anuncia el nacimiento de nuestro Salvador.

Pero el motivo por el que escogí estos versículos para iniciar este texto es otro.

Cuando me encuentro una gran disparidad de opiniones en torno a lo que las distintas denominaciones religiosas consideran como los dones del Espíritu Santo. Muchas personas se ufanan de haber sido bautizadas con el Espíritu Santo y haber adquirido algún Don, los más dicen hablar en lenguas o tener la capacidad de profetizar, pero…….

Analizando lo que nos dice Isaías podemos considerar que:

El nuevo hombre al que se refiere Isaías tendría el Espíritu de Dios, el Espíritu de Verdad, el Paráclito, la acción o presencia de Dios, como la entendían los griegos, El Espíritu Santo, como lo definieron los romanos. Teniendo la presencia de Dios

Tendría también: espíritu de sabiduría, espíritu de inteligencia, espíritu de consejo, espíritu de poder, espíritu de conocimiento, espíritu de temor de Jehová; seis características o dones espirituales que habrían de identificar a Jesucristo durante su ministerio terrenal para evitar “…. juzgar según la vista de sus ojos, ni argüir por lo que habrían de oír sus oídos; en lugar de ello el Divino maestro nos enseñó que hay que juzgar con justicia a los pobres, y argüir con equidad por los mansos de la tierra”

Es necesario hacer notar, que estos dones: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, y temor de Dios, son los que se recomiendan para llevar una vida justa y en paz, estas virtudes con las que Dios nos equipa nos ayudan a llevar una vida adecuada pues nos dan los conocimientos y la fortaleza necesaria para vivir haciendo lo que agrada a Dios.

El tema de los dones del Espíritu Santo comenzaba a parecerme un poco confuso cuando veía a personas ufanarse por orar a Dios de una manera ininteligible, lo que ellos mismos denominan don de lenguas, o cuando escuchaba predicar a “profetas” o “apóstoles” que, en sus propias palabras, manifestaban tener la unción del Espíritu Santo para sanar, profetizar o echar fuera demonios, a la manera que nuestro Salvador lo hacía en su estadía en este mundo.

La existencia del bautizo por el Espíritu Santo está fuera de toda duda, Jesucristo mismo lo anunció: “Porque Juan (el Bautista) ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” Ese día anunciado por Jesucristo fue el día de Pentecostés, 50 días luego de la resurrección de nuestro Salvador.

El Libro de los Hechos de los apóstoles nos narra el suceso de una manera muy singular: “El día de la fiesta de Pentecostés, los seguidores de Jesús estaban reunidos en un mismo lugar. De pronto, oyeron un ruido muy fuerte que venía del cielo. Parecía el estruendo de una tormenta, y retumbó por todo el salón. Luego vieron que algo parecido a llamas de fuego se colocaba sobre cada uno de ellos. Fue así como el Espíritu Santo los llenó de poder a todos ellos, y enseguida empezaron a hablar en otros idiomas. Cada uno hablaba según lo que el Espíritu Santo le indicaba. En aquel tiempo, muchos judíos que amaban a Dios estaban de visita en Jerusalén. Habían llegado de todas las regiones del Imperio Romano. Al oír el ruido, muchos de ellos se acercaron al salón, y se sorprendieron de que podían entender lo que decían los seguidores de Jesús. Estaban tan admirados que se decían unos a otros: «Pero estos que están hablando, ¿acaso no son de la región de Galilea? ¿Cómo es que los oímos hablar en nuestro propio idioma? Los que estamos aquí somos de diferentes países. Algunos somos de Partia, Media y Elam. Otros vinimos de Mesopotamia, Judea, Capadocia, Ponto, Asia, Frigia, Panfilia y Egipto, y de las regiones de Libia cercanas al pueblo de Cirene. Muchos han venido de Roma, otros han viajado desde la isla de Creta y desde la península de Arabia. Algunos somos judíos de

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