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Esta es la pequeña historia de mi más grande superhéroe


Enviado por   •  7 de Octubre de 2018  •  Ensayos  •  991 Palabras (4 Páginas)  •  25 Visitas

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Esta es la pequeña historia de mi más grande superhéroe.

Desde feto luche, porque tu valías la pena como amiga, como madre, como mentora y como reina. No me podía perder una vida sin haber sido educado por ti mamá, jefa, mamita, hermosa, viejita, doña alma, bonita, ¡ah! Cuantos nombres y apodos te he dicho ángel mío, pero ninguno llena lo que vales y significas para mí. Llamarte madre te queda corto, decirte amiga te queda pequeño, decirte hermosa no me alcanza y decirte Laura no me cuadra… y es que mirarte mamá, no es mas que mirar un ángel, quiero darte las gracias, aunque sé que responderás: Luis, esa era mi responsabilidad como madre, te traje al mundo para amarte y cuidarte, no para que des las gracias. Pues yo dijo que esta equivocada mamá y aquí la prueba. Como no decirte gracias si me llevaste por 9 meses en tu vientre, pusiste en blanco tu ojos  y pujaste mi cuerpo de 2 kg y  no te muevas mamá, por que te voy a decir mas y porque te debo tanto y por que hoy una vez más te doy las gracias, MA:  Me leíste 200 veces mi cuento favorito, me hiciste de desayunar más de 7 mil veces, me tendiste la cama durante todas las mañanas de mi juventud, me enseñaste amarrar mi zapatos y a limpiarme los mocos, me enseñaste a hincarme y a usar mis rodillas como granadas, me enseñaste que un puño cerrado se usa para sostener  fuertemente, no para golpear, me enseñaste que era un león, pero sobre todo me dijiste como rugir, me enseñaste que la vista no sirve sin visión, me enseñaste que el amor es un pacto y una decisión, me enseñaste que la receta de la vida, lleva muchas cosas pero sobre todo lleva huevos ,Me enseñaste a perdonar lo inimaginable y que perdonando se vive libre, me enseñaste a no vender mi paz por un puñado de monedas, me enseñaste a convertir una casa en un hogar, me enseñaste a amar a mis enemigos, me enseñaste que no hay pretextos en la vida, me enseñaste a ensanchar primero mi espíritu antes de ensanchar mi cartera, me enseñaste gratitud, honor, fidelidad, mansedumbre, mayordomía, humildad y sabiduría mamá, me enseñaste a llegar puntual y aceptar mis errores, me enseñaste a no claudicar y darme una tregua, me enseñaste a servir, me enseñaste a dar y a  aprender a recibir. Me enseñaste a ser rebelde con un propósito. Me enseñaste a callar a y un decir lo que no quería, me enseñaste amar mamá, me enseñaste a que importa más la pasión y la disciplina que los talentos, me enseñaste a no lamerme las heridas, me enseñaste que se me dio la vida para darla por otros, me enseñaste a conquistar y colonizar. Me enseñaste que si mis sueños no me daban miedo aún seguía mirando abajo, me enseñaste que lo más importante es ¡DIOS!.  Soplaste las velitas de mi pastel, me diste medicina, cuidaste mis gripas, preparaste mi postre cientos de veces, me defendiste ante muchos, laboraste horas para darme de comer. Me hiciste reír hasta que me salió la primera arruga. Me levantaste en tus brazos cuando tuve miedo. Me acariciaste durante horas, mientras que yo dormía y soñaba. Sonreíste, aunque estaba enfermo, te quitaste el pan de la boca y lo pusiste en la mía. Me diste valores y moral, me llamaste hijo y lo cumpliste más allá del título. Me enseñaste el perdón con palabras y con acciones. Por ti descubrí el amor, me hiciste un hombre fiel y amorosos, me consuélate cuando me rompieron el corazón, alentaste mis talentos y puliste mi carácter, aguantaste mis  cambios de edad y todas las estupideces que te hice, hoy me amas como si nunca me hubiera equivocado, me soportaste mientras subía el volumen en mi habitación, cosiste mis pantalones cientos de veces, me enseñaste a usar el metro y a llegar solo a los lugares, no dormiste por esperarme, lloraste mis fracasos y mis dolores como si fueran tuyos, me llevaste a conocer y te endeudaste por ello. Tu jefe te gritaba y te regañaba porque te salías a cuidarme a mí. Estuve enfermo y tus besos me curaron, te veía triste y preocupada y siempre respondías: ¡Estoy bien! Dios nos cuida. Me diste regalos y el regalo siempre fueron tus manos, no el regalo que me entregabas. Me enseñaste a ser millonario o billonario solamente se consigue cuando se ayuda a un billón de personas, se que en un futuro tratare mi esposa como una princesa, por que fui educado por una reina y así mismo podría escribir por días, por hora por años, por siglos…. Todo por lo cual te doy gracias. ¿Ahora te queda un poco más claro madre mía porque cualquiera nombre te queda corto? Y es que no todos los superhéroes llevan capa, el mío tiene arrugas y lunares en el rostro. Ella es mi mamá, la que con un abrazo te saca todo lo malo y con un beso te truena la tristeza y con una sonrisa te borra la amargura. Aquella que con un: Tú todo lo puedes, te levanta del suelo y te hace sentir que eres Alejandro Magno, Hércules o Aquiles. Dios no manda a honrar a nuestros padres y nos promete largura días y que todo nos saldrá bien. Pero si dejo claro esto, que esa promesa no existiera y esa recompensa no estuviera en esta tierra. Nadie dijo que serias perfecta, nadie aseguro que tendrían errores, pero nadie les dijo que su mayor debilidad seria sus hijos. Lo que un hombre puede cuidar y honrar por la eternidad ¡Una madre!

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