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Códigos morales de la sociedad


Enviado por   •  12 de Septiembre de 2012  •  Informes  •  1.244 Palabras (5 Páginas)  •  341 Visitas

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Los códigos morales existen desde la misma existencia de la sociedad humana. Todo grupo los tiene. Revela los valores buenos y malos de las acciones, lo que se puede hacer, lo que está prohibido. Se fueron construyendo a partir de las necesidades de la convivencia humana que estaban inicialmente fijadas por la sobrevivencia y la satisfacción de las necesidades humanas.

La ética nace posteriormente a partir de los distintos planteos y preguntas acerca de las normas.

Filosofía de la moral y códigos morales conforman dos niveles del sistema de valores del Sentido de Vida. Ver Gráfico.

Este se forma a partir del nacimiento conteniendo una multiplicidad de datos encadenados en el conjunto de la historia personal.

Se internalizan, primeramente por vía del Inconsciente Directo, qué comportamientos son posibles y cuáles son los prohibidos. Al llegar la comprensión de la palabra y la abstracción se refuerzan estos códigos a escala consciente. Los códigos que no son explícitos, en especial de la familia de origen, se incorporan o refuerzan como contenidos del Inconsciente Directo.

En la asistencia psicoterapéutica el sistema de valores tiene fundamental importancia.

La coherencia interna del sistema de valores del paciente aporta en forma decisiva en el estado mental.

En la ética psicoterapéutica vemos en aumento estas dos posiciones con respecto de la homónima del paciente:

El sostenimiento de que nada está bien o mal de por sí; que todo depende de la ubicación personal.

La postura de educar, enseñar cómo hay que vivir. Intervenciones explícitas o no, a nivel del mejor sacerdote, sobre lo que está bien o mal aparecen en las sesiones.

Negar la importancia del sistema ético-moral o imponer/avasallar con los propios valores deja a la persona asistida en estado de abandono; en ambas posiciones no se la ve; el terapeuta o bien no se da por enterado de quién es el paciente o bien quiere que sea como él desea.

El poder llevar a que cada uno tenga el derecho de revisar y elegir sus códigos morales en el marco terapéutico constituye la dirección hacia la libertad y autonomía de la persona, sin las cuales no hay salud.

Como en todo sistema, sus partes son distinguibles y complementarias, encontrándose en niveles diferentes.

La moral da pautas para la vida cotidiana. Responde sobre qué se debe hacer, qué está bien y qué está mal de los comportamientos.

Forman parte de los códigos internos que ponen en juego pensamientos, voluntades, conductas y sentimientos ante determinados hechos diarios.

La ética es la abstracción de los códigos morales; la capacidad que los indaga, los compara, los pone en duda, los generaliza, crea los propios, los explica, reflexiona acerca de su origen y justificación. . .

Pueden haber mayores o menores contradicciones con una misma pauta moral, es una tarea constante del psicoterapeuta incentivar el despliegue de la capacidad ética y distinguirlas a partir del las incoherencias y el malestar en cualquiera de las funciones psíquicas mencionadas.

Atención flotante mediante, tenemos que percibir estas contradicciones, ya sea en una misma función o entre ellas.

Veamos ejemplos:

Los malestares pueden estar mostrando que la afectividad está percibiendo una contradicción con alguna conducta. “Preguntado” el malestar se ve que tiene relación con una defensa que hace ante un ataque, lo que lleva a registrar sentimientos de culpa por ese hecho, vemos entonces que tras la idea de “está muy bien que yo le de dos cachetadas a quien me da una” hay un código de “hay que poner las dos mejillas”. Contradicción que se tiene que resolver para uno u otro sentido ya que esto tiene que ver con la salud.

En una misma función vemos constantemente conductas contradictorias entre el decir y el hacer; estas son más fácilmente captables. Merece atención el cuándo y cómo se la pone en evidencia. No vamos a caer en la ingenuidad de suponer que siendo clara la contradicción entre discurso y acción las personas pueden llegar al nivel de aceptarlas.

Merece

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