Instrumento de la ENAHP
AnatorresaDocumentos de Investigación17 de Octubre de 2026
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Introducción
Cuando entramos a la ENAHP, no solo venimos a clases a ver materias de administración o finanzas, sino que también formamos parte de una comunidad donde la convivencia diaria depende de que todos pongamos de nuestra parte. Para que las cosas fluyan con orden, respeto y armonía, la institución cuenta con un reglamento que establece qué cosas se esperan de nosotros como estudiantes y cuáles son las reglas del juego. A veces uno piensa que las normas son solo para castigar, pero la verdad es que este reglamento busca orientarnos, ayudarnos a corregir a tiempo cuando nos equivocamos y mantener el buen nombre de nuestra escuela. En este trabajo explicamos y entendemos desde las llamadas de atención más suaves hasta los casos más serios, y qué pasos se siguen si alguna vez toca enfrentar un proceso de estos dentro de la institución
Contenido
En las disposiciones generales y fuentes artículos 1 al 5 establecen que este reglamento es la normativa básica que regula nuestra conducta y deberes como estudiantes de la ENAHP-IUT. Es muy importante entender que todo el personal de la escuela (profesores, directores y bedeles) tiene la obligación estricta de hacernos cumplir estas reglas, y si se hacen de la vista gorda, ellos mismos se exponen a ser sancionados.
Nuestra conducta en todo momento deja en alto o mal parada a la institución, la cual se nutre de la Ley de Universidades y las normas internas. Si rompemos alguna regla, el reglamento prevé dos caminos: una corrección pedagógica o una sanción formal, dividiendo las faltas según su gravedad en leves, graves o muy graves. Cuando cometemos una falta menor en el día a día, entramos en el terreno de las correcciones pedagógicas artículos 6 al 10. Estas no son castigos formales en un expediente, sino llamadas de atención preventivas y orientadoras que cualquier autoridad de la escuela desde un bedel o personal administrativo hasta un profesor o director está facultado para darnos.
Los profesores dentro del aula tienen el poder de mandarnos silencio, cambiarnos de puesto, sacarnos temporalmente de clase si es necesario para mantener el orden, o corregir nuestras distracciones y modales. Sin embargo, hay que tener cuidado, porque si nos corrigen una conducta indebida y la repetimos la situación escala y pasamos a ser amonestados formalmente.
Las sanciones oficiales artículos 11 al 25 van desde la amonestación hasta la expulsión, dependiendo de la magnitud de la falta. Las faltas leves se castigan con amonestación o suspensión de hasta tres días; las graves con suspensión de más de tres días o pérdida del curso; y las muy graves van directo a la expulsión. Para definir la dureza del castigo, las autoridades evalúan nuestros antecedentes y el daño causado.
La amonestación es una reprimenda escrita que va al expediente tras ser reportada a Secretaría, y acumular tres en un período académico te lleva a una suspensión larga. Por su parte, la suspensión temporal te prohíbe asistir a clases, pasantías o investigaciones por un número determinado de días (pudiendo ir a presentar exámenes si te coinciden), y acumular tres suspensiones te hace perder el curso. Perder el curso significa quedar sin la condición de alumno regular ni beneficios (biblioteca, computadoras), y si te vuelves a portar mal después de eso, te expulsan.
La expulsión es la sanción máxima, la cual te bota definitivamente de la institución sin opción a regresar, obligando a la escuela a revisar el caso mediante consultas obligatorias con el Director General y a notificarlo a las demás universidades del país. Asimismo, existen factores que agravan la situación o la extinguen. artículos 26 al 30 Las faltas se vuelven peores si hubo premeditación, ayuda de otros, grupos concertados o si se actuó bajo los efectos del alcohol o sustancias psicotrópicas.
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