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La Lucha Por La Independencia


Enviado por   •  4 de Julio de 2011  •  2.329 Palabras (10 Páginas)  •  779 Visitas

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1.3 LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA Y CONFLICTOS INTERNOS

La crisis final del lazo colonial en el Río de la Plata se produjo cuando llegaron

noticias sobre la posible derrota de Espana por las tropas francesas. A mediados de

mayo de 1810 se anunció el traspaso de la autoridad de la Junta Central al Consejo de

Regencia y la llegada de los franceses a Cádiz, único bastión de la resistencia espanola.

Al disolverse la Junta Central, el monarca perdió definitivamente su autoridad en las

colonias hispanoamericanas. El poder pasó a las manos de los pueblos que estaban

invitados a participar en las primeras liberaciones de Buenos Aires eligiendo sus nuevos

titulares.

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El nuevo secretario de la Primera Junta, Mariano Moreno, elaboró una moderna

teoría de la soberanía popular inspirándose en los principios del Contrato Social (1762)

de Jean-Jacques Rousseau. Sus ideas se basaban en la convicción de que los pueblos

deberían „elegir una cabeza que los rigiese o regirse a sí mismos según las diversas

formas con que puede constituirse íntegramente el cuerpo moral” (Goldman, 1999, 43).

Las ideas que derivaban de la formulación del pacto de la sociedad (la afirmación de la

existencia de una única soberanía), sustentaron la tendencia a crear un Estado unitario.

Moreno creía que una vez constituidos los cuerpos representativos, la soberanía dejaría

de reposar en las manos de caudillos locales y pasaría a la nación con su centro en

Buenos Aires. El rechazo de estas ideas por los que defendían la existencia de varias

soberanías de pueblos individuales en el virreinato fue inmediato. Así, desde el

principio se desarrollaba un conflicto clave en la sociedad argentina que necesitó varias

décadas para verse solucionado. Se trata de un conflicto entre la tendencia centralista de

Buenos Aires a formar una confederación, lo que será el futuro Estado Nacional

Argentino, y las tendencias al autogobierno de otras ciudades, la afirmación de

soberanías independientes en el espacio de cada provincia (Goldman, 1999, 17-44).

La ausencia de la administración colonial dio nueva oportunidad a los criollos.

La dirección revolucionaria se compuso, desde el inicio, de jefes de regimientos

surgidos de la militarización de 1806-1807. No obstante, las guerras por la

independencia despertaron ambiciones de los caudillos quienes disponían de los medios

necesarios (armas, tierra y ganado) para asegurar su posición privilegiada en las

provincias. Los gobiernos centrales, representados en su mayoría por los liberales, no

tenían muchos remedios para enfrentar estas fuerzas antagónicas y los anos 1810-1830

se caracterizaban por luchas nacionales (Fuentes, 2003, 206).

La independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica fue declarada en junio

de 1816. No obstante, con la independencia no llegó la unidad. El primer gobernador de

Buenos Aires, Martín Rodríguez, concentró sus fuerzas en la tarea de pacificar a los

caudillos locales. Su sucesor, Bernardino Rivadavia, el primer presidente de Argentina,

quiso introducir un régimen legítimo en todo el país. Amplió y reformó la educación,

restringió el poder de la Iglesia y efectuó una transmisión masiva de la tierra de la

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posesión pública en privada. Rivadavia defendía radicalmente la política centralista y

prefería la hegemonía de Buenos Aires a la autonomía de las regiones, pero no fue

capaz de enfrentar la resistencia de los caudillos que gozaban del poder ilimitado en sus

provincias. Los unitarios fueron derrotados en Buenos Aires en 1829 y en el interior en

1832 por los federalistas quienes preferían la asociación libre entre las provincias, la

autonomía y el regionalismo (Goldman, 1999, 55-58, 290).

Juan Manuel Rosas fue electo gobernador de la Provincia de Buenos Aires el 8

de diciembre de 1829. Su ascenso político al poder marcó el inicio de la construcción de

la hegemonía de Buenos Aires sobre la Confederación Argentina. Halperin Donghi

destaca el hecho que el triunfo federal „ha unificado políticamente ciudad y campana

(como no lo habían estado nunca en el pasado) y ha dado a esos dos sectores militantes

un jefe único, surgido de la campana, que es el nuevo gobernador” (Halperin Donghi,

1989, 301).

Rosas gobernó en los anos 1829-1832 como el gobernante absoluto y después de

una pequena pausa regresó a la política en 1835 como el presidente representando a su

país por 17 anos. Políticamente apoyaba a los federalistas a quienes juró la lealtad hasta

su muerte y prometió combatir a los unitarios. Sin embargo, su federalismo era sólo

formal. Rosas, con sus tropas federales, brutalmente derrotó a los unitarios e instaló un

gobierno central, lo que formalmente combatía (Opatrný, 1998, 37-38). Él creía

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