Historia.
Tesis23 de Septiembre de 2014
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Capítulo I: Si hay muchos mundos. Trata de las cinco Zonas.
Habiendo de tratar del Nuevo Mundo, o de la mejor y más principal partesuya, que son los reinos y provincias del Imperio llamado Perú, de cuyasantiguallas y origen de sus Reyes pretendemos escribir, parece que fuera justo,conforme a la común costumbre de los escritores, tratar aquí al principio si elmundo es uno sólo o si hay muchos mundos; si es llano o redondo, y si tambiénlo es el cielo redondo o llano; si es habitable toda la tierra o no más de las zonastempladas; si hay paso de una templada a la otra; si hay antípodas y cuáles sonde cuáles, y otras cosas semejantes que los antiguos filósofos muy larga ycuriosamente trataron y los modernos no dejan de platicar y escribir, siguiendocada cual opinión que más le agrada.Mas porque no es aqueste mi principal intento ni las fuerzas de un indio pueden presumir tanto, y también porque la experiencia, después que sedescubrió lo que llaman Nuevo Mundo, nos ha desengañado de la mayor partede estas dudas, pasaremos brevemente por ellas, por ir a otra parte, a cuyostérminos finales temo no llegar. Mas confiado en la infinita misericordia, digoque a lo primero se podrá afirmar que no hay más que un mundo, y aunquellamarnos Mundo Viejo y Mundo Nuevo, es por haberse descubierto aquélnuevamente para nosotros, y no porque sean dos, sino todo uno. Y a los quetodavía imaginaren que hay muchos mundos, no hay para qué responderles, sinoque se estén en sus heréticas imaginaciones hasta que en el infierno sedesengañen de ellas. Y a los que dudan, si hay alguno que lo dude, si es llano o
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redondo,
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se podrá satisfacer con el testimonio de los que han dado vuelta a todoél o a la mayor parte, como los de la nao Victoria y otros que después acá le hanrodeado. Y a lo del cielo, si también es llano o redondo, se podrá responder conlas palabras del Real Profeta:
Extendens cælum, sicut pellem
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en las cuales nosquiso mostrar la forma y hechura de la obra, dando la una por ejemplo de la otra,diciendo: “Que extendiste el cielo así como la piel”, esto es, cubriendo con elcielo este gran cuerpo de los cuatro elementos en redondo, así como cubriste conla piel en redondo el cuerpo del animal, no solamente lo principal de él, mastambién todas sus partes, por pequeñas que sean.A los que afirman que de las cinco partes del mundo que llaman zonas noson habitables más de las dos templadas, y que la del medio por su [e]xcesivocalor y las dos de los cabos por el demasiado frío son inhabitables, y que de launa zona habitable no se puede pasar a la otra habitable por el calor demasiadoque hay en medio, puedo afirmar, demás de lo que todos saben, que yo nací en latórrida zona, que es en el Cozco, y me crié en ella hasta los veinte años, y heestado en la otra zona templada de la otra parte del Trópico de Capricornio, a la parte del sur, en los últimos términos de los Charcas, que son los Chichas, y, para venir a esta otra templada de la parte del norte, donde escribo esto, pasé por la tórrida zona y la atravesé toda y estuve tres días naturales debajo de la líneaequinoccial, donde dicen que pasa perpendicularmente, que es en el cabo dePasau,
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por todo lo cual digo que es habitable la tórrida también como lastempladas. De las zonas frías quisiera poder decir por vista de ojos como de lasotras tres. Remítame a los que saben de ellas más que yo. A los que dicen que por su mucha frialdad son inhabitables, osaré decir, con los que tienen locontrario, que también son habitables como las demás, porque en buenaconsideración no es de imaginar, cuanto más de creer, que partes tan grandes delmundo las hiciese Dios inútiles, habiéndolo criado todo para que lo habitasen loshombres, y que se engañan los antiguos en lo que dicen de las zonas frías,también como se engañaron en lo que dijeron de la tórrida, que era inhabitable por su mucho calor. Antes se debe creer que el Señor, como padre sabio y poderoso, y la naturaleza, como madre universal y piadosa, hubiesen remediadolos inconvenientes de la frialdad con templanza de calor, como remediaron eldemasiado calor de la tórrida zona con tantas nieves, fuentes, ríos y lagos comoen el Perú se hallan, que la hacen templada de tanta variedad de temples: unasque declinan a calor y a más calor, hasta llegar a regiones tan bajas, y por endetan calientes, que, por su mucho calor, son casi inhabitables, como dijeron los
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Ya para cuando Garcilaso escribía, la esfericidad de la Tierra estaba plenamente comprobaday aceptada; incluso desde antes de los grandes descubrimientos marítimos del siglo XV, en losmedios científicos medievales existía el consenso de la forma redonda del planeta.
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Cita del Salmo 103:2 (104:2 en la versión hebrea), escrito por David “el rey profeta”alabando al Creador: “extendiste el cielo como una piel.”
