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Explotación De Los Trabajadores En La Historia


Enviado por   •  23 de Junio de 2011  •  1.794 Palabras (8 Páginas)  •  953 Visitas

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INTRODUCION

La perspectiva con que se ha escrito este ensayo es académica en la relación de cómo se formo esa explotación del trabajador y a la vez con una mirada conceptual sobre la explotación capitalista actualmente

La explotación de los trabajadores por los capitalistas sigue siendo, hoy como ayer, la esencia misma del modo de producción capitalista. Sin embargo, la invasiva ideología liberal ha conseguido que hasta los miembros de los sindicatos de clase (que son de clase pero están impregnados de esa misma ideología liberal), empezando por sus dirigentes, que utilizan los medios de comunicación y demás medios a disposición de la burguesía. Hablan, sí, de la explotación de los niños que realizan jornadas agotadoras con sueldos de hambre. Pero como ya no hablan de explotación en nuestro contexto social más avanzado, parece como si no existiera la realidad de la explotación en los países del capitalismo desarrollado. Como

no aparece en la Televisión, tienden a pensar que la explotación no existe. De hecho, como veremos en este ensayo, ocurre todo lo contrario ya que, mientras más desarrollada está la productividad del trabajo colectivo de una sociedad, mayor grado de explotación experimentan sus trabajadores (aunque puedan consumir más mercancías).

A partir del Renacimiento, el hombre comienza a tomar conciencia respecto a sí mismo y con respecto a la naturaleza. La naturaleza es fuente de explotación, porque es moldeada y acondicionada dentro de la vida de los renacentistas; su morada es artificial, es el nacimiento de la modernidad. El hombre obtiene un nuevo modo de pensar, adquiriendo consigo su libertad y como consecuencia, contrae responsabilidad moral; por tanto, la dignidad designa la creación de la doctrina de los Derechos Humanos con el único fin de satisfacer las necesidades de las comunidades a las que se integra. El mundo, tal como lo conocemos ahora, es una mera respuesta a la modernidad, es decir, al suceso de cambios en el pensamiento del hombre, en donde su emancipación es uno de los rasgos principales, junto con el individualismo.

En el Renacimiento nace el valor del individuo y la dignidad se basa en la libertad del hombre. Al realizarse como seres humanos, su deber de individuo los invita a crear instrumentos que le sirven en su búsqueda de libertad y añade a su cotidianeidad una serie de máquinas (la imprenta inventada por Gutemberg, la máquina de hilar movida por agua de Arkwright y la máquina de vapor de Watt), creadas con la finalidad de una mejor forma de vida, un cambio radical del cual ni ellos tenían idea o imaginaron, iban a revolucionar las vidas de prósperas generaciones.

Descubren el ojo y la mano del hombre, generando la ciencia y poco después la tecnología; es un periodo en el cual el hombre comienza a liberarse y a conocer el mundo viéndolo como objeto, separándose de la visión teológica; de pertenecer a ella como otro objeto. El Renacimiento le hereda a la modernidad un racionalismo que reivindica para sí la ciencia y el progreso.

Al manifestarse su racionalidad instrumental, el hombre reintegra el cientificismo, dando paso al cálculo de los medios más útiles para lograr un fin determinado. Es así que el

pensamiento moderno conduce al hombre a crear aparatos tecnológicos. Detrás de la tecnología existe una secuencia de valimientos derivados de la modernidad y de la Revolución Industrial, la primera de las revoluciones tecnológicas. De ahí parte El Industrialismo trajo consigo el uso de maquinaria para el proceso de producción, así como la libertad derivada del contrato de nómina de trabajo capitalista que deja fuera a la violencia, quedando centralizada en las autoridades estatales (puntos clave del nuevo sistema de clases). Las manos son sustituidas por esta nueva maquinaria, retribuyendo al centro de trabajo.

Con la llegada del capitalismo, los medios de producción (tierra, trabajo y capital) son de la propiedad privada; la mano de obra es despojada de ésta, convirtiéndose en una mano de obra asalariada. Esta relación conforma el eje principal del sistema de clases. Las sociedades capitalistas se caracterizan por su innovación tecnológica: las instituciones y sus relaciones económicas son preponderadas por dichas innovaciones; el frenesí tecnológico se albergó en la máquina hecha por máquinas. En efecto, las sociedades desarrolladas como las de occidente de Europa, principalmente Estados Unidos, invirtieron en la construcción de nuevas máquinas que más tarde suplirán la mano de obra. Aquí debe hacerse hincapié en el empleo de la fuerza de trabajo, pues conlleva a un nuevo surgimiento del sistema de clases: al emplear hombres y mujeres en una situación de paro forzoso, son comprometidos a aceptar el trabajo en fábricas textiles. A lo largo del desarrollo de la historia del capitalismo, el proletariado se hace fuerte al unirse en protestas masivas y revueltas menores, provocando el hundimiento social a los gobiernos reaccionarios europeos e incitando visiones prematuras de un ocaso del capital en condiciones radicales, como las observaba KARL MARX.

Poner en el primer plano un análisis al proceso productivo significa estudiar atentamente el cambio tecnológico. Ningún fenómeno tiene tanta gravitación en la dinámica del capital como la innovación. En función de la introducción de los nuevos productos y las nuevas formas de producción se modifican los tiempos de trabajo y los valores relativos de todas las mercancías. De estos cambios surgen los beneficios extraordinarios, que desplazan la inversión de una rama a otra y las pérdidas acumulativas que desembocan en la crisis.

Pero además, en la actualidad, con la aparición de una nueva rama informática y la creciente

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