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Etapa 1 Actividad Integradora La vida frente a mis ojos


Enviado por   •  6 de Octubre de 2015  •  Monografías  •  1.167 Palabras (5 Páginas)  •  295 Visitas

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Literatura

Maestra:

MES Susana Salinas Rosales

Grupo: 309

Aula: 09

Alumno:

Héctor Iván Espinoza Arellano

Matrícula: 1736172

Etapa 1

Actividad Integradora

La vida frente a mis ojos

Mi madre no se callaba. Ya me tenía harto. Me regañaba por los exámenes que había reprobado y por todas las veces que me salía de clases para irme a fumar un cigarrillo a fuera de la prepa. Mientras me gritaba me saltaban gotas de su saliva en la cara. Llego mi padre y me regaño aun más. No aguante y me salí de la casa. Nadie me detuvo. Creo que eso querían, echarme de la casa. Al parecer estaban enfadados porque mi comportamiento no reflejaba la educación que ellos me habían enseñado. En fin, las calles ya estaban solas. Mire hacia arriba, no había ninguna estrella. Llegue a un parque y me recosté en la banca mientras seguía viendo el cielo para ver si se asomaba una estrella. Cerré los ojos por un momento, luego de un rato los abrí y estaba en la parte trasera de una ambulancia. Los paramédicos estaban muy preocupados. No podía ver quién era el herido.

-¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué hago aquí? – Entre en pánico debía hacer algo, yo no sabía cómo había llegado ahí. No sé por qué razón nadie me ayudaba o me contestaba las preguntas.

En la ambulancia iban alrededor de diez personas y todos estaban tratando de salvar al herido así que era imposible que alguien me escuchara. Entre tanto movimiento no se alcanzaba a ver quién iba recostado. Uno de ellos pregunto:

-¿Creen que podamos salvarlo?

-La verdad creo que solo un milagro lo podría salvar.-contesto muy vagamente Tiene una grave hemorragia que incluso dudo que vaya a llegar a tiempo al hospital.

Luego de un momento, uno de los paramédicos lo declaro muerto. Dijo la hora y el día y en ese momento apagaron las sirenas de la ambulancia. Todos empezaron a separarse del cuerpo. Colocaron la manta sobre este pero aun no podía saber quién era. Entre en pánico porque nadie seguía sin contestarme. Llegamos al hospital y de ahí nos subimos a una camioneta que en las puertas decía centro médico forense.

Llegamos y dejaron el cuerpo en un cuarto grande, algo oscuro y muy frio. Quise salir pero al darme la vuelta ya había cerrado la puerta con llave. Trate de abrirlo pero fue imposible así que no quedo de otra más que quedarme. Me puse muy nervioso. Me la pase dando vueltas alrededor del cuerpo. No sabía si quitarle la sabana porque tenía miedo de que despertara y me asustara. Pasaron veinte minutos y no soportaba tener la duda dando vueltas por mi cabeza. Así que decidí  levantar la sabana para ver quién era el herido. Poco a poco me fui acercando hacia la camilla donde estaba. Levante la mano para agarrar la sabana y entre mas me acercaba más nervioso me ponía. Levante la sabana con mis ojos cerrados. Luego de un momento los abrí y me di cuenta que era yo el que estaba acostado. Mi cara estaba desfigurada y mi cuello estaba lleno de gotas de sangre. Entré en pánico, mis manos estaban heladas, mi sudor era frio, mi estomago estaba revuelto, busque un bote para poder vomitar pero por alguna razón no podía solo sentía mi estomago dar vueltas. De espaldas me fui alejando del cadáver hasta que tope con alguien. No quise voltear. Estaba muy asustado. Cerré mis ojos por unos minutos y cuando los abrí había una persona sentada alado del cadáver volteando hacia mí. Era una mujer como de unos 60 años, vestía de negro y zapatos de tacón. Se iba acercando y mientras caminaba hacia mi iba sacando una moneda de oro que estaba en sus bolcillos. Llego y se me quedo viendo por mucho rato. Luego me dijo: -Si sale cara te vas con Gerónimo y si sale cruz te quedas conmigo-

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