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Cabo de Pasau: Cabo Pasado, situado inmediatamente al sur de la línea equinoccial. Elnombre podría ser de origen indígena o bien aludir al hecho que estaba situado “pasando” lalínea ecuatorial.20
antiguos de ella; otras regiones, que declinan a frío y más frío, hasta subir a partes tan altas que también llegan a ser inhabitables por la mucha frialdad de lanieve perpetua que sobre sí tienen, en contra de lo que de esta tórrida zona losfilósofos dijeron, que no imaginaron jamás que en ella pudiese haber nieve,habiéndola perpetua debajo de la misma línea equinoccial, sin menguar jamás nimucho ni poco, a lo menos en la cordillera grande, si no es en las faldas o puertos de ella.Y es de saber que en la tórrida zona, en lo que de ella alcanza el Perú, noconsiste el calor ni el frío en distancia de regiones, ni en estar más lejos ni máscerca de la equinoccial, sino en estar más alto o más bajo de una misma región yen muy poca distancia de tierra, como adelante se dirá más largo. Digo, pues,que a esta semejanza se puede creer que también las zonas frías estén templadasy sean habitables, como lo tienen muchos graves autores, aunque no por vista yexperiencia; pero basta haberlo dado a entender así el mismo Dios, cuando crióal hombre y le dijo: "creced y multiplicad y henchid la tierra y sojuzgadla". Por donde se ve que es habitable, porque, si no lo fuera, ni se podía sojuzgar nillenar de habitaciones. Yo espero en su omnipotencia que a su tiempodescubriera estos secretos (como descubrió el Nuevo Mundo) para mayor confusión y afrenta de los atrevidos, que con sus filosofías naturales yentendimientos humanos quieren tasar la potencia y la sabiduría de Dios, que no pueda hacer sus obras más de como ellos las imaginan, habiendo tantadisparidad del un saber al otro cuanta hay de lo finito a lo infinito. Etc.
Capítulo II: Si hay antípodas.
A lo que se dice si hay antípodas o no, se podrá decir que, siendo el mundoredondo (como es notorio), cierto es que las hay. Empero tengo para mí que por no estar este mundo inferior descubierto del todo, no se puede saber de ciertocuáles provincias sean antípodas de cuáles, como algunos lo afirman, lo cual se podrá certificar más aína respecto del cielo que no de la tierra, como los polos eluno del otro y el oriente del poniente, dondequiera que lo es por la equinoccial.Por dónde hayan pasado aquellas gentes tantas y de tan diversas lenguas ycostumbres como las que en el Nuevo Mundo se han hallado, tampoco se sabede cierto, porque si dicen por la mar, en navíos, nacen inconvenientes acerca delos animales que allá se hallan, sobre decir cómo o para qué los embarcaron,siendo algunos de ellos antes dañosos que provechosos. Pues decir que pudieronir por tierra, también nacen otros inconvenientes mayores, como es decir que sillevaron los animales que allá tenían domésticos, ¿por qué no llevaron de los queacá quedaron, que se han llevado después [de] acá? Y si fue por no poder llevar tantos ¿cómo no quedaron acá de los que llevaron? Y lo mismo se puede decir de las mieses, legumbres y frutas, tan diferentes de las de acá, que con razón lellamaron Nuevo Mundo, porque lo es en toda cosa, así en los animales mansos y
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bravos como en las comidas, como en los hombres, que generalmente sonlampiños, sin barbas.Y porque en cosas tan inciertas es perdido el trabajo que se gasta enquererlas saber, las dejaré, porque tengo menos suficiencia que otro parainquirirlas. Solamente trataré del origen de los Reyes Incas y de la sucesión deellos, sus conquistas, leyes y gobierno en paz y en guerra.Y antes que tratemos de ellos será bien digamos cómo se descubrió este Nuevo Mundo, y luego trataremos del Perú en particular.
Capítulo III: Cómo se descubrió el Nuevo Mundo.
Cerca del año de mil y cuatrocientos y ochenta y cuatro, uno más o menos,un piloto natural de la villa de Huelva, en el Condado de Niebla, llamado AlonsoSánchez de Huelva, tenía un navío pequeño, con el cual contrataba por la mar, yllevaba de España a las Canarias algunas mercaderías que allí se le vendían bien,y de las Canarias cargaba de los frutos de aquellas islas y las llevaba a la isla dela Madera,
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y de allí se volvía a España cargado de azúcar y conservas. Andandoen esta su triangular contratación, atravesando de las Canarias a la isla de laMadera, le dio un temporal tan recio y tempestuoso que, no pudiendo resistirle,se dejó llevar de la tormenta y corrió veinte y ocho o veinte y nueve días sinsaber por dónde ni adónde, porque en todo este tiempo no pudo tomar el altura por el sol ni por el norte.Padecieron los del navío grandísimo trabajo en la tormenta, porque ni lesdejaba comer ni dormir. Al cabo de este largo tiempo se aplacó el viento y sehallaron cerca de una isla; no se sabe de cierto
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