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Cuentos Mexicanos


Enviado por   •  15 de Noviembre de 2013  •  1.129 Palabras (5 Páginas)  •  328 Visitas

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El Pan y El Reloj. Los Hermanos Torres.

Érase una vez una noche de mayo, cuando un reloj fugitivo de prisión remaba velozmente un viejo bote sobre los solitarios fiordos. En su oscuro e incierto camino, encontró a orillas de los fiordos una canasta de paja; la abrió, y dentro de esta yacía una masa y una carta la cual decía:

Confío a usted esta masa de pan, ya que cambiará el destino del mundo.

El reloj se sintió muy importante pues antes nadie había confiado en el; sin embargo necesitaba de un horno para crear al pan, por lo que tomó una valiente decisión y fuera de todo egoísmo regresó al pueblo de donde escapó en busca de algún horno.

El feroz viento de esa noche dificultó el avance del bote, así que el reloj metió a la masa de pan en su camisa para protegerla del frío, después remó con todas sus fuerzas, sudó como nunca, los engranes de su cuerpo trabajaron sin parar, pero al pasar las horas ya no pudo mas y le exclamó a la única estrella que estaba en el cielo:

-¡Necesito fuerzas para seguir el viaje!- Y cayó de fatiga abrazando a la masa de pan.

Al día siguiente la corriente los arrastró a orillas de prisión. El reloj despertó, y asombrado vio que la masa de pan se convirtió en un bebe; observando que con el calor y el sudor de su cuerpo, le había dado al pan la vida.

En ese momento alguien se aproximó. El reloj quiso escapar pero el bebé le sonrió mientras cerraba los ojos para dormir. Este gesto tranquilizó al reloj, puesto que ya no estaba solo; la pequeña estrella le dio las fuerzas que tanto anoche anheló.

Así que cuando tengas que tomar una decisión, escoge el camino del valiente. Pase lo que pase, siempre encontraras la paz, la sabiduría, el amor, y la solución a todo, verás que de esta forma el mundo comenzará cambiar.

Fin

Carta astral. Ma. Asusena

Cuando era pequeña conocí a una gitana que se ofreció a leerme la suerte en una noche de luna menguante, y entre la tenue luz de velas de canela, inciensos de lavanda y bolas de cristal, me leyó los caracoles, las runas, la baraja, el té, las monedas chinas, la mano (la derecha … y luego la izquierda también) leyó mi aura, le tomó una foto y consultó su oráculo, me pidió que me quitara los zapatos y hasta leyó la planta de mis pies.

Algo asustada yo le pedía una respuesta ¿acaso mi vida estába en peligro? ¿sería que mi mala suerte era mucha? Pero la gitana con sus brillantes arracadas que tintineaban como campanillas sólo me sonreía mientras sacaba de un baúl un trozo de pergamino, un frasquito de tinta, una regla de cristal, un compás de fina plata y la reluciente pluma de un cuervo blanco. Yo me quedé como hipnotizada viendo a la misteriosa mujer trazar con sumo cuidado un círculo grande y otro más pequeño, unas cuantas marcas y finas líneas que se unían y entrecruzaban; y cada vez que lo hacían la gitana murmuraba, asentía o sonreía.

Finalmente le pedí que me explicara lo que ella llamaba mi carta astral.

- Habrá en tu vida grandes obstáculos … serán difíciles de superar, también conocerás la tristeza, y tus ojos derramarán muchas lágrimas, sabrás

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