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Presencia De Eros Y Thanatos En El Mito De Orfeo Y Eurídice


Enviado por   •  18 de Agosto de 2011  •  1.979 Palabras (8 Páginas)  •  1.075 Visitas

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Presencia de Eros y Thanatos en el mito de Orfeo y Eurídice

El amor que puede profesar un ser humano por otro, en ocasiones, puede sobrepasar los límites impuestos por la inmortalidad.

Se ha estigmatizado a la muerte – Thanatos – como una maldición, un castigo impuesto por una fuerza divina desde el principio de los tiempos, pero en narraciones como esta es imposible no ver el verdadero significado de la muerte, o mejor aún, una explicación detallada de la verdadera lucha universal; Thanatos vs. Eros.

Orfeo es hijo de Apolo y la musa Calíope, su madre le otorga el don de la música y la poesía, Apolo le regaló una lira de siete cuerdas a la cual le añadió otras dos para emparentarse con el número de musas.

Lo leído anteriormente es lo que se sabe de Orfeo, pero ¿Quién era realmente este hombre?

El mito nos cuenta que era un viajero y un sabio de la época, que las mujeres lo asediaban deseosas de despertar con una melodía suya. Pero hubo una mujer, tal vez no la más bella o la más graciosa, que captó la atención de Orfeo. Captó su atención de una forma tan fuerte que terminó enamorándose de ella, cayó en las redes de Eros y se embelesó con de un sentimiento tan puro y fuerte que han sido pocos los afortunados en experimentarlo.

Orfeo era entonces, un amante.

Amores como ese, no existen dos en la vida, una fusión tal de los respectivos Psiques que se veía reflejado en sus pupilas una forma creada por ambos de circular por este mundo, tan mortal y finito en el que nada parece durar y en el que las dudas arrasan con cualquier rasgo humano en el hombre.

La felicidad de Orfeo y Eurídice pronto se vio manchada por la desgracia, un rapto desafortunado que terminó con la muerte de Eurídice. No han existido lágrimas suficientes para mitigar el dolor de un amante al perder a su amado, no son bastantes las noches, ni la tinta, ni el papel para describir el sentimiento de ausencia. Orfeo se ve obligado a soportar el dolor que Thanatos le ha causado, el arrebato brutal del motor de su existencia, porque eso es Eurídice en Orfeo, al igual que Eros en esencia, pasión de vida. A este mortal se le fue arrancada aquella pasión que solía iluminar sus días y embellecer su música, aquel ser en el que resultaban todos los sueños, aspiraciones y cansancios, a Orfeo le han arrebatado la inspiración.

Amor y Muerte, Eros y Thanatos. Dos opuestos que confluyen en el universo, todo lo que nace debe perecer excepto lo que se ama. Es entonces donde nos adentramos en el dilema principal de este mito y de la vida del hombre, ¿Qué es más fuerte, Eros o Thanatos?

Orfeo obtiene su fuerza del vestigio del ser por el que ha inspirado y exhalado por tanto tiempo, de la presencia nocturna de un ser que no está a su lado, pero sí ha estado, está y estará en él hasta el fin de los tiempos, incluso cuando el olvido quiera dejar huella, cuando el tiempo borre los detalles del recuerdo, ahí estará ella presente.

Porque eso también es Eros, complemento de un ser con otro, unión imperfecta tan perfecta que es imposible ceder ante el descuido, que ignora si los ojos eran de cual o tal tono, porque es algo que se tiene dentro, se siente y se forma con el tiempo. Eros es tan fuerte que vence al tiempo mismo, capaz de impulsar al ser humano a proezas extraordinarias, de convertirlo en un ser excelente. Tan fuerte eres, Eros, que haces que llueva, que salga el sol, puedes provocar un frío intenso o un calor sobrecogedor y como está dicho, eres saber que un cielo en un infierno cabe.

El amor es un regalo, que sobrepone cualquier gracia obtenida por el hombre, un regalo no eventual que se apodera del hombre y se hace el hombre mismo. Se sostiene por sí mismo y cuando es verdadero dura una eternidad. Cada una de sus apariciones es única e irrepetible y al igual que con Thanatos, no hay mucho que se pueda aprender de ellos antes de caer y convertirse en ellos.

En pocas palabras, Eros es el sentimiento más humano de Dios.

Entonces, este Eros que llega a Orfeo y poco a poco se cuela en sus entrañas, se convierte en Orfeo.

Thanatos, su contraparte, es la negación obvia de la vida, la oscuridad en la que se ve sumida el hombre cuando desespera pero al mismo tiempo rasgo característico de la existencia, una vez que naces lo único que puedes saber de tu vida ciertamente es que perecerás y no existe nada que alguien pueda hacer para evitarlo, el mismo hijo de Dios ha tenido que morir para ascender a los cielos.

¿Importa entonces todo el esfuerzo de Eros cuando está escrito Thanatos en nuestras palmas?

Se dijo antes, que todo lo que nace ha de perecer excepto lo que se ama.

Significado de aquella frase: Es la constatación de un hecho, la que será probablemente una de las verdades más altas que descubrirá el ser humano en su vida sensible. Thanatos es el olvido, el pecado, la omisión y el vacío. Un amado resiste contra el olvido, las manchas, la distracción y la nada, un amado es la luz del mundo, es la representación de la semilla perfecta en la faz de la sensibilidad.

Ese este binomio el que impulsa a Orfeo a realizar su travesía al Hades a fin de traer a la vida a su amada, y entonces emprende el llamado viaje iniciático, que se observa en todas las culturas antiguas (Gilgamesh en el Asirio Babilónico, por citar un ejemplo).

Orfeo utiliza su preciosa música como instrumento de conmoción para obtener su cometido, la conmoción por arte es algo muy poderoso que ha evitado al hombre de perder todo lo humano

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