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"De Las Leyes Fundamentales A La Guerra", "...que La Mujer Pertenezca A La Ciencia O Que Pertenezca A La Iglesia" Y "Las Concepciones Y Las Prácticas Pedagógicas", De Prost, Antoine (1968), En Histoire De L'enseignement En France 1800-1967


Enviado por   •  16 de Diciembre de 2013  •  1.393 Palabras (6 Páginas)  •  2.567 Visitas

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La institución escolar se construyo a lo largo de todo el siglo por el impulso de una evolución social profunda. en primer lugar, los republicanos crearon una política escolar que les resultó muy exitosa ya que respondían a una exigencia popular y al mismo tiempo constituía su realización.

En esta época, la instrucción escolar es un ideal colectivo; se creía en ella, no se dudaba ni de la razón ni de la naturaleza, se creía en un progreso mediante “las luces” y sobre todo las familias veían en la escuela un remedio para los problemas sociales. Veían en la escuela una promesa de una vida mejor.

Esta convicción origina los progresos de la escolarización, y es en la cual se apoyaron los republicanos haciendo las “leyes fundamentales”.

Las leyes fundamentales (1879-1889)

Los republicanos no son unánimes, ni en sus objetivos ni en sus métodos. Por un lado Paul Bert junto con la cámara deseaban una Ley General y por otro lado Jules Ferry logró que triunfara un método más empírico y ataca sucesivamente cada punto del programa.

Dentro de las leyes que se legislaron; en la enseñanza secundaria se suprimieron los jurados mixtos y se prohibieron a los establecimientos libres tomar el título de universidad.

En las que conciernen a la enseñanza secundaria se reformaron los programas y se fundaron escuelas abiertas para muchachas. Para la enseñanza primaria se fundaron escuelas normales en cada provincia.

Esto resalta una revisión de la organización pedagógica y se transformaron los programas.

En lo que respecta a lo esencial de la obra republicana, - Constituir la enseñanza primaria en servicio público, en ello radica el sentido de la gratuidad total, - La obligatoriedad de los padres de enviar a sus hijos a la escuela.- La laicidad de los programas, motivo por el cual el dictamen de la ley y la reforma escolar tuvo más conflictos.

Las congregaciones femeninas habían hecho mucho por el desarrollo de la instrucción desde hacía unos 30 años y los católicos respondieron a la liga de enseñanza mediante bibliotecas parroquiales.

Los republicanos se apoyan en tres ideas principales:

Primero, la igualdad entre los niños, a favor de la gratuidad total. Los republicanos estaban a favor de que la instrucción debía ser un derecho de los niños al que debía responder el Estado. Es decir, que fundamentaban tres principios: el de la obligación, la gratuidad, y la laicidad.

Las otras dos ideas que animan a los republicanos son solidarias: la afirmación de un derecho de los niños a la instrucción al que responde un deber del Estado. Desde este momento se fundamentan la obligación, la gratuidad y la laicidad.

A diferencia de los republicanos, los conservadores rechazaban la gratuidad, diferían en que consideraban a la educación como una obra de caridad, de asistencia y no un derecho para los niños, argumentando que es un deber moral de cada padre de familia y no una obligación jurídica.

Ferry invoca la libertad de conciencia del maestro, que no será respetada si debe repetir algo en lo que no cree.

En efecto los católicos rechazan la laicidad ya que no se les permitiría continuar educando en la misma línea a la juventud, ya que no sólo eran una religión sino más bien una doctrina política y social que sometía a masas enteras. Además temían que la escuela no sólo se volviera neutra ante las creencias, sino incluso hostil a sus principios políticos y sociales.

Los católicos niegan que se pueda concebir una moral independiente de la religión.

Los republicanos sostienen la posibilidad, o mejor aun la realidad de una moral autónoma. La unanimidad no predomina entre ellos al tratar de definirla.

Ellos también, sin embargo, defienden y distinguen netamente la lucha antirreligiosa de la lucha anticlerical; la distinción que es usual, se encuentra hasta en los parlamentarios más oscuros. Sin embargo esta distinción no tranquiliza a los católicos, ya que se sienten implicados en la lucha contra el clericalismo y no le han perdonado a Ferry la disolución de las congregaciones religiosas.

Jules Ferry, quien siendo legislador positivista, considera decisiva la cuestión de las instituciones. Rechazaba con obstinación introducir en la ley los deberes hacia Dios que se mantenían en el programa de estudio. El propone poner el gobierno de los estudios en manos

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