Ciencia
pXperto4Tesis14 de Diciembre de 2014
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Nació en París en 1932 y murió en 1984. Fue lector temprano, ávido cinéfilo, delincuente juvenil, crítico cinematográfico, actor y director de cine. A comienzos de la década del cincuenta fue adoptado por el crítico André Bazin y Janine, su esposa. Truffaut, que ya había sido involuntario huésped de instituciones correccionales y desertor del ejército francés; recibió en el seno de la familia Bazin el afecto y cariño que le había faltado en su familia, y protección ante el sistema legal que lo perseguía.
Si hay un hecho evidente en la filmografía de François Truffaut es que su vida está presente en sus películas. De Los cuatrocientos golpes a Vivamente el domingo, su ópera prima y su último filme respectivamente, todas y cada una de sus 21 cintas son un espejo transparente de su biografía, sus sentimientos, su pensamiento y su inmenso talento.
Desde pequeño, Truffaut había buscado refugio en los libros y en el cine. Su amor por la literatura cuenta con un homenaje directo en Fahrenheit 451, donde sus textos preferidos arden bajo el fuego de la dictadura imaginaria que creó Ray Bradbury, y la literatura apenas sobrevive en la memoria de unos vagabundos que repiten a Maquiavelo, Poe, Bronte, Austen, Defoe y tantos otros.
La transición de la adolescencia a la madurez están presentes de una manera viva en sus películas. En el caso de Antoine Doinel, el héroe de sus primeras películas, retratado en una tetralogía de filmes en la que el personaje y su actor protagonista crecen al unísono. Los cuatrocientos golpes, Besos robados, Domicilio conyugal y L'amour en fuite son las cuatro películas consagradas a Doinel y, en ellas, Truffaut lleva a la pantalla sus propias obsesiones, desde las de un niño maravillado por el séptimo arte, hasta las aventuras amorosas.
Se entregó por entero al mundo del cine, no sólo como director, sino como protagonista de películas como El pequeño salvaje, particular homenaje a Rousseau, y La noche americana, por la que recibió el Oscar a la Mejor película extranjera.
Otros niños salvajes[editar]
Los casos de niños salvajes han cautivado siempre a la opinión pública. El primer caso documentado es el del «niño lobo de Hesse», hallado en 1344, cuando la documentación permite, quizá por primera vez, sobrepasar el dominio meramente mitológico. En 1731, en Francia, se encontró a una niña de unos 10 años de edad cerca de Chalons-sur-Mame, descalza y vestida con pieles de animales. La llamaron «la niña esquimal» por sus rasgos y porque al aprender a hablar contó que había visto unos grandes animales marinos que comían peces. Durante un tiempo, la niña permaneció muda, comiendo pequeños animales crudos. Más adelante las ventajas de la civilización tuvieron efectos negativos sobre la niña, que se enfermaba con frecuencia. Ingresó en un convento parisino, destino común de los niños perdidos, y ahí acabó su pista. El gran naturalista sueco Carl Von Linné la incluye dentro de sus nueve especímenes de Homo sapiens ferus, una subespecie de la humanidad creada por el, en su trabajo Systema Naturae, publicado en 1758.
Existen dos tipos de niños salvajes aquellos que deben sobrevivir por si mismos, como la esquimal de Champaña, o el niño salvaje del Aveyron (1800) y aquellos que realmente parecen haber sido criados por animales. La posibilidad de esta educación animal fue rebatida por mucho tiempo por los escépticos, hasta el caso de los niños lobos de Midnapore (India, 1920), que aporto una prueba convincente a este expediente.
En 1937, se documentó el caso de una niña, en Turquía, que había pasado ocho años viviendo con una familia de osos. En 1971 el del niño gacela que se desplazaba a saltos, confirmado por el antropólogo francés Jean Claude Armen. En 1981, una pequeña portuguesa de nueve años que
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