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Zapatismo


Enviado por   •  28 de Septiembre de 2011  •  3.064 Palabras (13 Páginas)  •  1.316 Visitas

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INICIOS DEL ZAPATISMO

En un pequeño pueblo de Morelos, Anenecuilco, nació y creció Emiliano Zapata. Al ir creciendo se dio cuenta de las desigualdades y abusos que le hacían a su pueblo; se fue desarrollando con una conciencia hacia los problemas de la tierra y las injusticias sociales, debido a esto, poco a poco Zapata se fue adentrando en los procesos políticos y económicos de Morelos, al grado de llegar a hacerse presidente del pueblo.

Estando de presidente quiso arreglar pacíficamente los problemas que tenia el pueblo con los hacendados, pero al ver su indiferencia de éstos y también del presidente de la república, Porfirio Díaz, Emiliano Zapata decidió unirse a Francisco I. Madero para unir fuerzas y derrocar a los hacendados y a Díaz. Iniciando así la Revolución Mexicana.

En Anenecuilco, Morelos, el pueblo donde creció Emiliano Zapata, siempre se combatió por las causas honradas y justas. Desde 1603 cuando las autoridades buscaban congregar a su población junto con otros pueblos vecinos.

Los otros dos pueblos ceden ante la presión y desaparecen, y Anenecuilco sobrevive.

En 1607 el virrey Luis de Velasco les concede merced de tierras, pero, ese mismo año se las quitan para la construcción de la hacienda del hospital.

Durante el siglo XVl y parte del siglo XVII el pueblo vivió de milagro.

En la guerra de independencia Anenecuilco puso un poquito de ayuda; en su pequeña iglesia salvó la vida a uno de los insurgentes más cercanos a Morelos.

En 1853 el pueblo vuelve a pedir su documentación al archivo General y en 1864 pide sus tierras a Maximiliano. El emperador visita Cuernavaca y lo atrae el paraíso y la india bonita, poco tiempo después concede la merced a Anenecuilco, pero, por desgracia para el pueblo el imperio se disuelve.

Una de las causas del despojo de tierras fue el establecimiento de la industria azucarera que se convirtió en la región más grande productora de azúcar a nivel mundial. La industria destruía, se extendía y hacia desaparecer todo para posesionarse de tierras y más tierras, otra causa fue la creación de las haciendas, como las de Coahuxtla, Hospital, Santa Bárbara, etc., que crecieron sin cesar. Conforme se apoderaban de las tierras, los dueños les dificultaban la vida a los campesinos, quienes no tenían a donde llevar las cabezas de ganado que con trabajo mantenían.

Para resolver el conflicto el propietario propuso comprar todos los animales y así despojar a los campesinos de su ganado, aun que, esto no se acepto y las autoridades dieron facultad al hacendado para secuestrar al ganado hasta que el campesino pagara el rescate, que llegaba a ser de cinco pesos por cabeza, cuando el pago jornalero era de 25 centavos diario.

En 1874 José Zapata, ejerce las funciones de gobernador del pueblo y le escribe a Porfirio Díaz en junio, recordándole que cuando visito el pueblo prometió luchar con ellos al darse cuenta de la pobreza en que vivían y que no iban a descansar hasta obtener lo que les pertenece.

Dos años después Porfirio recibe una nueva carta a un más esperanzada y firme del pueblo de Anenecuilco:

Nos damos cuenta de que el problema es bien difícil pero tenga usted en cuenta de que estamos decididos a luchar con usted hasta el fin, y hemos resuelto todo de común acuerdo que es preferible que desaparezcan la gran riqueza que constituyen los ingenieros azucareros, a que sigan apoderando de nuestras propiedades hasta hacerlas desaparecer.

Tenemos fe y confiamos en que algún día la justicia se haga cargo de nuestros problemas, guardamos con celo los papeles que algún día demostraran que somos los únicos y verdaderos dueños de estas tierras.

En 1895 Vicente Alonso Pinzón nuevo dueño de la hacienda hospital, ocupa tierras de pasto del pueblo, mata sus animales y coloca cercas de alambre.

Al inicio de siglo Anenecuilco retoma, por enésima vez, el camino legal pide copias de sus títulos al Archivo General del de la Nación y busca el dictamen de un abogado célebre, Francisco Serralde. Después de analizar los títulos Serralde opina: “los títulos amparan plenamente las 600 varas de terreno que se concedieron a los naturales de Anenecuilco por decreto y por ley”

Sotelo Inclán uno de los biógrafos de zapata, toma por buena la anécdota de que Emiliano Zapata padeció en carne propia la invasión de las huertas viendo llorar a su padre, habría preguntado:

- Padre, ¿Por qué llora?

- Porque nos quitan las tierras.

- ¿Quiénes?

- Los amos.

- ¿Y por qué no pelean contra ellos?

- Porque son poderosos.

- Pues cuando yo sea padre hare que las devuelvan.

Es así como Emiliano zapata al ver los problemas por los que pasaba su pueblo y su familia decidió adentrarse en los procesos políticos del pueblo y ayudar en lo que más se pudiera para que les regresaran sus tierras.

Fue así como Emiliano intervino en los asuntos entre las comunidades y las haciendas.

Como en 1902 cuando, la hacienda de atlihuayán, propiedad del poderoso Pablo Escandón, a demás de invadir las tierras se apodero de la toma de agua con la que contaba el pueblo y la mando cercar, Zapata apoyo al pueblo

.

Los vecinos de Yautepec mandaron una comisión, en la que Emiliano Zapata tomo parte, a la capital para hablar con Porfirio Díaz y entregarle una carta escrita por el abogado de la comisión don Francisco Serralde: “si la suprema corte no hace justicia a estos hombres, tenga usted la seguridad, señor, de que pronto habrá una revolución en el país ya que casos como estos se están registrando a diario en la República”

Porfirio Díaz recibió a la comisión, que encabezaba Jovito Serrano, con gran amabilidad escuchó a todos sus integrantes con mucha atención y les prometió que haría justicia. A pesar de que el licenciado Serrada gano varios amparos, la hacienda retuvo los terrenos y el ganado de los vecinos de Yautepec. Y poco tiempo después Jovito Serrano es deportado a Quintana Roo y nadie vuelve a saber de él.

Desde 1885 hasta 1908 el estado de Morelos sólo tuvo dos gobernadores: el general Jesús H. Preciado que se reeligió continuamente hasta que murió a fines de 1894, todo este tiempo se dedico a incrementar las haciendas, y el hacendado Manuel Alarcón que también se reeligió

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