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Economia Politica Y Sostenibilidad


Enviado por   •  13 de Febrero de 2014  •  2.377 Palabras (10 Páginas)  •  171 Visitas

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INTRODUCCION

Las políticas fiscales de cualquier país que buscan su sostenimiento financiero, están relacionadas con el comportamiento de la deuda pública, es decir, con el desarrollo económico de largo plazo, ya que es el patrimonio colectivo el que se encuentra el juego y es éste el que debe administrarse responsablemente para suplir las necesidades de los habitantes y las instituciones del país.

El Estado tiene el deber de asegurar a sus ciudadanos el cumplimiento de los derechos fundamentales, para lo cual cuenta con el patrimonio que ha sido recolectado a partir de diversos gravámenes e impuestos, y el cual se emplea en estos ítems con un concepto conocido como gasto público. Cuando el egreso supera el ingreso se produce un déficit fiscal.

El déficit fiscal actual en Colombia se ha atribuido a causas como la dinámica de la economía, tanto interna como a nivel mundial, al igual que las políticas de ingresos y egresos de las últimas administraciones . Por lo tanto, el análisis del déficit fiscal que se desarrolla en este documento busca demostrar la incidencia de las promesas electorales, las prerrogativas y la permanencia del gobierno en el poder, y la limitación de los favores parlamentarios comprometen significativamente el monto de la deuda pública, la eficiencia del gasto y el balance fiscal.

DESARROLLO

Existen varios métodos utilizados por los gobiernos para poder pagar el déficit fiscal: disminución del gasto, aumento de impuestos, un aumento en la cantidad y monto de los préstamos que solicita en el exterior o a nivel nacional, o con emisiones de dinero. Para poder tener buenos resultados, todas estas herramientas se deben ser correctamente aplicadas, puesto que la disminución del gasto puede afectar las políticas sociales y de inversión del gobierno; los impuestos pueden afectar a los ciudadanos, que dejarán de consumir y de invertir, y por lo tanto no se presentaría crecimiento económico; los prestamos aumentan la deuda pública y éste, al competir con la banca privada por el dinero, hace que aumenten las tasas de interés que, a su vez, pueden llevar a una disminución de la inversión en el país y, como ya es conocido, las emisiones de dinero pueden terminar generando un aumento de la inflación .

Históricamente, en Colombia se ha podido observar como la intervención directa del Estado ha estado presente en la política y economía, lo que hace que los cambios en el manejo fiscal estructural y la sostenibilidad de la deuda pública van a depender más de como se logre actuar sobre factores institucionales y políticos que de la persistencia en crear normas para reducir el déficit fiscal y hacer sostenible la economía.

En la última década en Colombia debido a los efectos fiscales de la Constitución de 1991, varios analistas han concluido que aumentó descomunalmente el gasto público y las transferencias, generó más déficit fiscal, estableció inflexibilidades estructurales que han hecho imposible para el país el lograr un balance fiscal sostenible y asegurar un crecimiento similar al histórico.

A mayor déficit, es necesaria la búsqueda de fuentes de financiamiento interno y externo para cubrir la falta de dineros, pero un aumento de la deuda se traduce en aumento de los intereses, generando así la raíz de la crisis de la deuda en la década de 1980, se presentó un agotamiento de las fuentes externas de financiamiento y se efectuó una conversión de la deuda externa por deuda interna, y el Estado tuvo que asumir la carga del servicio de las deudas externas pública y privada.

EL DEFICIT FISCAL COLOMBIANO

Con la reforma tributaria de 1991 se redujo el arancel efectivo de 20.2% del valor CIF de las importaciones para el período 1985-1990 al 7.2% de las mismas para el período 1992-1997 y se sustituyó con el impuesto al valor agregado (IVA) que se ajustó hacia arriba, mientras que se daba una fuerte expansión de las importaciones que compensaron un tanto la baja del arancel.

El haber obtenido unos buenos ingresos con el aumento del IVA y de los aportes pensiónales y de salud condujo a que todos los gastos del gobierno se dispararan y a que se requirieran nuevas reformas tributarias que llevaron de nuevo el impuesto de la renta de 30% en 1990 a 37.5% en 1994 o sea que se gravó también el ahorro y se frenaron las inversiones. El aumento del gasto de la administración Samper y un déficit del gobierno central que alcanzó a 5.1% del PIB en 1998 obligó a una nueva reforma tributaria en 1998, la sexta desde 1991.

El desplazamiento de impuestos debía estar acompañado de una reducción del tamaño del gobierno central, una transferencia grande de sus ingresos a las regiones, un fin a su tradicional corrupción y una imposición de parámetros de eficiencia estricta en su funcionamiento. Mientras se liquidaron muchos de los activos públicos, estos no fueron substituidos por otros activos más líquidos del Estado que hubieran servido como ahorro del país, sino que sirvieron para financiar un creciente déficit fiscal causado por un incremento de las transferencias y muchos otros nuevos gastos de funcionamiento que se impuso el propio gobierno central. Se logró el peor de los mundos: una venta de activos que de alguna manera eran productivos por unas nóminas que no producen nada sino que consumen los activos aludidos y recursos extraídos penosamente de los bolsillos de los contribuyentes. Para empeorar las cosas, las privatizaciones fueron Un elemento que empeoro la existencia del déficit fue el proceso de descentralización, con el aumento de las transferencias a los gobiernos locales.

El objetivo de un proceso de descentralización es el de transferir además de dineros a las entidades territoriales, parte de las obligaciones del gobierno central; pero en Colombia ese objetivo no se ha cumplido hasta este momento, pues, a transferir importantes recursos a los municipios y departamentos, y estos no se esforzaron lo suficiente en generar recursos propios.

Al iniciar el primer período presidencial de Álvaro Uribe y durante su discurso de posesión, afirmó que el ajuste fiscal para enderezar las finanzas públicas es ineludible, Anticipó que los empresarios que con llevarían sobre sus hombros nuevas responsabilidades tributarias en procura de un mayor crecimiento de la economía y el empleo.

Las estadísticas mostradas por el Presidente en ese entonces incluían la miseria en la que se encontraban nueve millones de colombianos. El 57% se ubicaba en la línea de pobreza. Además del 16% de desempleo hay 6,5 millones de subempleados. El déficit total superaba el tres por ciento del PIB. La capacidad de pago de la deuda pública estaba saturada.

Más tarde, como parte de su campaña de reelección, mostró cifras para el manejo fiscal estatal:

Entre el 2002

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