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Escritores De La Libertad


Enviado por   •  3 de Octubre de 2011  •  1.780 Palabras (8 Páginas)  •  1.623 Visitas

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ESCRITORES DE LA LIBERTAD. (introducción)

Todo empieza con una maestra que se llama Erín Gruwell y que escoge enseñar en Wilson para hacer un aporte a la sociedad y en vez de hallar un programa educativo basado en la igualdad de oportunidades, encuentra un clima de racismo y cultura de pandilleros en la que los chicos practican una conducta social de división como forma de vivir la vida en esa parte. Esta actitud la muestran a través de la colocación de las mesas por sectores, creando una separación de forma automática, delimitando fronteras entre ellos, dividiendo el aula en diversos territorios y formando grupos separados y de espaldas a la profesora, en un gesto de desafío y de unidad con el propio grupo.

La misma Erín Gruwell cuenta: “Son los chicos los que se segregan entre sí al llegar al instituto. Crean territorios en función de la raza, la pandilla, el lado de la calle en el que viven o el autobús en el que han venido a clase. Era desolador contemplar la clase y ver cómo eran ellos mismos los que creaban la separación” y comprende que tendrá que enfocar sus clases de un modo poco convencional. Un día intercepta una caricatura racista (un retrato de un estudiante afroamericano con labios y nariz exageradamente acentuados) y por primera vez pierde la compostura ante sus alumnos. Ofendida por el dibujo, Erín lo compara con las caricaturas de los judíos hechas por los nazis como forma de generar el odio racista. Luego se da cuenta de que tiene que encontrar una forma nueva de plantear sus clases para llegar a los chicos. “Traté de explicarles el paralelo que existía entre la discriminación y el dolor, pero no entendía. Todos ellos habían sufrido discriminación pero no lo entendían cuando lo veían expresado con palabras. Empezo a gritarles, perdío el control por primera vez. Ya no era una persona simpática y animosa. Al verse tan airada, tan llena de pasión, me miraron y empezaron a pensar que iba en serio.”

La maestra acierta en la estrategia de preguntarles cuántos de ellos habían recibido disparos, cuántos habían perdido amigos en tiroteos, cuántos tenían familiares o amigos presos... todos levantan la mano. Al ver cuánto tenían en común, las divisiones entre ellos comienzan a disolverse y se disponen a compartir, mostrar y comparar las heridas de guerra que tenían, de bala o de arma blanca. Ella ve cómo los grupos comienzan a hablar entre sí por primera vez, intercambiando sus ideas. Hubo un momento de silencio, la maestra se había ganado su respeto porque nadie en su posición les había hecho nunca esa pregunta. El hielo se había roto y ella vio el efecto que les había producido hablar de los familiares que fueron victimas de accidentes; fue entonces cuando se le ocurrió hablarles de “El diario de Ana Frank” y de otras historias sobre la intolerancia y las penalidades vividas por chicos jóvenes como ellos.

Deseosa de aprovechar el interés que había despertado en sus alumnos, comienza a proponerles materiales de todo tipo. Decidío no bajar el nivel, no consentirles como si fueran niños pequeños. Ella quería que vieran la relevancia de los textos que tenía, ya fuera un soneto o un libro como. Ella quería que los conectaran con su vida, que las palabras saltaran de la página impresa y cobraran sentido para ellos. Al principio no entendían qué tenían que ver con ellos Homero o Shakespeare. Pero debían entender que todos esos escritores habían vivido su propia odisea; quería que aplicaran esa lección a su propia experiencia, para validar lo que eran en la vida. Quería crear un puente entre los libros y su formación vital, enseñarles que la educación tiene una gran fuerza liberadora y es un instrumento igualitario. Estudiar no significaba que tuvieran que renunciar a sus valores propios, a su experiencia; pero era importante que entendieran que ahí fuera les esperaba un mundo de oportunidades".

Así surge en ella la idea de darles cuadernos para que se expresaran, con un dibujo, un poema, o un diario escrito. Los resultados fueron asombrosos: por primera vez los chicos del aula 203 comprendieron el lugar que ocupaban en el mundo viendo que había alguien dispuesto a escuchar lo que tenían que decir. La productora ejecutiva de la película comento que:

“le parecio increíble que Erín supiera ver el parecido existente entre Ana Frank y sus estudiantes. Ana sufrió a causa de su religión y cuando ella vio que los chicos se identificaban con esto, pensó que quizá podría animarles a leer un libro y empezar a escribir algo. Quizá no hicieron un análisis de texto pero empezaron a escribir y en última instancia eso fue lo importante”.

Un grupo de estudiantes imposibles que al principio no se soportaban entre y se convirtieron, gracias a una profesora, en una gran familia que les proporcionaba a cada uno de ellos apoyo y sentido de la identidad. Esta familia, a los que en principio sólo unía su falta de futuro, empezaron a llamarse con orgullo a sí mismos los Escritores de la Libertad.

Erín Gruwell no es una veterana profesora que redime a sus estudiantes; sino que profesora y estudiantes aprenden a colaborar y a respetarse mutuamente y son los chicos los que le enseñan a ser mejor

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