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RESUMEN DEL LIBRO CONTRATO SOCIAL


Enviado por   •  19 de Julio de 2012  •  2.172 Palabras (9 Páginas)  •  608 Visitas

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Síntesis del libro El Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau

El derecho social es como un derecho sagrado ya que sirve de base a todos los demás. La familia, la sociedad más antigua y única natural, es tomada como el primer modelo de las sociedades políticas porque la forma del padre toma la del jefe y el pueblo la de los hijos.

La fuerza es una potencia física y cedemos ante ella porque es un acto de necesidad, no de voluntad, cuanto más se puede ser un acto de prudencia. La fuerza es un derecho y el más fuerte siempre tiene la razón, siendo la fuerza un derecho, estamos obligados a obedecer a quien tenga más fuerza, es decir a los poderes legítimos, estos nacen de que ningún hombre tiene autoridad sobre ningún otro.

Enajenar significa ceder o vender, un hombre que se hace esclavo de otro, no cede su libertad, la vende cuando menos por su subsistencia y debido a que un hombre no puede enajenar la libertad de sus hijos, ya que ellos nacieron hombre y libres, sólo puede estipular condiciones para asegurar su conservación y bienestar.

El fin de una guerra es la destrucción del Estado enemigo, se puede matar al defensor siempre y cuando tenga el arma en mano, de lo contrario, el vencedor tiene el derecho de matar al vencido, pudiendo comprar su vida al precio de su libertad.

El derecho de conquista tiene su fundamento en la ley del más fuerte, como consecuencia del derecho de vida y muerte está sobre el derecho de la esclavitud, este significa obedecer mientras a ellos están forzados; aunque para Rousseau esto sea ilegítimo, absurdo y no signifique nada, ya que "esclavo" y "derecho" son contradictorios y se excluyen mutuamente.

Superar las fuerzas que cada individuo emplea para mantenerse en sí mismo es el riesgo que corren los hombres en estado natural, es por eso que se necesita formar por agregación una suma de fuerzas capaz de sobrepujar la resistencia de ponerlas en un juego con un solo fin y hacerlas unidas de conformidad, esta suma de fuerzas no puede nacer sino del concurso de muchos, en donde se proteja con fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, uniéndose así mismo y permaneciendo tan libre como antes, esto es la elaboración de un Pacto Social.

Al violar el Pacto Social cada individuo recobra su condición primitiva y recobra también su libertad natural al perder la convencional. Cada uno pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la Voluntad General.

Al realizar esta asociación se elabora un compromiso recíproco tal es con los particulares como miembros del soberano para con los particulares y como miembros del Estado para con el soberano. De esta manera es imposible que el cuerpo quiera perjudicar a todos sus miembros y de que estos mismos nieguen su fidelidad al soberano.

Querer gozar los derechos del ciudadano sin querer cumplirlos deberes del súbdito causaría la ruina del cuerpo político, para evitar esto, debe existir compromiso y otorgar a cada ciudadano la patria.

El cambio que produce a un hombre pasar de un estado natural a un estado civil es un cambio muy notable, sustituyendo en su conducta la justicia al instinto y dando sus acciones la moralidad que antes carecía, esta se debe a que deja de pensar en él y consulta a la razón antes de prestar oído a sus indicaciones. Siendo así que el hombre al perder al perder su libertad natural y el derecho ilimitado a lo que le desea, gana la libertad civil y la propiedad de lo que posee.

Estas dos libertades se diferencian de la siguiente manera:

Libertad Natural.- Tiene por límites fuerzas individuales.

Libertad Civil.- Circunscrita por la Voluntad General.

Es de esta manera que la Voluntad General puede únicamente dirigir las fuerzas del Estado de acuerdo con los fines de su institución, que es el bien común, diferenciando entre Voluntad General y Voluntad de todos, la primera solo atiende al interés común y la segunda al interés privado.

Aunque la finalidad del Contrato Social es la conservación de los contratantes, el Estado puede pedir arriesgar tu vida, ya que tu vida no es solamente un beneficio de la naturaleza, sino una condición de Estado: Pena de Muerte. Si el Estado conviene que yo muera, debo morir, al ser una condición de vida de Estado.

Un malhechor al atacar el derecho social se convierte en rebelde y traidor de la patria, de tal manera que si se muestran pruebas y declaraciones de que ha violado el contrato social, violando leyes o haciendo guerra, debe ser suprimido por medio del destierro como infractor del pacto, o con la muerte como enemigo público.

La soberanía es la encargada de la autoridad en el cuerpo político y jamás deberá enajenarse ya que ella representa el ejercicio de la Voluntad General, de tal manera que la soberanía es indivisible, ya que se confunden todas las partes tanto como separándolas; algunos ejemplos son el poder legislativo y el poder ejecutivo, el derecho de impuesto, de injusticia y de guerra; en administración interior y en poder contratar en el extranjero.

Le damos vida al cuerpo político con el cuerpo social y con la ley le damos movimiento y voluntad, siendo la ley condiciones de la asociación civil. Una ley puede crear privilegios, pero no otorgarlos a determinada persona.

El encargado de hacer leyes y este, al igual que todo aquel que pretenda instituir un pueblo debe sentirse en condiciones de cambiar la naturaleza humana, así, el legislador que logre cambiar el orden natural mayores y más duraderas serán las fuerzas adquiridas y más sólida y perfecta también la institución.

Para descubrir las mejores reglas sociales sería preciso una inteligencia superior capaz de penetrar todas las pasiones humanas sin experimentar alguna; que conociese a fondo nuestra naturaleza sin tener relación alguna con ella; cuya felicidad fuese independiente de nosotros y por lo tanto desease ocuparse de la nuestra.

Dos de las dificultades en las que se encuentra el éxito de un buen legislador es que las leyes hijas de sus pasiones solo perpetuarían sus injusticias y segunda, pretender llegar vulgo en su lenguaje. Al no poder recurrir ni a la fuerza ni al razonamiento necesita recurrir a una autoridad de otro orden que pueda arrastrar sin violencia y persuadir sin convencer, esa autoridad sería la intervención del cielo. Su camino debe ser la sabiduría. Pudiéndose decir de la Política y de la Religión que una le sirve a la otra para el origen de las naciones y no necesariamente las dos tienen algo en común.

Los pueblos y los hombres tienen algo en similar, que sólo son dóciles en su juventud, en la vejez se hacen incorregibles.

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