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Batalla De Las Salinas


Enviado por   •  4 de Enero de 2013  •  1.761 Palabras (8 Páginas)  •  747 Visitas

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Batalla de las Salinas

La Batalla de las Salinas, fue un combate en el que las tropas de Hernando y Gonzalo Pizarro vencieron a las de Diego de Almagro, el 6 de abril de 1538. El enfrentamiento entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro durante el proceso de la conquista española del Perú se originó en la disputa por la posesión de la ciudad de Cuzco, que ambos consideraban bajo su jurisdicción y que estaba en poder de Almagro desde 1537.

La batalla tuvo lugar en las antiguas salinas indias de Cachipampa, situadas a 5 km al sur de Cuzco, ciudad que fue ocupada por los pizarristas después de su victoria. El lugarteniente de Almagro, Rodrigo Orgóñez, murió en el campo de batalla, al igual que Gonzalo Calvo de Barrientos. Otro jefe almagrista, Pedro de Lerma, quedó herido gravemente y murió poco después asesinado en su lecho. Almagro fue capturado, juzgado sumariamente y ejecutado con la pena del garrote.

Antecedentes

La guerra civil entre pizarristas y almagristas se había iniciado por la posesión del Cuzco. En 1537 Diego de Almagro ocupó el Cuzco, apresó a los hermanos Hernando y Gonzalo Pizarro, derrotó a las fuerzas pizarristas de Alonso de Alvarado en la batalla de Abancay, y luego bajó a la costa, llevando consigo a Hernando Pizarro, pero dejando presos en el Cuzco a Gonzalo Pizarro y a otros capitanes. Estos lograron poco después escapar de la prisión.

Ambos bandos entablaron conversaciones en Mala (región de Lima) y decidieron someter la disputa del Cuzco al arbitraje de fray Francisco de Bobadilla. El fallo de éste favoreció a Pizarro. Lo que naturalmente fue rechazado por Almagro, de modo que Francisco Pizarro optó por permitir que su antiguo socio continuara ocupando el Cuzco, hasta que el Rey diera el veredicto final. A cambio de esa concesión pidió la liberación de su hermano Hernando Pizarro. Lo que aceptó Almagro, en contra de la opinión de su lugarteniente Rodrigo Orgóñez, quien intuía una argucia de parte de los pizarristas.

Movimientos preliminares

En efecto, la liberación de Hernando Pizarro fue un grave error de Almagro, pues el hermano de Francisco, olvidando las promesas de paz, reagrupó a los pizarristas y subió a la sierra para recuperar la ciudad del Cuzco.

Almagro comprendió entonces que no le quedaba otra salida sino la guerra, y enrumbó también a la sierra, para defender lo que consideraba de su propiedad; como se hallaba muy enfermo (posiblemente de sífilis), dejó la dirección de la campaña a su lugarteniente Rodrigo Orgóñez. Éste ordenó a sus hombres que se hicieran fuertes en los pasos del Huaytará (región Huancavelica), una sierra alta y áspera donde con pocos efectivos era factible impedir el avance de los pizarristas. Sin embargo, los almagristas descuidaron la defensa, y Hernando Pizarro logró mediante un rodeo ganar el otro lado de la sierra. Apenado por tal revés, Almagro y sus tropas enrumbaron a marchas forzadas hacia el Cuzco, para defenderla del avance pizarrista.

Sin embargo, los hermanos Pizarro no se dirigieron de inmediato al Cuzco, sino que bajaron al valle de Ica, a fin de reabastecer y reanimar a sus tropas, muy afectadas por la altura. Francisco Pizarro, cuya edad ya no le permitía bregar en una campaña militar tan exigente, se retiró a Lima, dejando en sus hermanos Hernando y Gonzalo la conducción de la guerra. Una vez listo, Hernando Pizarro reemprendió la marcha hacia el Cuzco: tomó la ruta por Lucanas y Aymaraes, y sin mayor contratiempo, arribó a las cercanías del Cuzco, en abril de 1538. Unos días antes Almagro había entrado en la ciudad, preparando su defensa.

El campo de batalla

En un consejo de guerra celebrado en el Cuzco, Almagro deslizó la posibilidad de reabrir negociaciones con el enemigo, a lo que se opuso rotundamente Rodrigo Orgóñez: “Es demasiado tarde: habéis dado libertad a Hernando Pizarro, y ya no os queda otro recurso sino el de pelear.” Por imposición del mismo Orgoñez se acordó presentar batalla a las afueras de la ciudad, en una llanura. El campo escogido fue Cachipampa (en quechua: “llano salado”), situado a 5 km al sur del Cuzco, a la vera del camino incaico hacia el Collasuyo, conocido también como la “pampa de las Salinas” por hallarse allí una fuente de agua salada que los lugareños dejaban decantar para obtener sal. La elección de este terreno fue muy cuestionada entre los almagristas, pues por su escabrosidad podía impedir el libre ejercicio de la caballería, el arma más fuerte con la que contaban; no obstante Orgoñez insistió en dicha elección pues le pareció muy adecuado al estar protegida por un pequeño pantano y por el riachuelo que dividía la llanura.

Los ejércitos

El 5 de abril de 1538 se avistaron por primera vez los dos ejércitos. Al amanecer del 6 de abril, se hallaban listos para la lucha, separados por el riachuelo y el pantano, y casi tan cerca que se podían dirigir la palabra.

El ejército almagrista

Los almagristas sumaban 500 efectivos, más de la mitad de los cuales eran de caballería, siendo ésta su arma más poderosa. Su infantería no tenía suficientes armas de fuego; a faltas de estas sus soldados iban armados de largas picas, lo que les daba el aspecto de un enorme erizo. Tenía también seis cañoncitos o falconetes.

Rodrigo Orgóñez formó su ejército colocando la infantería al centro y flanqueada por la caballería dividida en

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