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Una Flecha En La Diana - La Evaluacion Como Aprendizaje


Enviado por   •  19 de Agosto de 2011  •  1.323 Palabras (6 Páginas)  •  1.184 Visitas

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Una flecha en la diana.

La evaluación

como aprendizaje

aprender y mejorar. Y son reprobables

aquellas evaluaciones de las

que se derivan comparaciones injustas,

clasificaciones insensatas,

descalificaciones agraviantes o exclusiones

perversas. Son admirables

los usos didácticos, éticos y políticos

de la evaluación. Son inadmisibles

los abusos (Santos Guerra,

1995).

Una de las finalidades que ha

de perseguir la evaluación es el

aprendizaje. El aprendizaje de los

patrocinadores, de los evaluadores,

Miguel Ángel Santos Guerra

Catedrático de Didáctica y Organización Escolar

Universidad de Málaga

tas esenciales de la evaluación son

éstas: ¿qué beneficios persigue?, a

qué personas ayuda?, ¿a qué valores

sirve? (Santos Guerra, 1998a).

No tiene mucho sentido evaluar por

evaluar. Tiene menos lógica y ninguna

ética evaluar para jerarquizar,

atemorizar, perseguir y castigar.

Las evaluaciones que se cierran

sobre sí mismas, que no tienen más

finalidad que decir que se han hecho

no tienen razón de ser. Aquellas

que tienen fines pedagógicamente

pobres tienen poco significado para

“Las actitudes que hacen posible el

aprendizaje tienen que ver con la

apertura, con la humildad y

con la responsabilidad”

8 Nº 34 - Diciembre de 2002

Opinión

de los evaluados y de los testigos de

la evaluación.. Aprendizajes que se

pueden derivar del proceso y también

del contenido o resultado de la

evaluación. Para que el aprendizaje

se produzca hacen falta unas condiciones

en la dinámica de la evaluación

y unas actitudes en los protagonistas.

Las condiciones se refieren

a la transparencia, al rigor, a la

difusión. Las actitudes que hacen

posible el aprendizaje tienen que

ver con la apertura, con la humildad

y con la responsabilidad.

Quien no quiere aprender no

aprenderá.

Obsérvese que la evaluación

tiene dos componentes esenciales.

En uno de ellos se ha hecho tradicionalmente

mucho hincapié. Me

refiero a la comprobación. La evaluación

permite saber (con mayor o

menor rigor) si se han alcanzado

los fines que se perseguían. Pero tiene

otro componente en el que no se

ha reparado. O, si se ha hecho, ha

sido de forma interesada y arbitraria.

Me refiero a la explicación o

atribución. En efecto, la evaluación

no sólo dice si se han alcanzado los

fines sino por qué no (o sí) se han

conseguido. En el caso de la evaluación

de los alumnos se ve con

claridad que cuando éstos no han

conseguido realizar los aprendizajes

exigidos (componente de comprobación)

es por algún defecto suyo

(componente de explicación). Es

decir o son torpes o son vagos o no

estaban suficientemente preparados

(Santos Guerra, 1998b). Desde

esta suposición, el aprendizaje de

los docentes resulta imposible. Si el

fracaso se explica de forma tan poco

rigurosa y exigente, es imposible

poner en cuestión las prácticas profesionales.

Explicaré a continuación el por

qué del título que encabeza estas líneas.

Me gusta realizar con mis

alumnos y alumnas un ejercicio que

refleja nítidamente el trasfondo de

estas páginas. Contaré esquemáticamente

cómo se desarrolla la acti-

El ejercicio puede tener muchas

variantes. Por ejemplo le doy varias

vueltas sobre sí mismo al

que va a realizar el lanzamiento,

de manera que acabe casi mareado.

Ejemplifico así el caso de los

evaluadores

...

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