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LOS RETOS DE LA ACTUAL SOCIAL DEMOCRACIA


Enviado por   •  24 de Enero de 2012  •  1.321 Palabras (6 Páginas)  •  555 Visitas

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LOS RETOS ACTUALES DE LA SOCIAL DEMOCRACIA

En este siglo se están produciendo las transformaciones sociales más profundas y amplias que hasta este momento ha conocido la humanidad. De cómo se encaucen y en qué dirección dependerá que la libertad, la igualdad y la justicia social sean algo real en la vida de las personas, o sólo bellas palabras sin apenas traslación práctica.

Nos encontramos en una sociedad de riesgo e incertidumbres, donde la globalización económica y tecnológica marca sus propias leyes, que desbordan la capacidad de control y dominio de los Estados y sus representantes elegidos democráticamente. La consecuencia es que la riqueza cada vez se concentra más en unas pocas manos y los derechos y libertades efectivos cada vez retroceden más. Hemos llegado a una situación donde este tipo de progreso puede aparecer como una amenaza para el hombre, dando lugar a una inseguridad colectiva y vital que se ha visto agudizada por la crisis actual del capitalismo y por la ausencia efectiva de una alternativa de la socialdemocracia que plantee un nuevo modelo social.

En estos días de angustias sociales y vitales se puede constatar que la izquierda está en crisis. ¿Existe en estos momentos un modelo político o proyecto futuro de sociedad por parte de la socialdemocracia o de la izquierda en general? ¿En qué consiste? ¿Cuáles deberían ser sus principales propuestas y objetivos? ¿Cómo se podría avanzar hacia estas propuestas y objetivos? ¿Con qué apoyos? ¿Con qué procedimientos? ¿Con qué alianzas o acuerdos? ¿Sobre qué valores debe asentarse el modelo?

Si queremos cambiar la realidad hay que partir de ella. Por este motivo, hay que resaltar que no estamos ante un problema de falta de proyecto socialdemócrata. Hay proyecto. El problema no es de ideas, es de falta de poder y de falta de ambición colectiva.

Algunos líderes y partidos de izquierda parece que se han rendido sin antes dar batalla. Ahora ha llegado el momento de dar un giro profundo en la socialdemocracia para que pueda guiar el cambio que cada vez más ciudadanos demandan, ampliando los espacios democráticos como base del mismo. Desde principios de los años 80, la sensibilidad política respecto a la importancia de los derechos y libertades y su garantía real a los ciudadanos ha ido menguando. La puesta en cuestión de las políticas sociales propias del Estado de Bienestar y el establecimiento de un nuevo paradigma neoliberal han llevado a continuos retrocesos sociales, y a privatizaciones generalizadas que, además de expoliar riqueza de los Estados y ponerla en manos de unos pocos, han supuesto la pérdida de influencia de los sindicatos y de poder de los partidos políticos.

En estos años, en los partidos socialdemócratas europeos, y especialmente en gobiernos, se produjo una contaminación ideológica que favoreció el discurso de la codicia auspiciado por los neoliberales. Y, algo más grave, se abdicó poco a poco del proyecto de transformación social. Con el fin de intentar formar nuevas mayorías sociales, que luego se transformaran en mayorías electorales, los partidos socialdemócratas iniciaron el viaje al centro para conseguir el poder. Eso trajo fuertes debates internos y condujo al pragmatismo electoral y a la indefinición ideológica y programática. Esta indefinición se argumentaba con el objetivo de sumar unas clases medias urbanas centristas, que nunca se llegaron a integrar, y que, en muchos casos, llevaron a la pérdida de otros apoyos sociales importantes y a perder capacidad de interlocución social.

Los retos actuales de la socialdemocracia acción política y la participación no están bien vistas en general. Y fruto de ello, la izquierda se enfrenta al debilitamiento de la militancia, la pérdida de afiliados y la dificultad para transmitir a la sociedad un discurso propio sin ser contaminado por el marco teórico de los partidos de derecha. Y si lo anterior es grave, aun peor es el fatalismo; el pesimismo y la resignación en la que se envuelven no pocos teóricos socialdemócratas oficiales. ¿Quién dijo alguna vez que los cambios son fáciles? Frente al sedentarismo ideológico, la apatía colectiva

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