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Presidentes De Mexico 1940 - 2006


Enviado por   •  8 de Agosto de 2011  •  10.875 Palabras (44 Páginas)  •  1.502 Visitas

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MANUEL ÁVILA CAMACHO

Presidente de la República Mexicana

Del 1º de diciembre de 1940

al 30 de noviembre de 1946

El general Manuel Ávila Camacho nació en Teziutlán, Puebla, el 24 de abril de 1896. Hizo los primeros estudios en su ciudad natal y se dedicó al comercio hasta 1911 en que tomó las armas para incorporarse al maderismo. Una vez triunfante éste, volvió a sus antiguas ocupaciones. En 1914 se incorporó a la brigada Aquíles Serdán con el grado de subteniente, para combatir a la usurpación de Huerta en la sierra de Puebla. Fue secretario de don Ramón Cabral, jefe constitucional de gobierno, quien fue asesinado por un grupo de soldados del 29 batallón que se negaron a rendirse y a acatar los tratados de Teoloyucan, por lo que Ávila Camacho regresó a su brigada y tomó parte en las operaciones contra villistas y zapatistas, hasta la acción de Tecamachalco y la captura de la ciudad de México a principios de 1915.

Fue ascendido a teniente por méritos en acciones de armas; como capitán se le comisionó para llevar a cabo el reparto de tierras en algunos municipios de la sierra poblana. Fue comandante de escuadrón en la brigada Benito Juárez, al mando del general Lázaro Cárdenas; se encargó de la pagaduría de la corporación, con el grado de mayor. Estuvo en varias acciones en la Huasteca, en la campaña contra los rebeldes de Manuel Peláez. En 1920 ascendió a coronel y fue parte de las fuerzas enviadas para la pacificación del Yaqui. Después fue trasladado a Tehuantepec como comandante del 79 de caballería.

En enero de 1924 tuvo a su cargo la defensa de la ciudad de Morelia contra los delahuertistas encabezados por el general Rafael Buelna, quien murió en combate. El presidente Obregón lo ascendió a general brigadier y le dio el mando del 38 regimiento de caballería con el que actuó en la campaña contra los cristeros en Jalisco y Guanajuato. Es fama que se comportó magnánimo con las poblaciones cristeras rebeldes y con los prisioneros, cumpliendo sus deberes sin odio ni crueldad.

En 1929 formó parte de la columna que hizo la campaña contra los sublevados en Sonora, Manzo y Topete. Esas tropas del gobierno estuvieron al mando del general Lázaro Cárdenas. Ávila Camacho fue ascendido a general de brigada y se le nombró jefe de la zona de operaciones del estado de Tabasco. Cuando el general Cárdenas recibió la Presidencia nombró secretario de Guerra y Marina al general Andrés Figueroa y como subsecretario al general Ávila Camacho. Al morir el general Figueroa, quedó como titular del ramo Ávila Camacho, quien elevó la iniciativa de ley para que la Secretaría de la que era jefe cambiara su nombre por el de Defensa Nacional. Al general Ávila Camacho le tocó resolver un problema delicado en Tabasco, ya casi en rebelión y sofocar la sublevación encabezada por el general Saturnino Cedillo. Cárdenas lo ascendió a general de división.

Los representantes del Partido Nacional Revolucionario lo propusieron como su candidato en las elecciones presidenciales que se avecinaban. Al aceptar la candidatura renunció a su cargo y lo mismo hicieron los generales Francisco J. Mújica, que era secretario de Comunicaciones y Obras Públicas y Rafael Sánchez Tapia, secretario de Economía. Cuando el Partido Nacional Revolucionario declaró candidato al general Ávila Camacho, Mújica y Sánchez Tapia retiraron sus candidaturas. El candidato opositor, muy fuerte era el general Juan Andrew Almazán, quien había hecho magnífico papel como jefe de operaciones del estado de Nuevo León. La lucha electoral fue prolongada y apasionante, con algunos hechos por demás graves. Efectuadas las elecciones en julio de 1940, resultó electo el general Ávila Camacho que llegó al poder el 1º de diciembre de ese año.

Ávila Camacho recibió al país con grandes problemas: la situación internacional muy tensa por la Segunda Guerra Mundial, el la que México tendría que tomar parte en cualquier forma. En el interior no había unidad por antiguos resentimientos, por la implantación de la educación socialista rechazada por la inmensa mayoría de la población y por las diferencias que surgieron durante la lucha electoral. Había problemas económicos por las carencias que originó la guerra y se palpaba un ambiente de malestar. La Política del general Ávila fue de acercamiento nacional, ante las amenazas externas y la intranquilidad interna.

El 15 de septiembre de 1942, en una significativa y noble ceremonia en la Plaza de la Constitución, el presidente Ávila Camacho estuvo acompañado por los expresidentes Lázaro Cárdenas, Plutarco Elías Calles, Pascual Ortíz Rubio, Abelardo L. Rodríguez, Emilio Portes Gil y Adolfo de la Huerta, quienes olvidando sus viejas rencillas y diferencias estaban antes que nada con los intereses del país.

Sacudió a México la noticia del hundimiento de dos barcos petroleros de su propiedad, el "Faja de Oro" y el "Potrero del Llano", por submarinos alemanes, en aguas del Golfo de México. El presidente Ávila Camacho declaró la existencia de un estado de guerra, a partir del 22 de mayo de 1942, entre México y las llamadas potencias del Eje. El Congreso de la Unión ratificó en todas sus partes la disposición del ejecutivo y lo autorizó a que tomara las medidas pertinentes para la defensa del territorio y a alistar a tropas.

Toda la legislación de emergencia tuvo vigencia hasta el 28 de diciembre de 1945, en que se volvió al estado de paz y a la observancia plena de los cauces constitucionales. La suspensión de las garantías individuales durante el tiempo de guerra, se manejó sin lastimar a la ciudadanía en sus personas ni en sus propiedades. Se firmó un acuerdo con los Estados Unidos, por el cual los ciudadanos de los dos países podían servir en las fuerzas armadas de uno y de otro. Quince mil mexicanos tomaron parte en la guerra, en todos los campos de batalla. Se mandó a un escuadrón aéreo, el 201, completo y con reemplazos, al Pacífico, para intervenir en las accioes finales contra los japoneses. México proporcionó 300 mil trabajadores para laborar en diversas actividades en los Estados Unidos, bajo muy buenas condiciones, sustituyendo a los norteamericanos que estaban en campaña. Probablemente lo que más valió en el esfuerzo bélico, fue la contribución con productos y materias primas estratégicas. Fue puesta en vigor la Ley del Servicio Militar y se movilizó equipo e instruyó a miles de jóvenes de dieciocho años, que estuvieron prestos a marchar a los frentes de batalla.

Los bienes de los ciudadanos

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