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Alas Del Alma


Enviado por   •  6 de Septiembre de 2012  •  1.496 Palabras (6 Páginas)  •  316 Visitas

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“Juicios de Valor”

Por: Elhiren

Mientras el alma se desgrana en preguntas.

Mientras dices: ¿Hasta cuando una madre debe seguir angustiándose por sus hijos?

¿Hasta cuando tiene tiempo una madre, un padre, para enseñar, corregir, guiar, educar a sus hijos para que sean hombres y mujeres de bien, útiles para sí mismos y para la patria?

¿Tiene fecha de caducidad tal preocupación o ya no tiene sentido en los tiempos en que estamos viviendo?

¿Somos o hemos sido en su momento hijos malagradecidos?

Los hijos malagradecidos de hoy serán los hombres malagradecidos del mañana, insensibles y malos ciudadanos.

¿Quién tiene o deja de tener la razón, los padres o los hijos cuando estos no cumplen con las expectativas de lo que se espera de ellos?

He estado leyendo en internet barias opiniones de padres, y escritores, entre los que solo uno decía agradecer a sus progenitores por la existencia y todos sus desvelos.

Creo también que no se les enseña a ser agradecidos, a decir un simple “Gracias”, lo que fomenta que en su interior, de forma casi inconsciente, el creer que “todo lo merecen” sin merecerlo realmente, formará hijos exigentes y demandantes al extremo, por lo que se vuelven para nada condescendientes. No se darán cuenta de que sus actitudes generan dolores y tristezas a sus progenitores.

ADOLESCENTE EN APUROS

“En el jardín de la vida, donde todo parece prometer solo éxitos y felicidades futuras, cuando cantas con los hermosos años de adolescente, vas a clases de piano, estudias tus materias y obtienes buenas notas, cuando te sonrojas con las primeras miradas de niña mujer, jamás, pero jamás se te ocurre pensar que pueda llegar un día en que vas a llorar. Porque eso es parte de la adolescencia, el mirar para adelante con todas las esperanzas puestas en el futuro es un punto fundamental de esta etapa.

Te enseñan que, “si eres una niña buena, o un buen niño, y haces lo que tus padres y maestros dicen, serás feliz”, y si a esto le agregas alguna creencia o fe religiosa, te enseñarán que si te comportas como Dios manda, tendrás un matrimonio exitoso y una vida lleno de dicha.

Ojo que no estoy en contra de los buenos principios, ni de ninguna creencia que oriente los buenos modales, o la fe en Dios. Simplemente quiero razonar que estas, no son recetas que garanticen la dicha conyugal, ni el éxito en la vida, no es así. Sino lo que quiero decir es que, como a mi mismo me ha pasado en algún momento del la vida, me encontré con que- “no me prepararon en ningún lugar para enfrentar el desengaño o la tragedia”-, creo que para eso no hay clases de salvataje, no nos preparan psicológicamente ni físicamente para ser “fuertes” nos hacemos fuertes tras los golpes y avatares de la vida, aprendemos a nadar nadando, y a sobrevivir sobreviviendo.

El punto es ¿qué hago con esto, lo utilizo para llorar lágrimas eternas de lamentos o para, como en una escalera, seguir subiendo los pasos de la vida hasta el final del camino?

La mayoría de las veces no entendemos ni vamos a entender los ¿porqué?, de las cosas que nos suceden, solo aprendemos a convivir con el dolor, y a dejar de lado los recuerdos para que estos no destruyan los nuevos momentos de dicha que puedan surgir.

Mucho más cuando nuestro enemigo resulta ser quien ha dormido a nuestro lado, quien prometió amarnos y respetarnos hasta que la muerte nos separe. Es quien más hondo clava la daga al momento de la traición. Y sangras noches enteras sin conciliar el sueño, sin encontrar el punto de “tu error”, para merecer tal dolor.

“La recuerdo tan claramente como si fuera hoy, caminando con su bebé colgado en la sillita que cargaba a sus hombros , cubriéndolo con sus brazos, mientras caminaba por las

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