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Origen del nombre de la virgen de la puerta


Enviado por   •  5 de Julio de 2011  •  Ensayos  •  4.123 Palabras (17 Páginas)  •  1.048 Visitas

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Palacio Municipal Delegación Policial

Hospital de Apoyo Centro Médico

Santuario de la Virgen de la Puerta Campanario de San Isidro Subida a la Cruz Ermita

Campanario Barrio Santa Rosa Corona de la Virgen Puya Raimondi

Venta de Reses Venta de Papas Venta de Sogas

Terminal Terrestre Plaza de Reses en Otuzco Vendedores de Reses Bebiendo

Fiesta Tradicional Bajada de la Virgen Ventana Informativa de la Provincia de Virú

Criadero Subprefectura

ORIGEN DEL NOMBRE DE LA VIRGEN DE LA PUERTA

El nombre de la Virgen de la Puerta tiene que ver con una antigua leyenda según la cual muchas imágenes religiosas tienen por costumbre: salir de sus templos durante la noche o la madrugada para ir a auxiliar a enfermos, remediar necesidades, ayudar a bien morir.

Es corriente oír decir de tal o cual imagen haberla visto caminando por calles oscuras y desiertas y entrando en casitas donde hay un enfermo grave, poca comida o poca ropa de abrigo. Los devotos que tienen la obligación de vestir a estas imágenes revisan con detenimiento el ruedo de sus vestidos para descubrir huellas de barro o polvo pegado a los encajes de la ropa interior de las vírgenes, lo que denuncia su transitar misterioso.

A la Virgen de la Puerta de la ciudad de Otuzco, en el departamento de La Libertad, se le atribuyen parecidas andanzas. El nombre "de la Puerta" halla su explicación en el supuesto hecho de haber encontrado a la imagen LIC la Virgen lejos del trono en el que se la venera dentro del templo donde habita y cerca de la puerta del mismo.

Parte de la razón de ser de este nombre podría originarse en el ceremonial que precede a la procesión de la Virgen el día principal de su fiesta en Otuzco. Ese día la imagen es colocada en un alto nicho de la fachada del templo, desde el que, lindamente ataviada, mira a toda su feligresía. Desde el nicho se tiende una maroma de hilos de acero que llega hasta el anda donde, llegado el momento, se instala a la Virgen de la Puerta. La imagen entonces desciende desde lo alto ante el pasmo de todos sus devotos y se traslada suavemente al anda ya aderezada que allí la espera.

Este es el momento en el que la concurrencia observa el rostro de la Virgen y, según su estado, hace pronósticos sobre el futuro de muchas cosas. Si la Virgen desciende pálida y temerosa, se sospecha mal año. Si desciende sonrosada, alegre y con mirada brillante, se espera buen año, buena cosecha. La Virgen tiene un público muy numeroso y entusiasta entre sus devotos. Cuando iba a celebrarse la coronación canónica hace años en la ciudad de Trujillo se produjo un tumulto de chóferes, pues cada tino quena transportar en su vehículo desde Otuzco a la imagen. Salomónicamente se resolvió que un conductor llevara los vestidos de la Virgen, otro las joyas, otro los aderezos del anda, etcétera.

La imagen fue vestida y desvestida varias veces durante el viaje. Si se aproximaba a un pueblo que tuviera templo, antes de llegar a él se le retiraba él sombrero de paja, el velo y el guardapolvo que usaba para evitar que el polvo del camino marchitara su belleza y se le cambiaba de ropa. Si las circunstancias lo ameritaban -por ejemplo, si se había preparado un gran recibimiento con arcos de flores, nubes y palomas, bailarines y músicos-, el cortejo hacía un alto y la Virgen era vestida de gala y enjoyada. Así, deslumbrante, entraba la Señora en los pueblos, haciendo alto bajo sus arcos.

La Virgen se movía como una lindísima reina que salía fuera de su alcázar. Tenía su propio equipo de azafatas que la cuidaban, mirando por su descanso y apariencia. Los músicos, los bailarines, la corte de devotos, en fin, la comitiva que tras la imagen se movía despacio en las noches, parecía un camino de luciérnagas debido a las luces de los autos y a las infinitas calderas que los fieles cuidaban de que siempre estuvieran encendidas.

Este avanzar tan lleno de paradas, de cambios de ropa, de corona, de joyas, de volver a peinarla, hizo que el descendimiento de la Virgen de la Puerta desde Otuzco hasta Trujillo fuera lento y difícil. Los cronistas hispanos que vieron la entrada del príncipe Atahualpa a la gran plaza de Cajamarca dicen que el anda en que venia era sostenida por 80 señores principales vestidos todos con una rica librea azul y que, sobre las miles de cabezas de los acompañantes, parecía un castillo deslumbrante de avanzar pausado. Así se vio entrar en la plaza de armas de Trujillo a la procesión que portó a la Virgen de Otuzco.

Las andas de madera labrada desaparecían bajo inmensos ornamentos de plata, en particular dos formas que simulaban alas que se tocaban en las puntas de las plumas guías y encerraban la silueta delicada de la Virgen. El cortejo entró en la plaza, lugar donde se había instalado un estrado para que allí pudiera orar la autoridad eclesial, por la calle que lleva derecho al atrio de la catedral. A medida que el desfile ingresaba aparecieron niñas vestidas de ángeles arrojando pétalos

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