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No Oyes Ladrar Los Perros


Enviado por   •  29 de Octubre de 2013  •  632 Palabras (3 Páginas)  •  406 Visitas

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Se trata de que un padre y su hijo van en busca de un pueblo que se llama Tonaya. Se puede decir que esta es un pequeño cuento que trata sobre como un padre de avanzada edad acarrea a su hijo que se encuentra herido, sobre sus propios hombros , hasta llegar a un pueblo donde existe un doctor que puede ayudar al hijo. Se hace notar al lector que el padre no siente mucho afecto por el hijo, sino que lo ayuda más bien por honrar la memoria de su mujer, que sin duda habría ayudado al hijo.

Estos sentimientos los va liberando el padre a medida que avanzan por el campo en al mitad de la noche, y mientras el estado de su hijo va empeorando, mostrándose casi inconsciente en algunos tramos. También en el relato se muestra como el padre le pide a su hijo que lo ayude a escuchar o ver el pueblo, ya que se encuentran guiados solamente por vagas señas entregadas con anterioridad, hecho del cual deriva el nombre del cuento. En el cuento existen varios hechos importantes que vale la pena destacar y analizar. Una característica que deriva de lo anterior es el hecho de que para solucionar el problema exista la necesidad de realizar grandes esfuerzos o grandes cantidades de trabajo, como lo es el hecho de transportar a otra persona en los hombros, por grandes distancias y mas encima en la noche; lo que sin duda nos hace sentir un toque de realidad en el relato, una especie de cercanía.

Otro hecho que creemos importante es el que el hombre no pueda soltar a su hijo, el que sepa que si lo baja, no lo va a poder subir de nuevo y ,por lo tanto, su hijo va a morir. El padre a pesar de las peticiones del hijo, no lo baja de sus hombros ni lo abandona. Esto nos muestra más la cercanía de la dificultad en la vida, la existencia de algo que se debe hacer, algo que si no se hace o se deja de hacer, traerá consecuencias irremediables y que durarán para siempre.

También creemos importante recalcar el hecho de que el padre, sabiendo que su hijo es un maleante, lo ayuda por la memoria de su madre. El padre lo ayuda a pesar de que está conciente que cuando su hijo se reponga, volverá a sus andanzas. Esto nos muestra el apego que tiene el padre por las tradiciones, las ganas que tiene el de estar cerca de lo que sabe que es correcto.

El momento en que logra escuchar a los perros es cuando ya alcanzó el pueblo, y tiene a su hijo, que ya ni siquiera habla, tendido frente a una casa del pueblo; momento en que el ya cumplió con su tarea, cumplió con su mujer, con su deber de padre y con su conciencia, lo que lo libera y le permite conectarse con el mundo de nuevo escuchando a los perros del pueblo. Esto se muestra claramente en una de las frases finales del cuento, donde el padre, ya habiendo soltado a su hijo le dice “—¿Y tú no los oías, Ignacio? —dijo . No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza.”. La frase anterior nos confirma que el padre se encontraba en una lucha consigo mismo, de su conciencia que le indica

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