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El proceso histórico de la independencia de Venezuela


Enviado por   •  19 de Julio de 2011  •  Ensayos  •  2.353 Palabras (10 Páginas)  •  1.406 Visitas

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A través de la siguiente ensayo, se va a dar a conocer uno de los temas más importantes de nuestra historia independentista en el siglo XIX, el 19 de abril de 1810, el cual Se forma como un movimiento con que se inicia en Caracas y se constituye como el proceso histórico de la Independencia de Venezuela, al ser destituidas las autoridades españolas y sustituidas por una Junta de Gobierno. Aunque no es propiamente un acta de la independencia, pues ésta no será declarada jurídicamente hasta el 5 de Julio de 1811, da fe de que han cesado en sus funciones los personajes que hasta entonces habían ejercido el mando en Venezuela, entre ellos: el Gobernador y Capitán General Vicente de Emparan, el Intendente de Ejército y Real Hacienda Vicente Basadre, el Referente y demás miembros de la Real Audiencia, junto con otros altos funcionarios civiles y militares españoles. El poder político quedaría entonces en manos del Cabildo o Ayuntamiento caraqueño el cual, ampliado con representantes del clero y del pueblo, entre éstos el de los pardos, forma ya un nuevo gobierno, como se expresa en el mismo documento.

Un jueves santo de 1810, específicamente el 19 de abril se inició en Caracas el comienzo de una etapa en la historia de Venezuela. En este día, el cabildo de Caracas, con el apoyo de parte del pueblo y de importantes sectores de las fuerzas armadas, tanto de los batallones de veteranos como de milicias, así como de destacados personajes del clero, la sociedad, de los intelectuales, depuso al gobernador y capitán general Vicente Emparan y a los demás altos funcionarios españoles, enviándolos al exilio. Dicho movimiento revolucionario que se llevó a cabo de una manera incruenta, en definitiva tuvo un impacto en los campos político, económico, social y cultural no sólo de Venezuela sino de toda Sudamérica. Lo del 19 de abril de 1810 fue un golpe de Estado, pero no llegó de golpe. En la formación intelectual de los mantuanos (ricos) de Caracas estaba presente la Ilustración europea. No escapaba a ninguno de ellos el conocimiento de los orígenes y desarrollo de revoluciones tan notables como la norteamericana y la francesa. Venían, pues, nuestros patricios, alimentándose de estos movimientos independentistas, además de los que tenían muy cerca, los de Gual y España, las invasiones fallidas de Miranda, etc. Pero la influencia más inmediata fue la invasión de España por parte de Napoleón Bonaparte. Este hecho, que causó indignación a los españoles, repercutió también entre nosotros, de manera que empezaron a hacerse diversas manifestaciones a favor del cautivo rey de España. Fernando VII, desde su cautiverio, ordena que se formen de inmediato Juntas Populares para la defensa de la legalidad y la fidelidad ad rey. El 29 de mayo de 1808 se instala la Junta de Sevilla, y en Caracas será imitada más tarde. El 15 de julio de 1808 llega a Caracas el francés Paul de Lamanon, con la misión de hacer reconocer como nuevo rey de España a José Bonaparte. La reacción no se hizo esperar. Los hermanos Bolívar, los Ribas, los Montilla, los Ustáriz, jóvenes entonces, organizaron una gigantesca manifestación de unas 12.000 personas que pidió la expulsión de Lamanon. Las conspiraciones secretas continuaron hasta que llegó el 18 de abril de 1810, víspera de la revolución. Los más importantes representantes de la sociedad caraqueña estaban comprometidos con el golpe. Al mediodía del 18, el gobernador y capitán general Emparan, que estaba detrás de los hilos de la conspiración, envió a algunos de los golpistas a diversos sitios del país; entre ellos, a Bolívar lo confinó en su hacienda de Yare, en los Valles del Tuy. Por eso, cuando al día siguiente, el 19 de abril, estalla la revolución, Bolívar no se encontraba en Caracas. La noche del 18 al 19, los complotados se reunieron en la residencia del médico José Angel de Alamo. La idea era aprovechar que el Jueves Santo Emparan debía asistir con el Cabildo a la catedral para las ceremonias religiosas, y así obligarlo a participar en una reunión, estilo cabildo abierto, donde los criollos plantearían la situación y exigirían la opinión del gobernador con respecto a lo que ocurría en España. Los miembros del Cabildo partidarios de constituir una Junta se valieron del alcalde José de las Llamozas para convocar a un cabildo extraordinario, aunque él no estaba autorizado para tal convocatoria. Pero en esta trampa cayó Emparan, y al asistir al Ayuntamiento convalidó el acto. Eran las 8 de la mañana. Luego de varias intervenciones en apoyo o rechazo a la constitución de la Junta, y cuando empezaba a caldearse el ambiente, Emparan cortó el debate, alegando que eran dadas las 9 de la mañana, hora de iniciarse los oficios del Jueves Santo. De inmediato, el gobernador se encamina hacia la catedral caraqueña con paso decidido. Cuando estaba al llegar a las puertas del templo, Francisco Salias lo detuvo enérgicamente, conminándolo a que regresara al Cabildo, porque «está en juego la salvación pública». Ante tal irrespeto a la primera autoridad venezolana, la fuerza armada intentó arrestar a Salias, pero su jefe, el capitán Luis de Ponte, siguiendo instrucciones del Inspector General, Fernando Rodríguez del Toro, también de los comprometidos, no permitió a ningún oficial ni soldado que actuara. Esta actitud, más la decidida y persuasiva intervención del alférez real Feliciano Palacios Blanco, prácticamente obligaron a Emparan a devolverse al Cabildo. Llena la sala a toda capacidad, en una reunión que se hacía cada vez más tormentosa, se llegó hasta el extremo de proponer al propio Emparan que presidiera la Junta que estaba por formarse, pero se opuso radicalmente el canónigo José Cortés de Madariaga, sacerdote chileno decididamente partidario de la independencia absoluta. Ante la imposibilidad de llegar a algún acuerdo, Emparan optó por asomarse al balcón y preguntar a la multitud si querían que él siguiera gobernando. El pueblo caraqueño, que no estaba preparado para un cambio tan repentino, contestó inicialmente ¡SI! Detrás de Emparan se había colocado con toda intención el canónigo Madariaga, quien hizo señas al público, para que contestara que no querían al gobernador. En esa vacilación estaba el pueblo, cuando el médico yaracuyano José Rafael Villarreal, de acuerdo con Madariaga, empezó a corear «¡NO, NO LO QUEREMOS!» En cuestión de pocos instantes, ya todo el pueblo estaba sumado al ¡NO! de Madariaga y de Villarreal. Ante la renuncia forzada de Emparan «pues, yo tampoco quiero mando», se constituyó una Junta Suprema defensora de los derechos de Fernando VII. Al día siguiente, el nuevo Gobierno publica un Manifiesto en el que informa de lo acontecido el día anterior, con la promesa de que «os llamaremos oportunamente a tomar parte en el ejercicio de la suprema autoridad, con proporción al mayor

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