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Geografia


Enviado por   •  20 de Mayo de 2012  •  1.691 Palabras (7 Páginas)  •  353 Visitas

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Ingreso de jóvenes al crimen organizado.

Uno de los temas más polémicos, de suma importancia y grave en nuestro país en estos tiempos, es el crimen organizado, específicamente en el reclutamiento que hay hacia a los jóvenes. ¿Por qué los jóvenes? Yo diría que son presa fácil, debido a diversos problemas que se suscitan entorno a cuestiones políticas, económicas y sociales que en líneas posteriores haré mención.

Primeramente, se le denomina “crimen organizado o delincuencia organizada” a las estructuras sociales compuestas por individuos que se organizan para cometer acciones delictivas, asimismo, conforme al artículo 2º de la Ley Federal contra la delincuencia organizada "cuando tres o más personas se organicen de hecho para realizar, en forma permanente o reiterada, conductas que por sí o unidas a otras, tienen como fin o resultado cometer alguno o algunos de los delitos siguientes: terrorismo, delitos contra la salud (tráfico de estupefacientes), falsificación o alteración de moneda, operaciones con recursos de procedencia ilícita, acopio y tráfico de armas, tráfico de indocumentados, tráfico de órganos; corrupción, pornografía, turismo sexual y lenocinio.

En este orden de ideas se entiende como joven, a las personas menores de dieciocho años que no cumplen con la capacidad de ejercicio.

Debido a factores económicos, sociales y políticos, que se vienen arrastrando en nuestro país, esto es, el alto índice de pobreza extrema, falta de preparación escolar, falta de empleo, la corrupción en las esferas gubernamentales y el poco enfoque que tiene el gobierno para darle una oportunidad para tener una buena condición de vida, han logrado que los jóvenes ingresen a cuerpos delictivos por la facilidad y los pocos requisitos que se piden, así como el pago y las ganancias que son muy remunerados.

A lo anterior se suma el hecho de que los jóvenes, sin expectativas de futuro y en condiciones de marginación social, son presa fácil de la delincuencia. De hecho, cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelan que 40 por ciento de los presuntos delincuentes del fuero federal y 49 por ciento del fuero común son jóvenes. De éstos, la proporción de varones de 15 a 29 años involucrados en un crimen federal es de 41 por ciento, y 50 por ciento en actos de competencia del fuero común. Las mujeres representan 35 y 40 por ciento, respectivamente.

A esto se agrega que la segunda causa de muerte entre los hombres en este nivel de edad son las lesiones intencionales, de las cuales 68.9 por ciento fueron agresiones; mientras para las mujeres de 20 a 24 años de edad esta causa también ocupa la tercera posición por número de defunciones.

Un reporte elaborado por el INEGI sobre los jóvenes revela que, si bien en la década de los noventa la población de 16 a 29 años juzgada por delitos cometidos representó entre 53 y 56 por ciento del total de delincuentes de esa década, ello se explica en gran medida porque “representan un alto porcentaje de la población mayor de 15 años”.

Agrega que la distribución porcentual de los delincuentes crece rápidamente entre el grupo de 16 a 17 años hasta el de 20 a 24 años, y luego comienza su descenso entre los grupos de mayor edad.

Sin embargo, destaca que sólo 3 por ciento de los delitos cometidos en la década pasada fueron perpetrados por jóvenes de 16 a 17 años; en la mayoría de edad se incrementan a 10 por ciento entre los 20 y 24 años, llegan a 25 por ciento entre los 25 y 28 años y descienden a 19 por ciento al llegar a los 29.

De acuerdo con la visión que los expertos tienen sobre esta problemática, a pesar del incremento en las estadísticas delictivas que involucran a jóvenes “no percibimos como sociedad que también es resultado de las condiciones que enfrentan como grupo social al que le estamos negando acceso a la educación, a un empleo digno, a buena calidad de vida y a espacios de convivencia con sus pares, sin segregarlos por clase social”.

José Luis Piñeyro, experto en seguridad nacional de la Universidad Autónoma Metropolitana, afirma que un indicador de que la “juventud no tiene expectativas es ver rostros de jóvenes de 20 a 30 años en fotos de narcoejecutados, gatilleros o integrantes de bandas delictivas, que ingresan a las filas del crimen organizado en todas sus facetas y no sólo en el narcotráfico”.

Los jóvenes sin expectativas de futuro y en condiciones de marginación social, señala, “se han convertido en presa de la delincuencia, porque no hay que olvidar que en México más de 50 millones de personas viven en la miseria, y con 0.5 por ciento de ellos que se dedique a la delincuencia hay una enorme ejército de reserva para alimentar al narco y a criminales de cualquier tipo”.

Por su parte, José Antonio Pérez Islas, especialista en identidades juveniles y catedrático del Instituto de Investigaciones sobre las Universidad y la Educación (IIUE) de la UNAM, explica que en “periodos de crisis económica como el que vivimos, los delitos con participación de jóvenes se incrementan. En gran medida porque son usados por el crimen organizado, que detecta en la juventud el eslabón más débil en la sociedad”.

Las prácticas delictivas entre los

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